Dirty Boulevard
Hablando de libros

En este local de dudosa reputación, con cafés de incierta procedencia, licores de aguada composición, y clientes de gatillo fácil, hay un momento, ya entrada la madrugada, en qué cualquiera puede entrar y hablar de un libro
BARICCO ALESSANDRO, Novecento. JOVELLANOS. 850-3 BAR A nov
Alessandro Baricco es un escritor conocido en nuestro país, sobre todo después de la publicación de Seda. Sus influencias son tan eclécticas y diversas como para reconocer entre ellas a Stanley Kubrick, Céline, Walt Disney o J. D. Salinger. Precisamente, del protagonista de El guardián entre el centeno tomó prestado el nombre de su taller literario, Holden.
Para saber en que consiste un texto de la belleza peculiar de Novecento, un monólogo teatral, nada mejor que recoger las propias palabras del autor que anteceden a la obra.
Ahora que lo veo en forma de libro, me parece sobre todo un texto que se mantiene en vilo entre una auténtica puesta en escena y un relato para leer en voz alta. No creo que exista un nombre para textos de esta clase. De todos modos, poco importa. Me parece una hermosa historia que valía la pena contar. Y me gusta pensar que alguien la leerá.
Septiembre de 1994. »
Novecento, que recuerda un poco la manera en que, cuando somos niños, renombramos el mundo, de una forma siempre nueva y antigua a la vez. Baricco parece utilizar su prosa en cierto sentido para volver a contarlo, para inventarle una lógica, como hacen los antiguos cuentos infantiles. Y algo del estilo de esas narraciones se transmite en sus libros, de una escritura precisa y sugerente.
Es una larga historia... él decía: no estas verdaderamente jodido mientras tengas una buena historia a cuestas y alguien a quien contársela. Él sí que tenía una buena historia... Él era su buena historia. Delirante, a decir verdad, pero hermosa... Y aquel día, sentado sobre toda aquella dinamita, me la regaló. Porque yo fui su mejor amigo... y he hecho tonterías, y si me ponen boca abajo, nada saldrá de mis bolsillos, hasta la trompeta vendí, todo, pero... aquella historia no... esa no la he perdido, todavía está aquí, tan límpida e inexplicable como tan solo lo era la música cuando, en mitad del océano, la tocaba el piano mágico de Danny Boodman T.D. Lemon Novecento. »
Y sí claro, siempre la imaginación algo misteriosa, melancólica e incluso anticipadora, como lo que el pianista ve en la mirada de los emigrantes que se dirigen a América, en el barco en el que él vive casi desde que nació.
Esto me lo enseñó Danny Boodman T.D. Lemon Novecento, el pianista más grande que ha tocado en el océano. En los ojos de la gente puede verse lo que verán, no lo que han visto. Así decía: lo que verán. »
MARCO AURELIO, Meditaciones. JOVELLANOS. 871 MAR med.
Es este un libro excepcional en muchos aspectos, escrito por el emperador romano Marco Aurelio (121-180) en la última etapa de su vida. Lo es porque no tenemos con frecuencia la oportunidad de asomarnos al espíritu de un hombre que tuvo en sus manos las riendas del poder, siendo consciente de sus terribles responsabilidades, y, al mismo tiempo, de alguien que había asimilado con provecho el conocimiento filosófico clásico. Y también porque las Meditaciones son, como ha dicho un historiador, un espejo roto, que nos devuelve la imagen algo enigmática de una personalidad singular.
P. 51. Le buscan para solaz el campo, la playa, la montaña: cosas que tú mismo acostumbras a desear con el más vivo anhelo. Todo esto denota vulgaridad de espíritu, teniendo uno en su mano, a cualquier hora, el retirarse en sí mismo. En ningún lugar encuentra el hombre refugio más apacible, más tranquilo, que en su propia alma, sobre todo cuando atesora aquellos bienes que, con una sola ojeada, nos devuelven enseguida la libertad del espíritu; y lo que yo llamo libertad de espíritu no es otra cosa que el estado de un alma bien ordenada. Concédete, pues, constantemente, este descanso y réhazte con él.
