editorial
MaYO de 2007. Comfortably Numb.
Así que no sé si hay alguien en casa, o ahí afuera. Me refiero a la cabeza extraña de esta chica obsesionada con el sexo. A mí también me gusta, aunque suene convencional. Como me incomodan los silencios -primer signo de que no estamos en la misma onda de inquietudes-, hablo de lo primero que se me pasa por la cabeza, que a menudo son mis paranoias, o cualquier chorrada que tenga un cierto nivel de profundidad. Temo que estas cosas la agotan y que quiere distraerse vete a saber con qué, pero conmigo no tiene nada en común. Y ella, como un poema de Benedetti hecho carne, no me salva. Insiste en preguntarme el porqué de mis neuras y paranoias múltiples, y yo acabo defendiéndome y ella mirando a cualquiera que pasea por la terraza. Me pregunto: ¿no se da cuenta de que no tenemos nada en común? No conseguimos alcanzar ese punto de equilibrio necesario y lo único que hago es pensar en cómo evitar el encuentro siguiente. Ejemplo: otra mujer, la noche anterior, me sugiere que cierta cualidad que poseo se da mucho en los gays. Yo, orgulloso, se lo planteo al poema hecho carne y éste me responde: es que a lo mejor eres gay y no lo sabes, o algo así. En fin, que luego debatimos cinco minutos sobre mi condición sexual y tengo que acabar insistiendo en algo que tengo absolutamente asumido y de lo que nunca dudé, ni me preocupa. Luego llegan unas amigas y dice: me llamó él. No es cierto y además, tiene poco tacto -el primer encuentro me suelta: el próximo día algo más divertido; no sé mi me vio rostro de que trabajo en el Cirque du Soleil o que no controla que esas cosas hay que callarlas, y eso del saber estar, al menos para mí, es fundamental-. Me desespera, me desespera, y es el primer caso que conozco de una mujer que queda con un chico -yo- que no le gusta. Que se compre una consola. Yo mientras estoy viendo a otra con la que por fin no hablo de mis neuras -por lo menos no de esa manera- y sí que hablamos en la misma onda -no tengo tiempo para perderlo-. Por otro lado, el poema hecho carne tiene sentido del humor y se ve que , si no fuera porque usamos ondas de radio diferentes, nos llevaríamos hasta bien. Comfortably Numb. ¿Is anybody out there?
© 2007 Poesía+Letras.
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