Algo se me queda, nos decimos,
hablando con nosotras mismas.
He aquí los epílogos, las palabras que quedan alrededor
de lo que hemos vivido juntas.
Por eso amo los epílogos.
Es una oportunidad para recordar, volver a expresar
o sugerir algo que olvidamos
en las conversaciones alrededor de la mesa.
Es importante vivir con epílogos, no uno, sino varios,
diferentes según la coyuntura.
En el enlace Vidalogía:
La Ascensión: un epílogo del Evangelio que inicia la vida de las comunidades cristianas (He. 1)
En el poema: La Ascensión, el "hasta mañana" de Jesús.