Este texto nos ofrece un indicio del talante con que fue escrito, el de un libro hecho como un dialogo consigo mismo, a solas, tras las obligaciones cotidianas de un emperador, no como algo para ser leído ni mucho menos publicado, y por tanto, sin las cortapisas de buscar la fama o el aplauso de un lector.
P. 86. ¡Qué desatinado es el comportamiento de los hombres!. No quieren reverenciar a sus contemporáneos y a sus conciudadanos, pero pretenden en sumo grado el ser alabados por los venideros, a quienes nunca han visto ni verán jamás. Es casi como si te lamentases porque tus antepasados no te hayan dedicado palabras honoríficas.
Y que también nos enseña con frecuencia el carácter y la actitud que regían la conducta de Marco Aurelio hacia los demás, por tanto, del hombre que fue, consciente de su. fragilidad y del sentido efímero de la vida:
P. 94. Cuando desees alegrar tu corazón, ponte a considerar la ventajosa superioridad de tus compañeros, por ejemplo, la laboriosidad de este, la circunspección de aquel, la liberalidad de uno y cualquier prerrogativa de otro, nada nos deleita tanto como los ejemplos de las virtudes que resplandecen en la conducta de los compañeros y se nos entran por los ojos como apiñadas en tropel. Por esto conviene tenerlas a mano siempre.
BIERCE, AMBROSE, Relatos/El diccionario del diablo JOVELLANOS 820-3 BIE.A rel.
Ambrose Bierce hizo trabajos diferentes hasta el comienzo de la guerra civil norteamericana, cuando se alistó con el noveno de voluntarios de Indiana. Bierce trabajó sobre todo como ingeniero. Luchó en varias batallas importantes, incluyendo Shiloh y Chickamauga. Durante su carrera, lo hirieron seriamente en la cabeza en Kennesaw Mountain y escapó de ser capturado. Él afirmaba sobre la Historia en el "Diccionario del diablo":
Historia, s. Relato casi siempre falso de hechos casi siempre nimios producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios.
La guerra civil demostraría ser un episodio fundamental en su vida. Además de proporcionarle el material para sus cuentos sobre este conflicto bélico, le dejó, quizás, una visión escéptica acerca del ser humano:
Hombre, s. Animal tan sumergido en la extática contemplación de lo que se cree ser que olvida lo que indudablemente debería ser. Su principal ocupación es el exterminio de otros animales y de su propia especie que, a pesar de eso se multiplica con tanta rapidez que ha infestado todo el mundo habitable, además del Canadá.
Bierce aterrizó en San Francisco en 1867. Entonces decidió iniciar una carrera en el periodismo. El ingenio ácido de Bierce le ganó rápidamente gran fama local y una notoriedad creciente en todo el país. Sus catastróficas relaciones con las mujeres, unido a su natural talante cínico, hicieron de él, para que lo vamos a ocultar, un hombre bastante misógino:
Mujer, s. Animal que suele vivir en la vecindad del Hombre y que tiene una rudimentaria aptitud para la domesticación. Algunos de los zoólogos más viejos le atribuyen cierta docilidad vestigial adquirida en una antigua época de reclusión, pero los naturalistas del postfeminismo, que no saben nada de esa reclusión, niegan semejante virtud y declaran que la mujer no ha cambiado desde el principio de los tiempos. La especie es la más ampliamente distribuida de todas las bestias de presa; infesta todas las partes habitables del globo, desde las dulces montañas de Groenlandia hasta las virtuosas playas de la India. El nombre que se le da popularmente (mujer-lobo) es incorrecto, porque pertenece a la especie de los gatos. La mujer es flexible y grácil en sus movimientos, es omnívora, y puede enseñársele a callar.
