A veces me pregunto que haré ahora,
cuando el alma se queda varada
y en lenta agonía pasan las horas
sin salir por mi mano la palabra esperada.
Sobre el papel mi intención insiste
en un agónico desierto, vencida,
y es mi alma, terca, quien insiste
al no darse por derrotada ni huida.
Depongo la pluma desgarrada y abatida,
no quiere el soneto salir sin venderse caro.
Y dejo sangre y piel. En jirones perdido
dejo al final una insistencia ya abatido.
Y mis ideas con prisa y final incierto
aparto sobre un oasis de mi desierto.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
|