15.- LOS CAMINOS MARÍTIMOS A SANTIAGO
Predicador exhortando a peregrinos en la popa de un buque |
El
concepto de peregrinación y de Camino de Santiago está
asociado a gentes que caminan a pie haciendo la ruta
hacia Compostela, pero nunca que lo realizaran por mar,
como una ruta marítima, por caminos del mar hacia la
tumba del Apóstol. Ciertamente que los hubo, e
importantes, algunos de ellos dieron lugar a caminos
específicos por tierra, como el denominado Camino
Inglés, que partiendo de Coruña daba salida a la
fluencia de peregrinos marítimos que a ese puerto
acudían desde lejanos países, fundamentalmente de
Inglaterra e Irlanda. El flujo marítimo estaba formado mayoritariamente por ingleses que realizaban la ruta por barco, pero también de escandinavos, irlandeses, holandeses, alemanes del norte, franceses del norte. En general por todos aquellos pueblos, países y ciudades costeras que trataban de evitar los caminos terrestres. Era una vía más rápida y económica que las otras, mucho más largas y caras debido al tiempo de la peregrinación. Los peligros eran diferentes, como los de las condiciones del mar, los corsarios; pero estaban a salvo de los que existían en las rutas terrestres, de robos, latrocinios, asesinatos y peor trato en general.. La duración del viaje dependía de los países de partida y de las condiciones del tiempo. Margarita Kem, peregrinó desde Bristol a Galicia y después a Bristol en 7 días de ida y 5 de vuelta. |
Al igual que sucedía con los caminos a Santiago por tierra, las rutas marítimas también eran conocidas anteriormente al tiempo de la peregrinación. Eran rutas históricas, comerciales y de anteriores descubrimientos utilizadas por fenicios, romanos y vikingos para sus diferentes usos y funcionalidades. Pero no todas las de los peregrinos eran directas a Galicia para acabar en un puerto de nuestra región y después iniciar un corto trayecto a pie a Compostela. Algunas no lo hacían directamente y preferían arribar sus embarcaciones a la costa francesa, a puertos como Dover y Calais, para alcanzar después las vías de peregrinación francesas que habría de enlazar con las españolas cara a Santiago, de tal forma que los que llegaban a los los puertos franceses citados, después seguían la ruta parisina, los que procedían de Southampton y arribaban a la ensenada del Garona o a Bayona recorrían más tarde la Vía Turonensis francesa y así consecutivamente.
Lo más común a este tipo de peregrinación marítima, y lo que a nosotros nos interesa destacar más, es la llegada a los puertos de Galicia de la mayor parte de estos peregrinos. El acceso era a los puertos de las abrigadas rías de la costa de Galicia, fundamentalmente al puerto de Coruña, y luego en menor extensión a los de Muros, Noia, Fisterra, Viveiro, Ribadeo, y la costa en general. Hay un dato histórico significativo de la llegada y cantidad de barcos al puerto de Coruña. En 1456 un peregrino inglés, de nombre William Wey, contó en dicho puerto 80 barcos, de los que 32 eran ingleses. En un cálculo estimativo de 60/80 personas por barco nos da una cantidad de 5.000 personas, aunque hay que considerar que no todos los pasajeros de los barcos deberían ser peregrinos.
Las condiciones del viaje eran bastante malas, a causa de embarcaciones pobres e inseguras, que al principio eran verdaderos plátanos flotantes, para después mejorar en el transcurso del tiempo (después del siglo XV) con barcos de quilla larga y cala profunda, con grandes superestructuras a proa y a popa con sus respectivos castillos, que daban mayores posibilidades de alojamiento y cobijo, también con varios mástiles para mayor maniobrabilidad. Ello provocaba que hubiera barcos de mayor capacidad, como el de Jehan, que en 1395 transportó 160 peregrinos. El Mary London era de 320 toneladas y medía de largo entre 80 y 100 pies.
Para poder salir de las islas era necesario obtener un permiso real de salida, que generalmente negociaban los capitanes y armadores. En el Año Santo de 1434 fueron expedidas 700 licencias, en el de 1456 lo fueron 781. Si consideramos el tan alto número de licencias conseguidas y el número de posibles pasajeros con los barcos llenos, tendríamos una cifra indicativa de la importancia de esta peregrinación marítima, que en Inglaterra salía principalmente de los puertos de Winchelsea, Sandwich, Southampton, Poole, Weymouth, Plymouth,, Fowey, Penzac, Bristol. Los irlandeses si no lo hacían directamente, lo hacían después a través de puertos ingleses. Dublín tenía un hospicio para recoger a peregrinos retrasados por el mal tiempo y en espera de barco conveniente.
Queda, pues, atestiguada de forma un tanto resumida la importancia de una peregrinación que hasta ahora parecía escasa y marginal. Ni una cosa ni otra.