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El doctor Rhine,
dentro de la investigación sobre la telepatía, hizo un trabajo con un tipo
especial de cartas llamadas "cartas Zenner", que tienen el mismo formato
de una baraja normal, pero que en ellas están reflejados tan sólo cinco
símbolos, el aro, la estrella, el cuadrado, la cruz y líneas onduladas.
Los signos están impresos en negro sobre fondo blanco. El juego de las
cartas está formado por cinco ejemplares de cada uno de los símbolos,
formando un total de 25 cartas que equivale según la medida de este tipo
de experimentos a 25 pensamientos.
Una persona transmite el
dibujo contenido en cada una de las cartas y la otra es quién se supone
que debe recibir telepáticamente la figura. En la investigación y durante
la prueba se da un margen de cinco aciertos por pasada que se consideran
como efecto del azar.
Rhine utilizó este método
en sus experimentos principalmente con ocho personas al margen de estudiar
con algunos otros de forma secundaria, obteniendo resultados en las
pruebas altamente positivos. Él y sus colaboradores experimentaron con
hombres y mujeres, niños, deficientes mentales, invidentes, etc., tanto de
cerca como a larga distancia y no solamente con las cartas si no también
con dibujos.
A pesar de las duras
críticas que Rhine tuvo sobre estas experiencias algunos investigadores
han reconocido que su trabajo ha sido notabilísimo y que ningún otro
investigador ha puesto tanto empeño en el estudio de estos fenómenos y que
al menos han servido como argumento de discusión.
Algunos investigadores del
tema proponen varios ejercicios para desarrollar el poder
telepático:
1.- Cuando estamos en la
calle, podemos concentrar toda nuestra atención en alguien que esté
situado delante de nosotros, por ejemplo cuando vamos andando por una
acera. Es preciso que la otra persona a la que vamos a dirigir nuestra
atención diste de nosotros un espacio suficiente, para que podamos fijar
nuestros ojos en ella. poniendo toda la fuerza de concentración de la que
seamos capaces y tomando siempre como punto de mira su nuca. Cuando
estemos mirando intensamente, nos diremos a nosotros mismos que deseamos
que aquella persona gire la cabeza. Casi siempre la persona magnetizada se
volverá. El éxito de esta prueba no se obtendrá posiblemente hasta que
hayamos practicado varias veces.
2.- Cuando nos encontramos
en una sala (un teatro, un cine, un auditorio, etc..), dirigimos nuestra
mirada sobre la nuca de una persona que esté sentada delante de nosotros
de la misma forma que en el caso anterior y si ponemos toda nuestra
energía, fuerza y atención en que esta persona mire a su alrededor,
veremos que se comportará como nosotros deseamos, mostrando una dosis de
nerviosismo y manifestando una cierta inquietud y muy posiblemente, al
final, llegue incluso a girarse hacia atrás.
3.- En un autobús o en un
vagón del tren escogeremos a una persona que se encuentre sentada en un
asiento opuesto al nuestro, pero que esté situada más hacia la derecha o
izquierda del nuestro. Para no delatarnos en nuestra intención o práctica,
deberemos fingir que estamos mirando hacia el frente, aunque estaremos en
realidad mirándola disimuladamente por el rabillo del ojo, dirigiendo
hacia ella toda nuestra fuerza mental y toda nuestra energía. Al cabo de
poco tiempo, la persona que hayamos elegido para la experiencia veremos
que nos mirará inevitablemente, la mayoría de las veces lo hará con una
mirada intensa, aguda, como si fuera consciente de la influencia que
estamos ejerciendo sobre ella, acusando al propio tiempo un cierto
nerviosismo cuando se encuentre con nuestra mirada; ella será consciente
de que hay una fuerza que le domina.
La clarividencia la
podríamos definir como la facultad propia que algunos individuos, en
circunstancias especiales, perciben algún acontecimiento en el espacio o
en el tiempo, sin que participen los sentidos empíricos en modo tal de
excluir que los acontecimientos adquiridos se originen por una mentalidad
extrínseca al que percibe".
Aunque no existe un límite
bien definido entre la clarividencia y la telepatía la diferencia que
existe entre ellas, es que, en el caso de la telepatía es cuando una
persona transmite a otra; en el caso de la clarividencia no hay más que un
aparato receptor (el clarividente) el cual ve, siente y percibe por sí
mismo cualquier objeto o acontecimiento aún siendo remoto en el espacio y
el tiempo, sin que como en el caso de la telepatía haya nadie que lo
transmita. En definitiva, la telepatía está justamente en relación entre
dos personas, mientras que la clarividencia se produce en las
confrontaciones de cualquier acontecimiento extrínseco en el que percibe.