En 1887, Bierce comenzó su famosa (y tumultuosa) colaboración con el magnate de la prensa William Randolph Hearst, en quien se inspiró Orson Welles para el protagonista de su Ciudadano Kane. Bierce era un periodista valiente, que, por ejemplo, fue un opositor constante de los intereses de los magnates del ferrocarril, que dominaban el poder político en California en aquella época. En 1896, Bierce ganó su victoria más grande contra Collis P. Huntington, uno de los "railrogues" más grandes del estado, que se había excusado de pagar sus impuestos con una triquiñuela legal. Con el apoyo de Hearst, Bierce atrajo la atención de la opinión pública y la primera derrota de los intereses oligárquicos del ferrocarril, que quizás iniciaron aquí su declive.
Quizás el aspecto más misterioso de la vida de Ambrose Bierce fue su final. Después de un viaje por los campos de batalla de la guerra civil de su juventud, un Bierce septuagenario cruzó la frontera hacía Méjico, en plena revolución, y nunca mas se supo nada de él. Su última carta, fechada el 26 de diciembre de 1913, decía en su línea final: "en cuanto a mí, me voy de aquí mañana para un destino desconocido". El autor mexicano Carlos Fuentes escribió una novela sobre su muerte, Gringo viejo.
Ambrose Bierce fue un excelente creador de relatos, en especial de terror, pero, no nos excedamos en los elogios, a él no le hubiera gustado.
Elogio n. Alabanza de una persona que tiene las ventajas de la abundancia y del poder, o la consideración de estar muerta.
BRIGGS-KATHARINE-Diccionario de las hadas-JOVELLANOS-398 BRI Doc
Como nos dice la autora, desde hace muchos años las hadas se han estado marchando, pero, afortunadamente, nunca han acabado de irse del todo. Acerca de este libro, que abarca el ámbito de Gran Bretaña, conviene saber dos cosas. La primera, que el termino ingles fairy no solo hace referencia a las hadas, sino que también incluye a seres como los elfos, duendes y otros muchos, quedando excluidos los de carácter fantasmal y los de origen infernal. Y que, además, aunque este libro adopte la forma de un diccionario, no se hace repetitivo, como ocurre con frecuencia. Pero, ahora vamos a contar una historia:
Dando y su banda estuvieron cazando por la hacienda de la tierra y gozaron de una hermosa y próspera cacería. Cuando hicieron una pausa, Dando vio que no quedaba nada de bebida en las cantimploras. Clamando, dijo: ¡si no encontráis nada en la tierra para beber, id a buscarlo al infierno!. En eso, un desconocido se acercó, y le ofreció una bebida, diciéndole que era lo más selecto del lugar que acababa de mencionar. Dando vació todo el frasco. " Si en el infierno tienen una bebida como ésta, de buena gana pasaría allí la eternidad.". Viendo que el desconocido le robaba las piezas, diciendo: "Lo que tengo lo conservo" lucharon, mientras Dando gritaba: ¡ Te seguiré al infierno por ello!, Y el desconocido contesto: "Irás conmigo". Ambos saltaron al río, arrastrados por el caballo, y desaparecieron en una gran llamarada, tras la cual, solo salió del agua el caballo. De vez en cuando, se oye a Dando y sus perros cazando salvajemente por la campiña."
En Asturias, algunas de las historias que nos cuenta este libro nos resultan bastante familiares, y no nos hubiera extrañado oírlas narrar como protagonizadas por un trasgu, una xana o un cuélebre. La relación entre el hombre y la naturaleza que parece trascender a partir de estas historias, de alguna manera no nos parece ajena.
"Bucca-boo: es el nombre de un espíritu que en Cornualles antaño se consideraba necesario propiciar. Los pescadores dejaban un pez en la arena para el bucca, y en la cosecha, se tiraba un pedazo de pan sobre el hombro izquierdo y se dejaban caer unas gotas de cerveza para él, a fin de asegurarse la buena suerte."
