Crecer en calidad de vida, he ahí otro objetivo de la humanidad-logía.
Cada tiempo, cada cultura, comprende de una manera peculiar lo que significa calidad de vida.
" Vamos buscando tan apurados, quién sabe qué" dice una canción de la argentina Teresa Parodi, como una llamada a detener nuestra prisa para sentirnos vivas y concientizar lo que acontece.
La cultura humana puede encontrar un camino dentro de la historia natural preocupada por armonizar con la naturaleza en lugar de dominarla.
Su meta sería no gobernar los espacios sino liberarlos al tener aire limpio, rios claros, sueños saludables, lenguajes verbales y corporales, creaciones ingeniosas que nos enlacen y quiebren las distancias.
Una cultura conservadora en el sentido de que nada se desperdicie, todo tenga valor, y merezca cuidarse, todo puede encontrar su lugar en el devenir cotidiano.
"Hay otro mundo" decía el poeta Paúl Eluard, "pero está aquí en este mundo".
Calidad de vida significa la oportunidad de humanizar, dar sentido propiamente humano al mundo en el que discurre nuestro cada día.
Es hoy, es hoy, es hoy ¿dejarás el amor para mañana?
Nuestra humanidad se realiza básicamente en la comunión.
El hecho que nos constituye humanos es el hecho de socializar, compartir.
De ahí el simbolismo humanizador de la Eucaristía: reunidas alrededor de la mesa se comparte el pan y se celebra con el vino de la compañía mutua.