No obstante no podemos decir con precisión en donde empieza una y en donde
acaba la otra, pues la mayoría de los investigadores afirman que la
telepatía es una forma particular de clarividencia. Si tuviéramos que
definir con más acierto la clarividencia, diríamos que es la facultad
propia de ciertas personas que, en circunstancias especiales, perciben
acontecimientos en el espacio o en el tiempo, sin la participación de los
sentidos empíricos en modo tal de excluir que los conocimientos adquiridos
se originen por una mentalidad extrínseca al que percibe.
Así como en el caso de la
telepatía no son necesarias condiciones especiales entre los individuos,
en la clarividencia ha de haber un sentimiento afectivo entre la persona
que recibe y la persona de quien se recibe.
Los clarividentes tienen
manifestaciones paranormales a una edad muy temprana, entre la infancia y
la adolescencia. Normalmente no pueden hacer pronósticos sobre su propio
futuro pues es muy raro que puedan obtener información sobre ellos mismos.
Estas percepciones que se han mostrado en edad temprana se van
incrementando en la edad adulta y aumentan considerablemente en la
madurez.
Suelen recibir las
percepciones a través de símbolos que a veces resultan difíciles de
interpretar.
La telepatía espontánea se
da más comúnmente entre personas que se hallan distantes, produciéndose
sueños telepáticos, emociones repentinas injustificadas que se refieren a
la salud o a la vida de un ser querido, o advertencias de sucesos futuros
o bien alucinaciones telepáticas recibidas con los sentidos del oído o
vista.
Con el factor telepático
se podrían muy bien explicar acontecimientos de otras épocas que fueron
atribuidos a milagros, brujería o ilusiones.
Para que la fuerza
telepática funcione, es necesario un sentimiento afectivo entre la persona
que transmite y la persona que recibe. Los casos mas comunes de telepatía
espontánea son las comunicaciones espirituales entre individuos que se
hallan a gran distancia, alucinaciones telepáticas con visión o sonido,
sueños telepáticos, emociones repentinas e injustificadas que se refieren
a la salud o peligro de muerte de seres queridos o advertencias de
acontecimientos futuros.
Ya en el año 1.874 el
marqués de Puységur quién sometió a hipnosis a un individuo, pudo
comprobar que bajo este estado, podía éste leer y revelar sus pensamientos
y sus secretos más íntimos. Una de las hipótesis más aceptables sobre
la telepatía sería la que procede de que la analogía entre los mensajes o
comunicaciones telepáticas puedan desarrollarse mediante unas ondas
cerebrales entre una mentalidad transmisora y una
receptora.
También hay investigadores
que opinan de la existencia de un inconsciente de la psique humana que en
algunas ocasiones se adelantaría a uno en otras formas de percepción o de
comunicación más conscientes. Por otra parte, los espiritistas creen
fervientemente que los fenómenos telepáticos y de clarividencia se
producen por la intervención de entidades incorpóreas.
Los espiritistas,
reconocen en los fenómenos telepáticos y de clarividencia la intervención
de entidades incorpóreas.
También parece ser que la
telepatía se da en los animales, especialmente en algunos insectos, puesto
que logran comunicarse entre ellos, transmitiéndose informaciones. Por
ejemplo las aves migratorias disponen la formación del grupo de forma
telepática. Los salmones y las anguilas tienen una percepción
extrasensorial para orientarse a la hora de dirigirse a miles de
kilómetros de distancia hasta llegar al sitio idóneo en donde deben
depositar los huevos. El murciélago que dispone de un radar para volar en
la oscuridad sin tropezar con ningún obstáculo. Los perros perciben la
llegada de su amo incluso a varios centenares de metros de distancia e
incluso puede percibir que estos han sido víctimas de un
accidente.
Tanto en las profecías,
como en los fenómenos mediúmnicos, radiestesia, videncia, y otros más, la
transmisión del pensamiento juega un papel muy importante. La mayoría de
las personas que se dedican a l práctica del ocultismo afirman que incluso
antes de que el cliente o paciente se siente para hacer la consulta, ya
han captado mediante la lectura del pensamiento datos muy importantes de
él.
Es casi seguro que a todos
nosotros más de una vez hemos sentido la necesidad de hacer algo de forma
impulsiva y después de nuestra acción hemos descubierto que hemos acertado
al seguir ese impulso y a esta sensación de realizar algo impulsivamente
le hemos dado el nombre de sexto sentido. Ese sexto sentido o supersentido
que pertenece al consciente está localizado más allá de los sentidos del
oído, gusto, tacto y olfato.
