Una Experiencia de Viaje Astral

Cuando cada noche nos dormimos, entramos todos de forma natural en el mundo astral, aunque la mayoría de las veces no lo recordemos al despertar.

Durante ese viaje astral adquirimos a través de los seres espirituales un conocimiento que nos ayuda en nuestra vida física.

Esta forma natural de viajar al mundo astral es beneficiosa y relajante; muy al contrario, cuando estos viajes son provocados mediante drogas o técnicas especiales pueden perjudicar psicológicamente, dado que estas experiencias no aconsejables están realizadas bajo un estado de conciencia alterado y por ello sin un dominio profundo del tema resultan sumamente peligrosos.

 

Un día viajando en un autobús me senté al dado de una señora con la que desde el primer momento  sentí que existía una onda vibratoria muy especial que nos conectaba. La señora M.G.M de 73 años de edad, residente en un pueblo muy cercano a la ciudad de Valencia, en España, comenzó, después de que cruzásemos unas palabras sobre el verano tan caluroso que estaba haciendo, a contarme la historia de su vida; el motivo principal, según ella,  era que yo le inspiraba mucha confianza y sabía que la entendería; luego al cabo de un tiempo de conocerla, me confesó que no había sido una casualidad nuestro encuentro y que esta historia debía conocerla yo porqué así estaba dispuesto.

Cuando escuché todo el relato le pedí  permiso para publicarla de forma resumida en esta revista y ella me dio su consentimiento con la condición de que silenciase en lo posible el detalle de sus datos personales y su lugar exacto de residencia, por motivos justificados.

Estas fueron en resumen sus declaraciones:

"Nunca en la vida había oído hablar del viaje astral ni del esoterismo, soy un persona sin estudios y con poca cultura; cuando era pequeña viví una guerra civil  y una post-guerra, y en aquélla época no teníamos  posibilidad alguna ni medios económicos para adquirir unos estudios."

"Éramos cuatro hermanos en casa, yo era la mayor de todos y me tuve que poner a trabajar a una edad muy temprana, en una casa particular, como chica de servicio y después en otra como cocinera, además de tener que ayudar a mi madre a cuidar de mis hermanos, por lo que a duras penas aprendí a leer y a escribir en las pocas horas libres que me quedaban, gracias a una monjita que vivió escondida durante la guerra en la casa de unos vecinos que eran parientes de ella".

"A los 22 años me casé y tuve tres hijos. Las cosas no fueron demasiado bien, pues además de las secuelas físicas que me dejaron los partos; todo lo que había sufrido desde niña (miedo a los bombardeos, el hambre, la miseria, el horror de las ejecuciones, etc..); la muerte de mis padres y de mis tres hermanos y después los malos tratos físicos y psíquicos de mi marido que tuve que aguantar hasta hace 10 años en que él murió; toda una vida trabajando para sacar adelante a mis hijos y para colmo de mis males, mis tres hijos se separaron de mí alejados por sus esposas, por los conflictos que creaba su padre (mi marido) y por la vergüenza de mis  hijos hacia el comportamiento de su padre y el odio que tenían hacia mí persona a quién culpaban de haberlos traído a este mundo y vivir según ellos un infierno."

"Luché toda mi vida sufriendo calladamente todo mi dolor; posiblemente ese sufrimiento interno fue lo que me hizo enfermar y justo cuando murió mi marido me quedé sentada en una silla de ruedas sin poder moverme. Aún tenía sensibilidad en las piernas, pero el insoportable dolor me impedía andar o mantenerme en pié."

"Todo mi valor se desplomó y entré en una tremenda depresión y debido a mi deplorable estado físico y psíquico fui ingresada en un hospital para recibir tratamiento psiquiátrico y algún remedio paliativo contra el dolor que me producía la enfermedad aparecida en la columna que según el diagnóstico era irreversible y progresiva".

"Se probó con rehabilitación, radar, ultrasonido, TNS, magnetón, hidroterapia, masajes, acupuntura, etc.; entre tanto se me administraba  solución acuosa de morfina, antinflamatorios, antidepresivos y relajantes; el resultado fue que me mandaron a casa con el tratamiento y al cabo de unos días tuve que volver a ingresar en el hospital para que me desintoxicasen, pues fue peor el remedio que la enfermedad."

"Al salir del hospital me negué a seguir tomando ningún tipo de medicación. Una buena vecina que se apiadó de mi, me convenció para llevarme con su coche a un pueblecito de la Comunidad Valenciana a que me visitase una curandera; nos citó a las 10 de la noche y nos recibía a las 5 de la mañana ; el resultado fue que me estuvo tocando con las manos y me dio una mezcla de hierbas para que me hiciese infusiones; además metió la mano en un gran  saco que estaba lleno de los prospectos que llevan las cajas de medicamentos y sacó tres al azar y me dijo que tenía que comprarlos y llevarle los medicamentos para que ella los tocase con las manos. Los medicamentos por supuesto no tenían nada que ver con mi enfermedad, con el agravante de  que los efectos secundarios eran numerosos. Me compraron los medicamentos y se los llevaron para que los tocase con las manos, pero yo no experimenté ninguna mejoría, muy al contrario  me puse perdida del estómago hasta el extremo de sangrar al hacer mis necesidades".

"Yo como ya he dicho había sido toda mi vida una persona muy fuerte y de repente había caído en picado en pozo sin fondo. Comencé a pensar en mi vida pasada, en todo el sufrimiento experimentado y las limitaciones con las que tendría que vivir a partir de ahora. Sinceramente yo no había sido las virtudes o la perfección personificadas, pero tampoco tan mala como para recibir "un castigo" que ya estaba durando 73 años y que cada día era más difícil de soportar; yo no podía seguir viviendo en estas condiciones".

