Ocurre
que la noche en golpes y lutos trasnocha
y también sucede
que nacen tallos nuevos, insistentes.
Y como una brasa
el tiempo también transcurre.
Y sucede lo indefenso y manchado
y desaliento y la pena también sucede.
Sucede que tus patrias se asustan y tus rincones
no comprenden las medallas del déspota.
Ocurre en mi lo que en ti:
soy libre señor y vida.
Ocurre en mi lo que en ti:
soy de un altar de cicatrices y pueblos.
Sucede:
que tras la golpeada imagen de la libertad
soportan peso manos molineras, hombros
mineral pulido.
tenaces músculos de acerado arco destilan
miel pueblos tensando en su genio
trabajo dolido:
sudor que profundos pozos anidan
para hacer su reparto de explosión.
En largas, amplias cruces tesoro escondido
nace tu libertad pueblo de cicatrices y orgullos,
estirpe siempre nueva, profundo corazón de relevo
triturara alambre espino que te rodea.
SOLIDARIO
Quisiera estar entre los que caen.
Entre los que la tierra es sombra y sangre
y la luz látigo diario.
Entre la escarpada piel de los desposeídos
y el cantar agónico del gemido.
Allí donde la piel es cristal y sombra.
Donde el horizonte es espada y presagio el golpe.
Donde la suerte es envite diario y acoso sangriento.
Donde la verdad es de otros, abismo y golpe.
Donde el tiempo es número incontable,
lacena destruida, certero río de sed,
tiempo azuzado y parto doloroso, sin fiesta,
densidad de piedra, cruz del revés,
refugio de vidas acosadas.
Y caerme en su cama desnutrida, descontada de sueños.
Buscar en tu océano el tiempo sumergido de tu estirpe,
aquellos días pasados y que ahora pasan lastimando.
Buscar en tus ríos la gota ridícula de mí lagrima.
Buscar tu tiempo sumergido y alzarte.
Buscar tu vida de indomable libertad, querida América.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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