Somos constitutivamente relación.
Nuestra última esencia es la conexión.
Para sobrevivir necesitamos el contacto, la interconectividad.
No somos en solitariedad, sino en solidaridad, como decimos muchas veces.
Por ello nuestro ruego más insistente en la vida es ¡QUÉDATE!
Cuenta el Evangelio que así le decía la pareja de Emaús a nuestro hermano Jesús de Nazaret y así seguimos repitiendo, aunque tenemos conciencia desde nuestra experiencia cotidiana que la Presencia va siempre acompañada de la ausencia y que a veces, sólo se comprende una desde la otra.
Felizmente nuestra historia está construida, se construye a partir de muchas presencias-ausencias y nos descubrimos en un intenso movimiento de partidas y llegadas que no dejan tregua a la vitalidad del amor.
emariv@movistar.net.ve