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| SILENCIOS SELLADOS / CONCIENCIA EN NEGRO |
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Tengo 48 sellados silencios, ruinosos,
como un transcurrir entre golpes.
Y tengo un alboroto de 365 días,
eso sí, sin conciencia de la caída.
Una sucesión desde el primero por orden
sumándose al segundo.
Total que me acompaña en resultados negros.
En tristes operaciones de suma decadente.
No encuentro ni el final ni su consecuencia.
Me debato entre números y no logro encontrar
la conclusión de esta matemática sin cuantías.
Desorientado contable soy en medio del balance.
Esta divina suma no me suma los sumandos
y al cambio me multiplica los nortes desorientados.
Me divide en dos el alma y en tres la duda
y me resta los días con ansiedad y oscuro progreso.
II
Hoy, entre noches decapitadas y días desventurados
sigo con el mismo gruñir.
Te sigo buscando desde la exigencia de número
que adjudicaste a esta porción de barro sin valor.
Busco entre los pliegues de mi piel
ese número de orden
y busco en los campos de mi alma el total
que Tu sumaste.
Y encuentro en medio de ellos soledad y melancolía.
No me digas que ese es el total que tengo que asumir.
Sangro mi vida y dejo el aliento en las palabras.
Grito desde esos interiores que Tu ya conoces
pues desde allí creo poder alcanzarte.
Más cuando soy estampido de dolor no estás.
¿Por qué me dejas tirado sino soy
más que lo que tu quisiste que fuera.
Cual es la elevación más alta a la que
tengo que subirme,
y allí, poderme contemplar, sentir tu construcción.
Cual es el barro de donde sacaste esta sustancia
y cual fue la piedra donde afilaste mi vida.
Donde está el yunque que formalizó esta armadura
que no defiende de nada y deja mi alma al descubierto.
Por qué motivo me hiciste inocente al principio.
Y poco a poco dejaste el golpe suelto, cadencioso,
golpes negros, golpes blancos ¡Dios! no me digas
que me hiciste a tu imagen y semejanza.
No me cuentes en postales que tienes
mi misma imagen.
No me cuentes que la semejanza es de los dos.
Deja Tu palabra sobre las noches de invierno
de mi alma.
Vierte en mi destino el verbo que Tu conjugaste.
Derrámala sobre la humedad triste
que ocupa las esquinas de este barro
que tu soplaste en un equívoco.
Dejala,cuando tanta compañía tengo y estoy solo.
CONCIENCIA EN NEGRO
Caminando y por costumbre, llevo
sobre mis hombros de nómada y testigo
una carta agrícola y terrera.
Una actitud de recolecta diaria
llena los silos de mi prestada existencia.
Una biblioteca de libros perpetuos,
de hojas llenas de epitafios diarios
me explica sus palabras una a una.
Va mi colegial de escuela en escuela
con ansias de carga, asimilando meditaciones.
Voy siempre con una conciencia desconocida,
con un traje de huesos que no logro asimilar,
harto de cruzar puentes sobre otros puentes,
salvando aguas de cuchillos acostumbrados,
naufragando mi piel insistentemente.
Y noto que pierdo mi desnudez, y mi origen de barro
se consume en medio de humedades miserables,
que me acerco sin valentia al salto,
que cumplo un papel de soldado asustado.
Me espanta la profundidad del tiempo concluso.
En ocasiones construyo silencios maltratados
y le pido al corazon errante y acosado que me explique
el recorrido de mis calles y el trajin del habitante.
O que me lleve a los campos apilados de mi alma
sin especular sobre lo que voy a encontrar.
No me explica el trásinto mis heridas.
No me cuenta el sueño mis temores.
El corazon ignora su fracaso de reloj roto.
Y no se por qué.
Pero llevo este tránsito a vueltas y empujones
como el conflicto mas caro de mi herencia
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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Un poco de vanidad tampoco está mal. Aqui unas pocos fotos mias y de mis amigos. Quizás ponga más, de momento llega. |
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