26.- LA MUJER ADÚLTERA, QUE NO LO ES, DE LA FACHADA DE PLATERÍAS
La mujer adúltera de la fachada de Platerías. Catedral de Santiago de Compostela |
Cuando
el peregrino medieval, y el actual, llegaba a la Catedral
de Santiago, entraba generalmente por la puerta de
Azabachería y salía por la puerta de Platerías. Tenía
entonces ante si, en el tímpano izquierdo, una figura de
mujer que acoge en su regazo una calavera. Siempre se la
ha comprendido como la mujer adúltera, castigada
por su esposo a besar dos veces al día la calavera de su
amante. El primer dato medieval, y el único, en el que aparece así citada es en el Códice Calixtino, en el Libro V Cap. IX que refiere la descripción "DE LA PUERTA MERIDIONAL". Allí al relatar los tímpanos, concretamente el de la entrada izquierda dice " Y no ha de relegarse al olvido que junto a la tentación del Señor está una mujer sosteniendo entre sus manos la cabeza putrefacta de su amante, cortada por su propio marido, quien la obliga dos veces por día a besarla. ¡Oh cuán grande y admirable castigo de la mujer adúltera para contarlo a todos " |
La cita en si, y la figura arqueológica, han sugerido casi hasta la actualidad unicidad de criterio, que diría mi amigo Ferrín "pensamiento único/hunico", en cuanto representación del mal lujurioso del engaño marital. La crítica general lo ha aceptado como un exemplum literario que fraguó el cronista del Códice, transposición y trasunto normalizado de la literatura a la arqueología, en unión docente interesada de los peligros de ese tipo de transgresión de la conducta humana. El exemplum literario de Platerías induce un todo por la parte para desencadenar los efectos deseados del cronista, que penalizaba así conductas peligrosas socialmente. Era una enseñanza deductiva apropiada a los tiempos.
Los efectos de este tipo de literatura simbólica y representativa son la base de los cuentos medievales, de las antiguas fábulas, de los Libros Sapienciales de la Biblia, de los Libros de Milagros, de los Bestiarios, etc. Ejercía de ese modo la literatura de faro y guía de las conductas humanas desde el punto de vista moral. Mejor marco que una fachada de una iglesia era imposible para su ejemplificación y para la reconversión de pecadores, máxime si pensamos en la importancia de la iglesia de Santiago y su Camino en el orbe cristiano.
Pero no se juzga en Platerías la lujuria en los términos clásicos medievales, que supondría una mujer semidesnuda a la que distintos animales repugnantes muerden sus órganos genitales, como sucede en el Pórtico de la Gloria, en la fachada de Santa María la Real de Sangüesa, o en San Miguel de Estella, por citar ejemplos en el Camino. Es el cronista del Códice(1140-1160), quien introduce al espectador en la interesada interpretación de la figura, pero al que nadie le ha explicado que en 1117 hubiera una rebelión ciudadana e incendio de la Catedral que debió dañar considerablemente ese lugar.
En el año 1993 se restauró toda esa fachada. Bajo las capas de suciedad se encontró que esa pieza era de distinto color al resto de las del tímpano. Se comprendió entonces mejor la mutilación que sufre en todo su lado izquierdo para adaptarla al marco, aduciendo una posible y apresurada colocación en ese lugar para reponer los daños causados como consecuencia de la revuelta, aparte de entender su no conexión con el programa teológico del tímpano. No cabe pensar que el autor material del tímpano esculpiese en dos calidades de piedra diferentes para una catedral tan insigne. Cabe si, la posibilidad de ser pieza recolocada, que describe el cronista sin percatarse de todo lo anterior. No sería este el único error del Libro V. La belleza de la imagen, lo ceñido y aligerado de sus ropas, debió inducirle a adjudicarle la idea lujuriosa relatada, sin apreciar cómo se había penalizado ese tipo de vicio en la escultura monumental a lo largo de las fachadas, arcos, arquivoltas, capiteles y aleros de tejados.
Trata este artículo, expresado con mayor amplitud en otro lugar, de redimir tal condición de adúltera a la mujer de Platerías, en total sintonía por lo propuesto por el profesor John Williams, e interpretar su significado como un exemplum laico de vida. Yo me quedaría con la idea de la representación de la belleza y juventud frondosa de la mujer, que enfrenta la realidad de la muerte en la representación de la calavera; consejo y advertencia al género humano muy literariamente expresado " cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte ". Todo ello, en un proceso más profano y conmovedor que lo relatado en el Códice Calixtino. Belleza y juventud enfrentadas a decrepitud y muerte, que en una iglesia de peregrinación tendría añadido el sentido escatológico de la brevedad de la vida y el tránsito efímero, corto por la tierra en el sentido de vita est peregrinatio.
Consideremos lo escrito como un corto ejercicio de crítica literario-arqueolóogica con fines más benévolos que los del cronista del Códice, para tratar de darle a la figura de mujer y a su memoria cristiana sepultura, deseándole lo que los romanos deseaban a sus muertos y ponían al final de las laudas sepulcrales: H.S.E.S.T.T.L. (Hic Situs Est Sit Tibi Terra Levis - Aquí está enterrada que la tierra te sea leve). Amén, que así sea.