Somos acontecimientos relacionales.
Crecer en humanidad es desarrollar nuestra inteligencia afectiva, algunos psicólogos hablan de inteligencia emocional.
Decía Agustín de Hipona "si quieres conocer a alguien no le preguntes lo que piensa, sino lo que ama".
Descubrir el amor es un acto creador. No se cambia el color del océano porque un pintor limpie en él su pincel como decía Ortega y Gasset, pero si de pronto una enorme multitud adopta esa costumbre, entonces el mar se viste de colorido.
La Humanidad-Logía es el arte de aprender a vivir desde nuestra humanidad, orientar nuestra personalidad desde la conciencia social.
Recordemos la gran pregunta de los Hechos de los Apóstoles (He 22,7) "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues"? Somos un mismo tejido social. No nos sirve el aforismo antiguo de "sálvese quién pueda", nos salvamos como humanidad, como cuerpo.
Es tarea colectiva.
Aquí, el ingenioso Hidalgo de la Mancha nos puede enseñar desde su conciencia social responsable de los desvalidos y su locura cordial.
Volvamos a replantearnos una antropología desde nuestra humanidad como un cuerpo social, una gran corporalidad, nuestro cuerpo el cuerpo del mundo.