La vida habla, lo he repetido en muchas ocasiones, es una convicción muy arraigada en mi.
Aquí entra la conciencia vocacional: comprendernos como personas llamadas.
Me pregunto muchas veces ¿Por qué se ha sentido tanto en la historia la llamada del poder y no la llamada de la relación o de la poesía como espíritu de sentido?.
La Historia también habla, la realidad habla.
La palabra anda en movimiento constante.
En otros tiempos se hablaba de esta vocación como el discernimiento de si tenemos o no una llamada determinada.
Hoy más bien, creo, que conciencia vocacional es caer en la cuenta de la multiplicidad de llamadas lanzadas a nuestra puerta para reaccionar ante ellas y asumirlas responsablemente.
He aquí algunas proposiciones:
1. Dejar hablar a la realidad como es y no como queremos que sea.
2. Registrar la realidad: que no se pase nada de lo que nos acontece sin vivirlo conscientemente:
3. Nombrar la realidad en femenino.
En este camino podemos aprender de la naturaleza, de la realidad ecológica este estilo propio de crecimiento solidario en "eco-sistemas", en complementariedad y valoración de las diferencias y en continua relación con la lluvia, el clima y el sol.
- Crear formas de recuperar lo que ocurre y mientras ocurre.
- Crear formas de leer la realidad en comunidad
- Crear espacios para compartir la realidad y llegar así al aprendizaje que nos permita hablar de un saber colectivo.
Nombrar la realidad desde nosotras, mujeres para potenciar con nuestra comprensión histórica los procesos que conforman la cultura feminista.
Nosotras, es una manera de expresar el sujeto colectivo donde se valora la conciencia de la diversidad y el reconocimiento de nuestro derecho a la reciprocidad entre iguales; nosotras, significa una peculiar manera de sintonizar con la vida.
Escuchar la realidad desde nosotras significa tomar la experiencia, la vida cotidiana, la intuición como fuente de conocimiento y renunciar al excesivo razonamiento de la vida, y al control.
Arriesgarnos a entrar en la realidad, sumergirnos en el vértigo de su movimiento, eso sí, nosotras, juntas, tomándonos de las manos.