A pesar de tratarse de un mundo fantástico, en él impera con frecuencia una curiosa lógica. Así, es el caso de los Hombres Azules del Minch, que solían frecuentar particularmente el estrecho entre Long Island y las Islas Shiant. Emergían del agua para hacer naufragar a los barcos que pasaban, y podían ser esquivados por los capitanes que eran hábiles para versificar y ser capaces de decir la última palabra. Se creía que eran ángeles caídos. En la vida real, en ocasiones no resulta tan sencillo decir las palabras indicadas en el momento adecuado. Pero, bueno... ya sabéis lo que tenéis que hacer, aunque si se tratara de una Mujer Azul no resultaría tan fácil decir la ultima palabra.
(Para los internautas de Oviedo, os indico que este libro solo esta disponible en la sección de consulta. De todas formas, en la de préstamo tenéis otro libro de la misma autora sobre el mismo tema que os puede resultar útil. Su signatura: Briggs, Katharine. Hadas, duendes y otras criaturas sobrenaturales. Oviedo. 398.4 BRI had)
ITALO CALVINO, Las ciudades invisibles COTO 850-3/CAL
Este libro, publicado originalmente en 1972, tiene un comienzo que al lector le atrapa, le intriga y le deja con el deseo de conocer el mundo, el pequeño y breve mundo que va a conocer y en el que va a vivir durante unas horas, y que puede ser un viaje a cuyo término no sea la misma persona que lo inició. La sustancia fundamental, al fin y al cabo, de todo viaje.
(P.15) En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud desmesurada de los territorios que hemos conquistado, a la melancolía y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y a comprenderlos; una sensación como de vacío que nos acomete una noche junto con el olor de los elefantes después de la lluvia y de la ceniza de sándalo que se enfría en los braseros; un vértigo que hace temblar los ríos y las montañas historiados en la leonada grupa de los planisferios, enrolla uno sobre otro los despachos que anuncian el derrumbarse de los últimos ejércitos enemigos de derrota en derrota y resquebraja el lacre de los sellos de reyes a quienes jamás hemos oído nombrar, que imploran la protección de nuestras huestes triunfantes a cambio de tributos anuales en metales preciosos, cueros curtidos y caparazones de tortuga; es el momento desesperado en que se descubre que ese imperio que nos había parecido la suma de todas las maravillas es una destrucción sin fin ni forma, que su corrupción está demasiado gangrenada para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina. Sólo en los informes de Marco Polo, Kublai Kan conseguía discernir, a través de las murallas y las torres destinadas a desmoronarse, la filigrana de un diseño tan sutil que escapaba a la mordedura de las termitas.
Podría, pues, definirse inicialmente como un segundo Libro de las Maravillas del famoso viajero veneciano. Un viaje no solo en el sentido físico del término, sino también interior, y también "nuestro", porque los viajes de Marco Polo son también nuestros viajes. Como se muestra en el siguiente fragmento, complejo y paradójico, como suele ser habitual en Calvino.
(P.38). Todo para que Marco Polo pudiese explicar o imaginar que explicaba o haber imaginado que explicaba o conseguir por último explicarse a sí mismo que aquello que buscaba era siempre algo que estaba delante de él, y aunque se tratara del pasado era un pasado que cambiaba a medida que avanzaba en su viaje, porque el pasado del viajero cambia según el itinerario cumplido, no digamos el pasado próximo al que cada día que pasa añade un día, sino el pasado más remoto. Al llegar a cada nueva ciudad el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que tenía: la extrañeza de lo que no eres o no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos.
El autor italiano divide las ciudades narradas por Marco encabezados por títulos que se repiten hasta completarlas: Las ciudades y la memoria, las ciudades y el deseo, las ciudades y los signos, las ciudades tenues, las ciudades y los cambios, las ciudades y los ojos, las ciudades y el nombre, las ciudades y los muertos, las ciudades y el cielo, las ciudades continuas, las ciudades ocultas. Las ciudades que en ocasiones se convierten casi en símbolos. En jeroglíficos que esconden su significado.
(P.21). Inútilmente, magnánimo Kublai, intentaré describirte la ciudad de Zaira de los altos bastiones. (...) No está hecha de esto la ciudad, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado (...) Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.
Ciudades a medio camino entre lo real y lo imaginario, entre lo contemplado y lo deseado, entre lo posible y lo utópico. ¿No son las ciudades, sin embargo, una mezcla de todo esto? .