Eileen J. Garret decía que
la telepatía era una parte de la facultad creativa, estando convencido
además de que el superconsciente y el supersentido pueden ayudarnos a
crear una nueva existencia: "Si aceptan la idea de que son capaces de
mejorarse ustedes mismos en cualquier cosa, entonces pueden lograrlo
desarrollando poderes de telepatía, de clarividencia y de
teleescucha."
La radio mental o
teleescucha es la facultad de la inteligencia humana que hace que, al
nivel del consciente de la mente, se reciban las comunicaciones a través
de la palabra hablada del nivel del superconsciente de la propia mente o
la de otros. Para obtener resultados positivos en la teleescucha habría
que encontrase en un estado parcialmente subjetivo, como en un estado de
duermevela o concentración profunda y des esta forma ser capaces de
escuchar los pensamientos del propio superconsciente.
Existen en la historia
muchos casos de radio mental. El mismo Platón decía que Sócrates, el gran
filósofo griego, escuchaba una voz desde su infancia que le advertía de lo
que iba a suceder de bueno y de malo. Aristófanes también escribe sobre
los poderes ultrasensoriales de Sócrates; cuenta que éste filósofo caía en
ocasiones en una especie de trance y en una de estas ocasiones llegó a
permanecer totalmente inmóvil durante cuatro horas.
También Edison decía
escuchar a su voz y de esta manera logró descubrirse a sí mismo y fue
capaz de usar la inteligencia y la habilidad del superconsciente de su
mente para entre otras cosas conseguir, según él, sacar a la luz a todos
los inventos con los que la Suprema Sabiduría desarrolla su
obra.
El supersonsciente es una
entidad dotada de poder, capaz de reunir gran cantidad de información y
esta información a su vez transmitirla y ser recibida por el
superconsciente de los demás. Los pensamientos crean vibraciones y
utilizando el poder del superconsciente estas vibraciones del pensamiento
actúan de forma idéntica como las ondas de radio en determinadas
circunstancias.
Algunos investigadores han
dicho que el superconsciente no es solo el depósito del cerebro sino
también una central de energía en donde cuanto más fuerte sea la emoción,
más fuerte será la transmisión de los pensamientos del superconsciente a
nivel del consciente. Otros científicos afirman que, en general, las ideas
creativas llegan a la mente mientras nos encontramos ocupados en otras
actividades, dado que es entonces cuando el consciente está más receptivo
a la comunicación con el nivel más alto del
superconsciente.
La mente es un órgano
creativo y su actividad da la fuerza para poder adquirir las cosas que la
mente crea. Por experiencia sabemos que tan sólo hacemos lo que pensamos
que podemos hacer u obtener lo que pensamos poder obtener. De esta manera,
nuestro futuro, nuestra vida, será el resultado de nuestro pensamiento,
por lo que nos corresponde a nosotros mismos poder obtener aquellas cosas
que deseamos, entre las que se encuentran la salud y la
felicidad.
Se sabe que la sede del
superconsciente y de la memoria está en la zona central de las células
nucleares del cerebro, el tálamo. Se asegura que en la corteza cerebral
del hombre existen de diez a catorce billones de células nerviosas y que
están todas dispuestas en modelos bien definidos. Las células del tálamo,
sede del subconsciente colectivo, están unidas muy estrechamente a través
del desarrollo hereditario cumulativo de tantos milenios que no pueden ser
enumeradas con métodos de laboratorio. El subconsciente colectivo es el
depósito de la memoria del superconsciente, y contiene todas las
experiencias acumuladas desde el nacimiento del hombre primitivo hasta la
fecha. Pocas son las personas que pueden lograr aferrar un vago indicio
del poder del superconsciente y del subconsciente colectivo por medio de
la telepatía, clarividencia o cualquier otro tipo de percepción de tipo
estrasensorial.
La telepatía
sirve de medio, dentro de las ciencias ocultas, para contactar con
espíritus del más allá o con extraterrestres. El médium recibe en este
caso un mensaje sin que el mismo lo sepa. Conoce todas las respuestas
porque estas respuestas están en él de una forma natural. En otras
ocasiones el médium es totalmente consciente del mecanismo y se da cuenta
de que tras hacer su pregunta percibe inmediatamente la rspuesta. Algunos
médiums llegan incluso a escuchar la voz que responde y coincide la
mayoría en que estas voces no son humanas dado que tienen un timbre de voz
que las distingue.
Sea lo que sea lo
que produce estas experiencias, lo que si se ha demostrado es que existen,
aunque aún no se haya podido dar científicamente con la causa que las
produce. |