logotipo

img_google

12. - CARLOMAGNO EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Aparición de Santiago a Carlomagno. Códice Calixtino

Durante los siglos de oro de la Edad Media Jacobea (s. XI y XII), Carlomagno era considerado como el patrón de los peregrinos, además del evangelizador de España por la espada, fundador de la iglesia de Santiago y libertador del Camino de Santiago. Estas ideas estaban asentadas en la amplia tradición literaria que reconocía tales logros al emperador centroeuropeo, que además estuvieron muy extendidas en el tiempo, y después continuadas. La razón fundamental que así fuera radica en el Libro IV del Códice Calixtino, en la Crónica de Turpín (arzobispo de Reims entre los años 788 y 894), más conocido este libro como el pseudo-Turpín, por la cantidad de fantasías carolinas que en él se relatan.

Consta el citado libro de 21 capítulos, donde se relatan los 14 años de campañas de Carlomagno contra los musulmanes, empezando por la aparición al monarca del Apóstol Santiago, que le recrimina el olvido de su tumba en poder de los paganos, señalándole la Vía Láctea como el camino a seguir para llegar hasta su túmulo y liberarlo del poder musulmán. Relata a continuación las conquistas realizadas por España, la fundación de iglesias, batallas y controversias religiosas, la batalla de Roncesvalles, la muerte de Roldán, la traición de Ganelón, la muerte del propio Carlomagno y la gloria conseguida por la ayuda que le presta Santiago al depositar en la balanza las maderas de las iglesias que fundó.

Ciertamente interesa poner de manifiesto las palabras que pronuncia Santiago en su aparición al monarca, porque es ahí donde radica la fuerza de la posterior presencia en la tradición de Carlomagno en el Camino de Santiago. Dice en el capítulo 1. "… El camino de estrellas que viste en el cielo (se refiere a la Vía Láctea) significa que desde esta tierras a Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a los pérfidos paganos, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar … por tus trabajos te conseguiré del Señor en los cielos una corona, y hasta el fin de los siglos será tu nombre alabado …"

¡Vaya proposición! ¿Quién desaprovecharía tal oportunidad de inmortalidad formulada tan claramente, y además en desarrollo de las funciones del trabajo propio, como era el de combatir a los musulmanes? Podemos aseverar que es Santiago por medio de su aparición quien coloca a Carlomagno en el camino de las estrellas, el que provoca su presencia en el Camino, aceptando que sea el primer peregrino y que detrás de él han de seguir los pueblos y han de comenzar todas las tradiciones del Camino de Santiago. No es pues extraño que durante toda la Edad Media se considerase al emperador franco como el patrono de los peregrinos y fundador del Camino. El estilo y la forma literaria del escrito está realizado como si fuera una canción de gesta, lo que habría de producir el entusiasmo popular por la leyenda de Carlomagno, Roldán y Santiago. Admite novedades con referencia al género citado, como son la presencia de personajes míticos con Santiago y su Camino. El gran éxito del relato estaba asegurado, porque se basaba en obras anteriores semejantes y cuya inspiración posterior habría de durar mucho en el tiempo.

Incluso la clásica fecha del hallazgo de la tumba del Apóstol Santiago (813) tiene un innegable sabor carolino. Se aportó históricamente esa fecha desde la Edad Media para no perjudicar la idea de que Carlomagno tuviera mucho que ver con el descubrimiento del túmulo y las tradiciones a él atribuidas, porque el monarca habría de morir en el año 814. Los autores de poner en circulación tal acontecimiento en 813, lo hacían con la intención de no perjudicar las buenas relaciones que en aquella época tenían los monarcas españoles con los franceses (especialmente Alfonso VI, gran rey jacobeo, marcadamente francófilo). Todos los documentos de entonces hablan de Teodomiro como el obispo que en la citada fecha descubre la tumba del Apóstol, pero la cátedra de Iria-Flavia estaba entonces ocupada por el Obispo Quendulfo, que en la fecha de 812 suscribe la escritura fundacional de una iglesia en Oviedo, y en el 818 confirma una escritura en el Tumbo de Sobrado. Por consiguiente el descubrimiento del túmulo debió ser entre los años 820 y 830, como admiten todos los investigadores, con relación final a Teodomiro en el 847, que es la fecha que aparece en su lauda sepulcral.

Tal fue, pues, la importancia de Carlomagno en el Camino, que si bien no es cierta su historia, bien pudiéramos agradecerla, pues mucho Camino no existiría si esas tradiciones carolinas no se hubieran desperdigado a través de siglos y caminos..

anterior siguiente

Ir a Vigo. Patrimonio cultural