(P.42). En el centro de Fedora, metrópoli de piedra gris, hay un palacio de metal con una esfera de vidrio en cada aposento. Mirando dentro de cada esfera se ve una ciudad azul que es el modelo de otra Fedora. Son las formas que la ciudad habría podido adoptar si, por una u otra razón, no hubiese llegado a ser como hoy la vemos. En todas las épocas alguien, mirando a Fedora tal como era, había imaginado el modo de convertirla en la ciudad ideal, pero mientras construía su modelo en miniatura, Fedora dejaba de ser la misma de antes, y aquello que hasta ayer había sido uno de sus posibles futuros era sólo un juguete en una esfera de vidrio.
Ciudades en las que el lector puede incluso jugar a reconocerlas, como ocurre con la siguiente:
(P.65). Los antiguos construyeron Valdrada a orillas de un lago con casas todas de galerías una sobre otra y calles altas que asoman al agua los parapetos de balaustres. Así el viajero ve al llegar dos ciudades: una directa sobre el lago y una de reflejo invertida. (...) Las dos Valdradas viven una para la otra, mirándose a los ojos de continuo, pero no se aman.
Al leer esto, he pensado en Venecia, pero las ciudades invisibles de Calvino permiten que cada lector emprenda un propio viaje, hacia el pasado, nuestro presente, e incluso nuestro futuro, ya que el emperador Kublai Kan nombra a Yahoo como una de las posibles e infernales ciudades del futuro. ¡Dios mío! ¿ Yahoo, el buscador de Internet como una ciudad infernal? ¡ Todo coincide! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
SAGAN-CARL-El mundo y sus demonios-JOVELLANOS-001.9 SAG mun
Incluso para los que somos de letras, Carl Sagan ha sido una inspiración, desde que, hace muchos años, fue emitida por televisión la serie Cosmos. Allí muchos descubrimos lo apasionante que podía ser el mundo del conocimiento, tanto como la mayor aventura posible, que como instrumento de emancipación del ser humano. Sin mencionar que podía verse la investigación científica, y yo añadiría también la humanística, como una de las actividades en que un hombre puede desarrollar en mayor medida aquello que más lo dignifica, su capacidad racional. Como científico profundamente humanista, se comprometió en la denuncia de los riesgos irrevocables de la guerra nuclear.
Aquí vamos a hablar de uno de sus últimos libros publicados antes de su muerte, en 1996. Es interesante por varias razones. La primera, es que es un apasionado y profundo alegato en contra de las pseudociencias, como la astrología o la existencia de extraterrestres, de las supersticiones, etc. Cuestión especialmente relevante en Estados Unidos. Pero, hay más cosas en éste libro. Por un lado, hay una firme defensa del valor de la educación, y, en especial, del esfuerzo que los poderes públicos deben hacer a éste respecto. Al comienzo, Carl Sagan también nos habla de la importancia que en su formación como científico tuvo el respeto y la consideración que hacia las humanidades se tenía en la universidad en la que completó sus estudios. En último término, en El mundo y sus demonios se maneja constantemente la idea de que una forma de acercamiento racional y científica hacia el mundo que nos rodea viene a ser como una luz rodeada de tinieblas, una esperanza en medio de la intolerancia y la desigualdad.
PROUST, MARCEL, La fugitiva, ARENA, 840-3/PRO
La reedición de clásicos permite a bibliotecas bastante nuevas como la de La Arena, incrementar sus fondos con libros ya descatalogados. Hoy os traemos aquí el volumen sexto de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Los clásicos son un capitulo especial dentro de nuestras lecturas. No están sujetos a la urgencia de las novedades o a la llamada de las modas literarias, y, a veces, su relación en el tiempo con nosotros es bastante cambiante. En mi caso, inicie la lectura de En busca... en la adolescencia, pero, como ocurre en muchos casos, un determinado libro no llega a nuestras vidas en el momento necesario, o, quizás, somos nosotros los que aun no hemos llegado al tiempo y la hora en que nos convertiremos en el lector de ese libro, cosa que a mi me ocurrió años después.
