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Un visitante de dormitorio |
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Hace aproximadamente 30 años, tengo actualmente 55, tuve una experiencia inexplicable, al menos para mi, sobre un ser que se aparecía cada noche en mi dormitorio. |
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Mi dormitorio tenía una sola cama y ésta estaba pegada a la pared de la izquierda; frente a la cama (a sus pies) un balcón por el que entraba la luz del alumbrado público, lo que hacía que se distinguiesen las siluetas de los objetos y muebles que habían en la habitación; a mi derecha pegado a la pared un armario para guardar la ropa; siguiendo la línea de la cabecera de la cama también hacia la derecha había un trozo de pared y después la puerta de entrada. Entre la cabecera de la cama y el marco de la puerta de entrada había una mesita de noche con una lamparilla y un reloj despertador con las saetas y los números de las horas fluorescentes, por lo que en la oscuridad podía ver perfectamente la hora en la que me encontraba. |
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Debo confesar que hasta aquella época fui una persona bastante miedosa, por lo que jamás me interesó nada que tuviera que ver con los fenómenos extraños. Me educaron en un colegio religioso y en la época de mi infancia se inculcaba la religión católica a base de meter el miedo: el infierno, los demonios, Satanás, el purgatorio, las almas en pena, etc., y además tuve la desgracia de tener unas tías, hermanas de mi padre, que durante las vacaciones de verano que pasaba con ellas en el pueblo, ponían la guinda inculcándome el miedo, contándome historias de aparecidos e incluso disfrazándose por las noches para asustarme. Mi infancia por ello fue desastrosa, pues creo que desde que tengo uso de razón hasta la fecha en que me ocurrió el relato que les voy a narrar, no he pasado una sola noche entera durmiendo por el pánico que le tenía a la oscuridad y a las apariciones de seres del más allá, aún estando acompañado con mi familia en la casa en donde vivía. Odiaba la noche; en cuanto oscurecía empezaba a sentirme mal y así año tras año. Nadie que no lo haya pasado, puede saber cuanto puede sufrir un niño cuando tiene miedo y es imperdonable que los responsables de su cuidado y educación no pongan la debida atención y den soluciones cuando se detecta este problema.
Tenía ya 25 años y una noche que estaba
durmiendo, me desperté, y vi a mi derecha, entre el armario ropero y la
puerta de entrada al dormitorio, pegado a la pared, una figura de un ser,
vestido de oscuro, yo diría que de marrón muy oscuro ( No sentí ningún miedo, ni siquiera encendí la luz de la lámpara de la mesita de noche; solo se que miré el reloj y vi que marcaba las dos y media de la mañana. Después de mirar el reloj, seguí acostado mirando hacia el techo aún sabiendo que a mi derecha estaba aquel ser que debería medir, calculo, unos dos metros y veinticinco centímetros o más, pues me guiaba por la altura del armario y la de la pared, que al ser una casa antigua, tenía los techos altos (3 metros). Por lo visto me quedé dormido y a la mañana siguiente me desperté e inmediatamente me acordé de la visión, pero casi no le di importancia, pues era algo que no me causaba inquietud. Esta historia no se la conté a nadie, primero porque no sentía esa necesidad y segundo porque: ¿a quién se la contaba y para qué? Pues bien, la noche siguiente, a las 2 y media en punto, volví a despertarme y vi de nuevo a aquel ser gigante y muy corpulento que me observaba calladamente y así siguió durante casi un mes todos los días. Esto comenzó a hacerme pensar en si tenía yo algún problema psicológico y por fin me decidí a visitar al médico al que normalmente iba toda mi familia, un médico que a pesar de estar especializado en psiquiatría ejercía como internista. Sin ningún reparo por mi parte, no dudé ni un segundo en contarle que el motivo de mi visita era por la cuestión de la aparición de aquel ser en mi dormitorio. Él escuchó atentamente mi relato y fue tomando notas en mi historial. Posteriormente me hizo un revisión rutinaria y una analítica. Al día siguiente ya con el resultado de los análisis y sin hacer referencia a mis visiones, me dijo que no tenía ningún problema importante, tan solo una pequeña inflación de vesícula por lo que me recetó unos comprimidos y me dijo que con esa medicación me pondría bien del todo. Comencé a tomar las pastillas y hacer un pequeño régimen alimenticio que me aconsejó para ayudar en el tratamiento y al mismo tiempo me haría perder 4 kilos de peso que me sobraban. Después de esto seguí teniendo aquella visita durante unos diez o quince días, no recuerdo exactamente. Hasta la fecha y han pasado ya 30 años, no he vuelto a tener una experiencia como aquella, aunque sí otras que se salen de lo normal y que ya os relataré. ¿Era esta visión producto de mi imaginación?. Me sorprendí cuando al cabo de bastantes años leí casualmente en una revista especializada en temas paranormales que no había sido mi caso el único que se daba. Me alegró la noticia, pues vi que dentro de lo extraño podía ser "normal" que yo hubiese tenido aquella visión. Pude leer también en otra ocasión, justificando la visión de estos seres, que este tipo de personajes suele aparecer inesperadamente por la noche y que la imagen es generada por nuestro subconsciente y que a nosotros los que sufrimos esta visión nos puede parecer real. Poco a poco mi vida fue cambiando para bien, aquella situación de miedo y angustia no me dejaban pensar, ni vivir y os puedo asegurar que estoy convencido de que aquel ser realmente me transmitió un montón de cosas positivas que me han servido para evolucionar favorablemente. Lo bien cierto es que desde aquellas apariciones misteriosas, un personaje real o producido por el subconsciente, no he vuelto a tener la sensación de miedo; no me preocupa en absoluto el más allá, la muerte, la enfermedad, etc., por lo que le doy las gracias infinitas a aquel ser extraño del que me sigo acordando con cariño muchas veces. |