19. - EL DESCUBRIMIENTO DE LA TUMBA DE SANTIAGO
Teodomiro reconociendo la tuma apostólica. Tumbo A. Catedral de Santiago |
Toda la tradición jacobea está
asentada en el hallazgo de la tumba del apóstol
Santiago. Las tradiciones literarias que hemos citado en
nuestro último artículo sólo hacían aventurar la
Predicación, su Pasión y Traslado. Bastante polémica
puede hacer surgir su análisis como para volver sobre
dichos escritos, aunque lo aportado entonces no es sino
el reflejo histórico de los textos literarios tal y como
se encuentran. Ello debe hacer comprender la debilidad y caducidad de algunas fuentes, sin que por ello se destruyan las tradiciones que relatan. Cuando se acerca uno a hechos religiosos de tal envergadura como los de Santiago, conviene hacerlo con una gran mezcla de prudencia religioso-histórica. La certeza, innegable para unos, de la predicación de Santiago en Hispania y de su enterramiento en Compostela, choca con la absoluta incerteza de otros que lo niegan todo. |
Yo creo que ambas posturas son absolutamente incomprensibles, y que habría que cifrar el esfuerzo en comprender lo que con o sin Predicación, con o sin Traslado, con o sin Enterramiento ha significado el culto a Santiago y a su Camino. Cristo no predicó en Hispania, ni aquí está enterrado, sin embargo hay muchos cristianos en esta tierra.
Digo esto porque llegamos en este momento al punto álgido del culto jacobeo, al descubrimiento de la tumba del Apóstol. Anulada ya la contaminada fecha del 813 para el hallazgo del cuerpo de Santiago, dato que ahora no nos interesa, no encontramos en ese siglo IX, ni en el siguiente ningún texto literario que relate tal acontecimiento, aunque ya la evidencia de la peregrinación avale tan importante nueva. Son cosas de la Historia, o mejor sería pensar, de la pérdida de documentos históricos, pues parece del todo razonable que no hubiera dos siglos de sequía para poner por escrito lo que era evidente en la realidad peregrinatoria.
La primera vez que se relata de forma escrita el acontecimiento del hallazgo de la tumba y sus circunstancias, lo es en un documento denominado como La Concordia de Antealtares. Es un escrito que trata de equilibrar las disputas entre el obispo de Santiago, Diego Peláez, y el abad del monasterio de Antealtares, San Fagildo. Se queja el segundo, ante el rey, de que las obras de la moderna catedral románica comenzada en 1075 invaden terrenos de su monasterio y abole derechos económicos adquiridos del cenobio sobre ciertos altares del viejo edificio a derrumbar, por lo que protesta y logra sus objetivos de indemnizaciones económicas. Pero no interesa la polémica entre ambos, sino el comienzo del documento, donde por primera vez se relata literariamente cómo sucedió el acontecimiento del hallazgo. Tiene el texto, que transcribo desde el latín, fecha del 17 de Agosto de 1077. Pero es copia del siglo XVIII que procede de otra sacada del desaparecido Tumbo del Monasterio de Antealtares en 1435. Dice el texto :
No Hay duda alguna y para algunos es claro, como el testimonio del Papa León, que el bienaventurado Apóstol Santiago, degollado en Jerusalén y llevado por sus discípulos a Joppe (Haifa), y después de algún tiempo fue trasladado por el mar al extremo de Hispania, guiado por la mano de Dios, y fue sepultado en el extremo de Gallecia permaneciendo oculto mucho tiempo.
Pero como la luz en las tinieblas, o una candela bajo el celemín no pueden permanecer mucho tiempo, con la ayuda de la divina providencia, en tiempo del serenísimo rey don Alfonso, llamado el Casto, un anacoreta de nombre Pelayo. Que vivía cercano del sepulcro del Apóstol, tuvo en principio una revelación por medio de ángeles. Después se manifiesta como muchas lucecitas a los fieles que estaban en las iglesias de San Felix de Lovio; los que buscando consejo, visitaron al obispo de Iria Teodomiro y le contaron la visión. El cual, después de un ayuno de tres días, con gran cantidad de fieles, encontró el sepulcro del bienaventurado Apóstol, cubierto con piedras de mármol. Y, lleno de enorme alegría llamó enseguida al citado religiosísimo rey; el cual como era guardador de la castidad y amador de la santidad se apresuró a construir de momento una iglesia en honor del mismo Apóstol ..
Hasta aquí lo que dice el texto, que es el primer relato del descubrimiento literario y arqueológico de la tumba de Santiago. Este era nuestro propósito para hoy : revelar la historia y no interpretarla, aunque naturalmente este cronista tiene formada opinión sobre el asunto, careciendo de importancia el relato de la misma.