Marcel Proust (1871-1922), nació en París, en el seno de una familia adinerada. Comenzó la carrera de Derecho, pero pronto abandonó sus estudios para relacionarse con la sociedad elegante de París y dedicarse a escribir. Aquejado de asma desde su infancia, a los 35 años se convirtió en un enfermo crónico. Pasó el resto de su vida recluido, sin abandonar prácticamente nunca la habitación revestida de corcho donde escribió su obra maestra En busca del tiempo perdido. La primera parte, Por el camino de Swann (1913), cuya primera edición fue sufragada por el propio Proust, pasó desapercibida. Cinco años más tarde apareció A la sombra de las muchachas en flor (1919), que resultó un gran éxito y obtuvo el prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (1920-1921) y Sodoma y Gomorra (1921-1922), también recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron después de su muerte: La prisionera (1923), La fugitiva (1925) y El tiempo recobrado (1927).
Para mí, es casi una audacia hablaros de Proust. Sin duda, en su caso es mucho más importante la forma que el fondo. Aunque, de forma relativa. Con el autor francés descubrimos cosas tales como los mecanismos de la percepción, las diferentes formas con las que recordamos nuestro pasado, en definitiva, la azarosa relación entre el tiempo y la memoria. En este fragmento, nos habla de las diferentes formas con que podemos retener en nuestra mente la imagen de una persona:
(p.77) "Para que un ser entre en nosotros tiene que tomar la forma, adaptarse al marco del tiempo; Como no se nos aparecen más que en minutos sucesivos, nunca puede presentarnos de él sino un solo aspecto a la vez, entregarnos una sola fotografía. Gran debilidad, sin duda, para un ser, consistir en una simple colección de momentos; gran fuerza también; depende de la memoria, y la memoria de un momento no sabe todo lo que pasó después; ese momento que la memoria registró dura todavía, vive aún, y con él el ser que en él se perfilaba."
Pero, también nos muestra sensaciones aun más sutiles, como es la diferente percepción que de un largo día de verano podemos tener en circunstancias especiales, en este caso el desamor:
(p.81) "¡Cuánto tarda en morir el día en esas desmesuradas tardes de verano! Un pálido fantasma de la casa de enfrente seguía indefinidamente acuarelando en el cielo su persistente blancura. Por fin anochecía en el piso, yo tropezaba con los muebles de la antesala, pero en la puerta de la escalera, en medio de la oscuridad que yo creía total, la parte encristalada estaba traslúcida y azul, de un azul de flor, de un azul de ala de insecto, de un azul que me abría parecido como un cuchillo, un corte supremo que con su crueldad infatigable, me traía aún el día."
Esta claro que, el estilo de Marcel Proust se ajusta, como un guante a una mano, a la necesidad de recuperar y, también diríamos reconstruir, el pasado. Podríamos añadir muchas cosas, pero simplemente diremos que la escritura de Proust provoca en nosotros una imagen parecida a la de la visión microscópica de un copo de nieve, todos diferentes pero igualmente cristalinos y perfectos. Algo así podría decirse del siguiente fragmento:
(p.48) "Entre tanto, releía su carta y me sentía decepcionado por lo poco que hay de una persona en una carta. Sin duda los caracteres trazados expresan nuestro pensamiento, como lo expresan nuestros rasgos; en ambos casos nos encontramos ante un pensamiento. Pero, de todos modos, en la persona no vemos el pensamiento hasta que se ha difundido en una caracola del rostro abierta como un nenúfar. De todos modos, esto la modifica mucho. Y quizás una de las causas de nuestras perpetuas decepciones en amor son esas perpetuas desviaciones en virtud de las cuales, en la espera del ser ideal que amamos, cada cita nos trae una persona de carne y hueso que tan poco tiene ya de nuestro sueño. Y luego, cuando reclamamos algo de esa persona, recibimos una carta suya en la que de la persona queda muy poco, de la misma manera que en las letras de álgebra no queda ya la determinación de las cifras de la aritmética, que a su vez tampoco contienen ya las cualidades de los frutos o de las flores sumadas. Y sin embargo, "amor", "ser amado", sus cartas, son quizás traducciones (por poco satisfactorio que sea pasar de una a otra) de la misma realidad, puesto que la carta no nos parece insuficiente sino al leerla, pues mientras no llega sufrimos lo infinito, y basta para calmar nuestra angustia, ya que no para satisfacer con sus pequeños signos negros nuestro deseo; pero nuestro deseo siente que, después de todo, allí no hay más que la equivalencia de una palabra, de una sonrisa, de un beso, no estas cosas mismas."