"Una noche, que ya me habían acostado  y después de varias horas de lucha para conciliar el sueño, logre dormirme. No sé cuanto tiempo estuve dormida, pero cuando desperté retenía  en la memoria  con todo detalle el maravilloso  sueño que acababa de tener."

"En un determinado momento me despierto, escucho a modo de un fuerte pitido en mis oídos y veo que comienzo a elevarme por encima de la cama, yo estaba suspendida en el aire flotando y  viendo mi cuerpo tendido en el lecho con apariencia relajada. Una parte de mi entendía aquélla situación, pero la otra me advertía de que aquello no era una experiencia normal. Desde mi cuerpo, salía como un tubo brillante, flexible, que llegaba hasta donde yo estaba flotando; pero lo que pensaba que creía ser yo, no tenía cuerpo."

"La sensación era de paz, felicidad, de no pesar nada, de no sentir dolor, de no sentir miedo, angustia, soledad, etc., todas esas sensaciones que me habían bombardeado durante toda mi vida. No sabía lo que ocurría en ese momento, creo que ni me lo planteaba, sólo sentía que quería seguir así, siempre".

"De repente noto que comienzo a ascender y atravieso el techo de mi habitación, también la habitación del piso de arriba y al final aparezco flotando sobre la terraza del edificio; continúo subiendo y cuanto más subía más velocidad iba alcanzando; llegué a ver todo el pueblo, las montañas y los campos debajo de mi y posteriormente toda la esfera de nuestro planeta."

"La velocidad era ya tan grande que me pareció que caía en un pozo que no terminaba nunca.  De pronto vi a lo lejos una inmensa luz blanca y en ese mismo instante comenzó a disminuir la velocidad en la que me estaba desplazando."
"Cuando estuve delante de la luz deje de moverme y me invadió una sensación indescriptible que sería como una gran paz, en el lenguaje que todos conocemos, pero sin duda era algo más grande que eso. Desde la luz comenzó a llegar hasta mi un mensaje, que aunque no tenía sonido lo podía interpretar y comprender a la perfección: <<Soy tu Ángel protector, tu guía y tu compañero en el viaje hacia la evolución de tu ser; no debes preocuparte de nada, todo lo que ha ocurrido durante tu vida es normal, tú lo elegiste así  antes de nacer. Has aprendido en esta vida todo lo que dejaste de aprender en la otra. Tus seres queridos te aman pero han actuado según tu decisión para compensar el daño que les hiciste en tu anterior vida.>>"
"De pronto pasó ante mí como si de una película se tratase y a gran velocidad toda la historia de una vida pasada en la que yo abandoné para irme con otro hombre, a mi marido enfermo de tuberculosis y a mis tres hijos pequeños. Mi marido murió al poco tiempo y los niños pasaron un sin fin de calamidades y sufrimientos, mientras yo vivía una vida muy cómoda sin ningún tipo de privaciones."

"<<A partir de ahora no has de preocuparte más, vas a dedicar el resto de tu vida a atender a personas que saldrán en tu camino con problemas similares a los tuyos e incluso a enfermos a los que con tu solo deseo sanarás.>>"

"¿Por qué yo?"

"<<Has sido elegida para esta misión porque con tu experiencia has adquirido un conocimiento de la vida valedero para ayudar a los seres humanos que están intentando evolucionar hacia la perfección.>>"

"Pero estoy enferma, casi no puedo ni moverme.

"<<Regresa en paz, y ten fe en mi.>>"

 

"Seguimos conversando durante un espacio de tiempo y cuando se despidió de mi el Ser de Luz, comencé  a trasladarme de regreso a gran velocidad y siguiendo como antes la línea del tubo brillante hasta que llegué a mi cama y me introduje nuevamente en mi cuerpo físico. De pronto desperté del sueño y me sentí realmente tranquila y relajada pensando que la experiencia había sido maravillosa."

"No se como ocurrió, pero de  pronto me incorporé sin acordarme en absoluto de mi enfermedad, me senté en la cama con los pies en el suelo y me puse en pié y entonces me di cuenta de lo que sucedía y grité ¡Dios mío esto es un milagro!"

"No hubo más dolor ni limitación alguna. Comencé a llevar una vida absolutamente normal; no he tenido ni siquiera un ligero constipado; comencé a conocer a personas  con problemas familiares de toda índole y a enfermos crónicos y terminales. Tal como me dijo El Ser de Luz,  actúo dejándome llevar por la intuición y si procede llego a curar al enfermo, pero nunca nadie ha sabido que la curación se ha realizado desde fuera de nuestra dimensión y a través mío, es decir que yo he sido y soy el instrumento de los seres de luz."

"Vivo muy feliz dedicada a esta labor totalmente anónima que se me ha encomendado. Mis hijos, milagrosamente también, han vuelto a casa y nuestra relación es inmejorable. El poco tiempo que me queda libre, lo dedico a las casi cien plantas que tengo en la terraza de casa y me permito un pequeño capricho una vez a la semana: ir al cine los miércoles (día del espectador que la entrada cuesta a mitad de precio), a ver una película, pues mi pequeña pensión no da para mucho, pero como dice un gran amigo mío: -tengo dos piernas que me permiten andar, un techo en donde cobijarme y una plato de comida para cada día y con eso me basta-."

"Sigo esporádicamente realizando esos <<viajes>> para recibir instrucciones del Ser de Luz que guía mis pasos y a través de él sé ya desde hace algún tiempo el día y la hora en que dejaré definitivamente mi cuerpo físico y comenzaré una nueva etapa en mi evolución espiritual".