Estamos en tiempos de transición y caemos en la cuenta que lo que estudiamos, lo que reflexionamos no nos lleva a lo que queremos vivir, no nos orienta a una mayor calidad de vida.
Nos movemos en una disociación o esquizofrenia mental que nos tensa y dualiza.
Estudiamos - una teología para buscar a un Dios arriba, fuera y sobre nuestra historia y lo descubrimos en el tejido de la vida, llenando de espíritu y vinculando nuestros aconteceres.
- Estudiamos una teología para el más allá y lo que amamos con pasión es el más acá de nuestra cotidianidad.
- Una ética jerarquizada y excluyente y nos descubrimos pueblo de iguales en reciprocidad de relaciones,
una ética para ascender, arribista y queremos una ética para amar más nuestra existencia, nuestra realidad y humanidad.
Por ello proponemos reflexionar:
. Desde la teología a la Vidalogía
- Desde la escatología a la realidad-logía
- Desde la cristología a la humanidad-logía
No eliminando sino profundizando.
Decíamos Dios ser en sí, decimos la vida ser y existir de Dios.
Decíamos Cristo-Centro, decimos lo esencial de jesús es su humanidad.
Decíamos la vida futura, decimos lo real, asumir la realidad, amarla como es y descubrir en ella el Espíritu que la llena.