20. - LA TUMBA APOSTÓLICA - EL EDÍCULO SEPULCRAL
Reconstitución del edículo sepulcral, según López Ferreiro |
La historia literaria del descubrimiento
de la tumba del Apóstol apenas tiene referencias
arqueológicas. Solo cita que el obispo Teodomiro "
encontró
el sepulcro del bienaventurado Apóstol cubierto de
piedras de mármol
". Poco es para
enfrentar el capítulo arqueológico de la tumba, pero
allá vamos. Las preguntas con las que debiéramos comenzar la investigación se ajustarían a ¿ Qué tipo de edificio era ? ¿ En qué condiciones estaba ? Todos son problemas e incógnitas sin resolver, porque si el hecho jacobeo ha estado muy manipulado, lo ha estado todavía más la estructura del edículo sepulcral. Retomaremos nosotros entonces la información sobre el edificio en el momento visual arqueológico más aceptable, que se corresponde con las excavaciones del ilustre investigador y canónigo de la Catedral D. Antonio López Ferreiro, que las realizó en los años 1878 y 1879. |
Comienzan sus intentos de encontrar la tumba del Apóstol, perdido el rastro desde su ocultamiento a causa de la amenaza de Drake. La noche del 28 al 29 de Enero de 1879, encuentra una pequeña caja tras la Confesio del altar, que después de identificar huesos de tres personas en ella, los hace corresponder con los del Apóstol y sus dos discípulos Teodoro y Atanasio.
Pero los restos no se encontraban en la tumba original, que se sabía era un edículo respetado por las iglesias posteriores, hasta que Gelmírez destruye su parte superior. Los textos hablan de un túmulo ( Acta de Consagración de la iglesia de Alfonso III ), de un sepulcro con arcos ( Códice Calixtino ), de un mausoleo inferior ( Historia Compostelana ). Tras fallar en la búsqueda en las primeras excavaciones, levanta L. Ferreiro las losas del presbiterio y encuentra el basamento de arranque del edículo. Lo que encuentra el ilustre investigador puede resumirse del modo siguiente : un pavimento desbaratado y terreno removido, paredes truncadas y sin cubierta propia, escombros con estratos pavimentados, 2 compartimentos separados por muro de mampostería comunicado por una puerta con umbral en su sitio, un pasillo que separaría 2 tumbas, 3 muros circundantes, un pavimento con mosaico.
La cronología generalmente aceptada para lo hallado estaría alrededor de los siglos I y II d.C., y serían los restos de un mausoleo romano de dos plantas, que llega hasta la fecha del descubrimiento con mayor o menor deterioro. Aunque haya habido muchos y acertados investigadores del edículo, no podemos dejar de citar la importancia transcendental de los estudios de Guerra Campos, lo mejor hasta estas fechas. La confirmación de los dos pisos estaría asegurada por los testimonios de los testigos visuales hasta el siglo XII, en el que Gelmírez se enfrentó a sus canónigos destruyendo el piso superior. El Acta de Consagración de la iglesia de Alfonso III el Magno, que acoge el edículo en su cabecera sin destruirlo, dice " encima del cuerpo(sarcófago) estaba el altar ".
Todo parece indicar que la parte inferior estaba destinada al enterramiento de los tres cuerpos, y que la parte superior era el lugar ceremonial, con altar incluido. Pero lo que encuentra L. Ferreiro es sólo ya la estructura inferior y nada de la superior; pero de la inferior sólo el pavimento, que destruye y profundiza de tal modo, que hoy lo que observamos es el basamento de la estructura general antigua del monumento, excavado para realizar un nuevo y actual habitáculo, que nada tiene que ver con el original, salvo la distribución de los volúmenes interiores.
Pasamos a continuación a informar de las adaptaciones modernas que surgieron como consecuencia del hallazgo, destrucción y modificación de los restos del edículo sepulcral. El hallazgo de los restos sucede en enero de 1879. Entre febrero y julio de ese año se procede a : desescombro de los pasillos, rebaje del suelo por debajo de las primeras hiladas y recalzado de sillares, cubrición con bóveda de granito de lo hallado, rotura del basamento exterior oeste para instalación de una puerta, refuerzo del tabique transversal que divide el interior, apoyos de paredillas en el pasillo de las dos sepulturas, rompimiento de muros por occidente para dar paso desde la Confesio superior. Entre 1884 y 1891 se procede a la decoración de la cámara oriental del oratorio con techumbre de mármol y arcos, con creación del altar y urna de plata, en la que se depositan los restos encontrados, En 1886 se abren dos puertas desde la girola, para visitas de fieles. En 1964 se realiza el ensanchamiento frente a la falsa puerta del edículo.
Esto es lo que había, y esto es lo que hay, aunque seguiremos sin saber lo que encontró Teodomiro, y por qué dedujo que era la tumba del Apóstol Santiago.