1. Seguimos profundizando en una reflexión teológica "saludable", es decir que nos aliente el gusto por vivir, que nos vaya centrando en el "dato radical que es la vida", como decía el filósofo español Ortega y Gasset.
1.1 Una convicción: La vida habla, escuchar la vida. La naturaleza habla. Todo es una palabra.
1.2 Una tarea: La alfabetización vital.
1.3 Un lugar: la comunidad: El espacio de la palabra.
1.4 Unas estructuras de apoyo:
- Recuperar los espacios contemplativos de la vida cotidiana
- Crear nuevos lugares de presencia y palabra
La espiritualidad es el arte de descubrir las llamadas del Espíritu en el diario vivir, de integrar en nuestro proceso vital los ruidos, las ocupaciones, el trajín del cada día.
Sugerencias para profundizar:
- Dar nombre a protagonistas de la vida que hoy toman la palabra
- Lugares de presencia y palabra
- Como mujeres, ¿cuál es hoy nuestra palabra?
Todos los seres tienen su lenguaje. ¿ qué nos dicen los almendros, los eucaliptos, las rocas, las nubes, los desiertos?.
La presencia habla y la ausencia también. El silencio también habla. Atender señales y así descubrimos la Palabra. Dios se hizo Palabra.
En un mundo excesivamente rico en información, pero pobre en interpretación, urge aprender a leer
. Relacionar acontecimientos unos con otros, enlazarlos como hacemos con las sílabas, para comprender los mensajes que nos lanza la realidad.
Ya lo decía Jesús de Nazaret, buen amigo de la alfabetización vital: aprender a leer los signos de los tiempos.
Crear ambiente, crear clima para la comunicación. Es juntas que descubrimos las palabras, los mensajes de la vida.
La interioridad, la vida interior de que hablaba siempre nuestra hermana mayor Sofía Barat, como una oferta de luz a nuestra historia tan vacía de sentido y a veces tan banal en sus propuestas
Dios de la Vida
2. La vida es el lugar del encuentro Dios. Otra vez vuelvo con el tema de la centralidad de la vida para descubrir a Dios.
2.1 La dogmática, la teología formal, nos han ofrecido a Dios como una razón organizada y sistemática, cuando el ser de Dios, es una explosión de vida.
A esta luz podemos hablar no de teología, sino de vidalogía. No el estudio, ni la reflexión sobre Dios en sí mismo, que nos vuelve a encerrar en el círculo de la dogmática, sino Dios en la vida, Dios vida.
2.2 El Dios de Vida es el hilo conductor de la Biblia.
Como dice Mt. 25 nuestra responsabilidad y lugar no es ante el templo ni en el templo, sino ante el que tiene hambre, al que vimos desnudo, junto al preso, o al enfermo.
Moralismo, legalismo, ritualismo, fueron declarados por Jesús como usurpadores de la vida, de la energía creativa, de la espiritualidad vital. Jesús se irritaba con los fariseos porque le sobraba ley y le faltaba vida.
2.3 Por último, es importante desmitificar la exégesis que en mucho de los casos se concibe a partir de lo académico y pierde mucho lugar en la historia de la cotidianidad.
Sugerencias para profundizar:
- Dile a tu corazón como dice el centinela: "Corazón, ¿quién VIVE?"
- Retomar la Biblia, descubrir su música de fondo, su oferta vital: narraciones, metáforas, declaraciones del Dios-vida, de la vida de Dios.
Su acontecer implicado en nuestra historia. A mayor deseo de encuentro con Dios, mayor inmersión en la realidad, en el proceso histórico del vivir. Como decía Ignacio Ellacuría " la densidad de lo real es un espacio de encuentro con Dios".
Conviene, pues, entender vidalogía, no como un discurso sobre Dios, sino como una hermenéutica de la vida cotidiana, de la historia, de nuestras historias, donde habita Dios y donde nos sorprende su presencia.
Desde el Deuteronomio 30,19 "Elige la Vida", al Apocalipsis 1,18 "Yo soy el que vive", toda la historia del pueblo de Dios es el relato de una oferta de vida siempre amenazada por la oscuridad de la muerte.
Es el relato del paso (Pascua) de la casa del templo a la casa de la vida, recordando las palabras de Jesús hablando de su cuerpo "destruyan este templo y lo edificaré en tres días " o el símbolo de los últimos momentos de Jesús cuando ante su muerte se transforma la realidad antigua "y el velo del templo se rasgó" y recordando también las palabras de los ángeles a las mujeres: "No busquen entre los muertos, al que vive".
Como decía el pastor Philippe Potter, la Biblia en una mano y el periódico en la otra.