Aproximaciones a la Humanidad-logía

Re-encantar la VIDA

Antes de descubrir el fuego, nuestros antepasados no podían dormir seguros pues tenían miedo de los animales en la noche.
También sufrían el frío y veían con susto la llegada de la oscuridad a la caída del sol.
El fuego fue descubierto y la vida se re-animó.
El fuego re-encantó la vida:
dio libertad a los sueños y al dormir seguro, protegía del frío y al atardecer se encendían hogueras.
La luz de la llama iluminaba el lugar creando espacios para los encuentros y la comunicación.
¡Cuánto debemos al fuego!
Además de su necesidad en la práctica cotidiana es vital como imagen en el arte y en la poesía.

Hoy, fiesta de Pentecostés,
los cristianos compartimos nuestras historias de sentido alrededor de la mesa.
Cuentan los relatos bíblicos que las primeras seguidoras y seguidores de Jesús sintieron al intercambiar sus vidas que les nacía un fuego.
Experimentaron que cada una y cada uno se comprendía desde su realidad,
desde su expresión,
desde su lengua.

La metáfora del fuego expresa con claridad nuestro mundo interior y nuestra experiencia de sentido.
Cuando deseamos enlazarnos en un mismo proyecto, en una misma aventura,
acudimos al fuego que se enciende y propaga.
Y cuando desciende nuestro tono vital decimos:
se apagó mi fuego.
¿Qué vientos volverán a re-animar mi llama?

Venimos del fuego, es una de la raíces que nos constituye según el filósofo griego Heráclito.
Intuyo que el fuego puede metaforizar la recuperación de la poética espiritual de nuestro vivir.
"He venido a traer fuego a la tierra",
decía Jesús de Nazaret señalando su proyecto de amor
para humanizar la historia.
Creo que por amor voy a encender la llama,
sonreír con valor a la noche,
confiar que las oscuridades
que ensombrecen nuestro caminar
pueden ser iluminadas por alguien que nos contagie su fuego.

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© Copyright María Luisa Navarro - 2006