Esta batalla que no gano,
este sostener escaramuzas
en días negros y noches en llamas.
Esta militancia acumulada
en los trasiegos diarios,
me produce costras,
llantos sordos
que arden de espanto y dudas.
Esta solitaria pelea ganada en dudas progresivas.
Este desgaste del combate
que me rasga las vestiduras del alma
y hace heridas como tránsitos acostumbrados.
Esta retirada en que no ceso.
Esta vuelta a organizar las almenas
para defender inútilmente
el día, que ya sordo y haciéndose pasado,
se va de mí con la soltura del vencedor.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
|