Yo estoy a punto de terminar mi particular singladura a través de En busca del tiempo perdido. ¿Cuándo iniciareis la vuestra?.
HENRY ROTH Llámalo sueño ARENA-820-3/ROT y JOVELLANOS-820-3 ROT
Henry Roth nació en 1907, hijo de una familia de inmigrantes austro-húngaros de origen judío. Llámalo sueño fue publicada en 1934 con una tirada de 1500 ejemplares, y aunque tuvo un cierto éxito de crítica, fue rápidamente olvidada. Esta novela comenzó a ser recuperada en 1960, cuando el autor llevaba muchos años apartado del mundo literario. Alguna vez se la ha descrito como una novela de emigración, y, aunque esto no sea del todo cierto, si es verdad que seria difícil encontrar un libro en el que se narre con tal autenticidad las dificultades lingüísticas de los inmigrantes.
"Era mayo de 1907 el año destinado a llevar el mayor contingente de inmigrantes a las costas de los Estados Unidos", como nos cuenta Henry Roth. El libro comienza con un prólogo (Te ruego que no hagas preguntas, ésta es la Tierra Dorada) en el que se nos cuenta la llegada a América del joven David (seis años) y de su madre, que define la actitud de las gentes que llegan allí. Pero ya avanzada la novela una conversación entre la madre de David y su hermana acerca de América: (p. 187) resulta significativa:
"No has estado aquí suficiente tiempo, dijo su madre, al principio una se apega a esta tierra mas de lo que merece. "
La novela trata de dos años de la vida del protagonista, observados de una manera muy diferente a la visión habitual de la infancia. La experiencia del joven David esta teñida con frecuencia de miedo y angustia. Aunque, como un niño extremadamente sensible nos transmite una mirada atenta, casi hambrienta de su mundo (p. 27):
"Lanzarse por el hueco de la puerta fue como arrojarse contra una ola. Una deslumbrante oleada de sol rompió sobre su cabeza, lo sumergió en una remolineante mancha de esplendor y se retiró luego... Una hilera de casas de tablas medio hundidas en sombra suave, una cuneta llena de agujeros, un bostezante cubo de basura, restos de un naufragio en la costa, su calle."
Y es que sólo dirigiéndose hacía el sueño parece ordenar David su mundo. Con todo, también hay momentos luminosos en la obra, como la forma en la que se cuenta la relación entre el niño y su madre (p.24):
"< < Es verano> > , señaló la ventana, << El tiempo se hace caluroso. ¿A quién vas a refrescar con esos labios helados que te ha dado el agua? >>.
<< ¡Oh! >> David levantó la cara sonriente.
<< Nunca te acuerdas de nada>> , le reprochó ella y, con una risita ronca, lo acogió en sus brazos.
Hundiendo los dedos en el cabello de su madre, David le besó la frente. La tibieza y el olor, suaves y familiares, de su piel y sus cabellos. << Vaya>> , se rió ella, haciéndole cosquillas con la nariz en la cara, << pero has tardado demasiado; el fresquecito se ha ido. Los labios para mí>>, le recordó <<deben ser siempre tan frescos como el agua que los moja>>. Lo dejó en el suelo.
Puedes escribirme a mi dirección de E-MAIL. RLANKERO@hotmail.com Espero que me comentéis algún libro que os haya
gustado
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