Pronto encontraré la noche que esta por venir.
La tendré desde de un día oscuro
en que tantas luces fueron falsas claridades.
Me encontrará benevolente, entregado y resuelto.
Entraré en ella con voz cansada y rotas las palabras
para quedarme en su estructura de tránsito, silencioso.
¿Para volver a ser lo que antes no era?
La encontraré !que certeza¡ repetida y jovial,
y yo volveré a ser otra vez vez primera.
¿Entrare yo en ella o ella en mí?
Cerraré los ojos cuando su sustancia lo determine,
cuando entre en el tunel claro del regreso
y la certeza oscura del volver a ser.
Sera un abrazo claro, claros seran los dos abrazos.
Clara será la mirada atras, otra vez otra mirada oscura nacerá.
LOS PIES DEL TRISTE
En estos pies que tengo, dónde se acaba tanto desatino,
existe una inclinación agobiada de maceta sangrada.
De penas arrastradas, parejas de estos
ojos inclinados.
En estos pies, dueños de tantos puntos finales.
Donde la anatomía se vuelve burlona y ridícula,
existen jerarquías y generaciones
inquietas y quebrantos.
Los pies los vivo sobre un tambor sordo de huellas.
De pasos inquietos, de cicatrices terreras.
Pregono el despido en diez partes de juicios y pleitos.
Ya carne o ya barro, duda o pesar,
me llevan los pies, como imanes a la tierra,
las venganzas de la sangre, el peto de los idos.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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