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Conozco tu piel de innumerables senderos.
Conozco todas y cada una de las alforjas
que en cada paso dejas para saciar mi hambre.
En ellas esta el contenido de los crepúsculos
que me ofreces y el remedio a la sed que derramo.
En ellas se abre una luz en cada paso que abarco
y disuelvo. Luz frenética como penachos de cuchillos
devorando una luz tangible y de señuelos dormidos.
Conozco tu cintura como un mundo de rayos y abismos,
Distingo una adolescencia que como una lámpara de huellas
dejas para no desorientarme entre la seda y el granito
que adornan tus entregas de perfumes brocados en miel.
Arteriales espumas de gestos y solvencias que me ofreces.
Camino con mis manos sobre tu corteza carcelera.
Van mis dedos balanceando el roce metidos en charolados
gestos de deseo, en recargadas extensiones tenazmente
perforadas en los balcones que me ofreces
Conozco tu pelo, ese pelo encadenado en mis sentidos.
Esa flora acumulada en sonidos de guitarra quieta.
Esa extensión clara que depositas sobre mi almohada
antes del sueño y que después como una bandera
de envolturas de venas y garras dejas prendida,
llenando de soldados indispuestos mis sueños
de hombre vencido.
Conozco tu piel porque en ella esta la mía depositada.
La conozco porque su esencia baila en mis manos,
manos que se establecen en tus jardines de sementera
para recoger los aromas y las cosechas de tus emociones.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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Un poco de vanidad tampoco está mal. Aqui unas pocos fotos mias y de mis amigos. Quizás ponga más, de momento llega. |
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