Por dos veces, como episodios
distintos de un mismo acto.
Como dos vidas paralelas
expiradas en la misma sangre.
Sin conocerse
y al mismo tiempo penetrándose
en su consecuencia,
tire mis versos en pubertad al fuego.
Mas bien vertí latidos de silencio
construidos sobre corazones abortados,
sobre cenizas de fuegos instalados
en la penumbra de un dolor.
Fue un acto de suplicio programado,
un desinterés ante el fracaso de la palabra
que provocó llamas en los designios que defendía.
Tardaron en arder los verbos
como maderas duras y profundas,
como elementos reacios al fin.
El humo se retorcía en el aire
y una lagrima de desahogo nacida en mis ojos
quiso apagar semejante afrenta.
Chillaron los poetas que estaban
en todas las palabras perdidas,
su grito retumbo en estallidos de cenizas,
se mezclaron con las llamas
los lamentos de sus almas.
En algún lugar de San Martín de Montalbán (Toledo.)
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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