Descubrir el amor es un acto creador.
Nos encontramos aquí con otro objetivo de la Humanidad-logía: Descubrir que las personas somos ante todo relaciones en el amor.
El amor es nuestra estructura básica, dice Humberto Maturana, somos personalidades adictas al amor y nos enfermamos cuando por circunstancias diversas se aleja.
La humanidad vive habitada por una capacidad de amar a pesar de todo, a pesar de según, a pesar de dónde, a pesar de cómo y cuándo.
¿Qué sucede entonces con nuestra historia que parece decir lo contrario?
Nos preguntamos a veces con una perplejidad desconcertada ¿en dónde se perdió el amor?
Un primer paso en nuestra Humanidad-logía es reconocer nuestra estructura básica y ELEGIR el amor.
El amor es frágil, siempre amenazado, pero presiona de continuo para salir a la luz.
La tarea es descubrir nuestro núcleo personal de amor y comunicarlo.
Descubrirnos es conocernos, conocernos es valorarnos, valorarnos es aprender a querernos y querernos es el primer paso para integrarnos como un solo cuerpo, el cuerpo de la humanidad.
No concuerdo con la afirmación de que el amor es ciego.
El amor es visionario, es luz, despierta.
Es urgente crecer en la inteligencia afectiva, educar la flora sentimental que nos habita.
El impacto esquizofrénico del sistema neo-liberal en el que vivimos nos desintegra a través de sus medios de comunicación que nos impulsan a
consumir el amor
asegurar el amor
falsificar el amor
Es urgente re-encontrarnos en la verdad más honda de nuestra realidad humana, que es el AMOR.
Cuentan los mitos egipcios que al final de la vida sucedía el rito de la sepultura, que consistía en el sometimiento de las personas ante un tribunal.
El primer y supremo acto del juicio consistía en sacar el corazón y pesarlo.
Por eso decía Agustín de Hipona: mi peso es el Amor.
Fotos de Fanny Martínez Y Emilmar Matínez