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Podría ser cualquier cosa o un recuerdo vago.
O algo lejano, como una memoria derribada.
Hasta podría ser mentira o algo pasajero.
O quizá un vacío real e insistente.
Pero no, lo siento como golpes profundos
resonando en medio de mi mar asustado.
Lo siento aquí y allí, en mi piel y en mi frente
y ya sangre loca es la que me golpea las sienes
cuando en tromba y río a mi cabeza llega.
Podría ser cualquier cosa o algo sin cordura.
O un recuerdo de cenizas o de vientos desmedidos.
Hasta podría ser duda o algo incierto,
o quizá una sensación desconocida.
Pero no, lo siento como un tiempo que levanta presagios,
estallando en cuevas de relámpagos y sonidos
que dejan sus huellas de eco y claridad.
Como si un dolor entrara en otro dolor.
Recuerdo una figura, y los volcanes de mis ojos
se vuelven cuencas pequeñas para recoger
todo su contenido sin dejar nada al olvido,
y siento arañazos depositados en mis sentidos.
Y así solo, mudo y desolado y ausente y sin ti.
TE REQUIERO
Te quiero desde una longitud desencadenada.
Te quiero desde un largo fondo de medidas ensangrentadas.
Te quiero desde una verdad de sonidos y fuerzas arteriales.
Te quiero con la fuerza desmedida de un tiempo acumulado.
Te quiero desde la soledad permanente de un exiliado.
Te quiero desde estas venas de ríos y licores geográficos.
Te quiero desde el fondo de mi alma y desde la
profundidad de un dolor.
Te quiero con ésta boca de sombras que espera
la luz de la tuya.
Te quiero desde ésta mi sombra que acumula resplandores.
Te quiero desde mis largas noches como vientres cósmicos.
Te quiero desde estos días que con furia cuento.
Desde el principio de este grito te requiero.
Jesus Hermida Gonzalez Pontevedra. Galicia. España
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