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Pactos Mágicos

 

Sepa como se realizan, para que sirven y quienes efectúan estos misteriosos convenios esotéricos.

 

Un pacto es un convenio entre dos o mas personas, quienes acuerdan realizar determinados actos. En nuestra vida cotidiana abundan los pactos ordinarios: acuerdos entre empleados y empleadores, entre gobernantes y gobernados, entre inquilinos y locadores y hasta entre marido y mujer, ya que el matrimonio es un pacto de unión y fidelidad. Pero, además, existe otro tipo de pactos, de los que dan cuenta numerosas leyendas, mitos y relatos. Se trata de los pactos mágicos, un tipo de acuerdo muy poderoso que, por lo general, se lleva a cabo entre un ser humano y una entidad de los planos metafísicos o entre dos o mas seres humanos, pero con la intervención de las fuerzas extraterrenales.

 

Ritos de Iniciación

 

Uno de los pactos que puede considerarse extraordinario es el que el aspirante a mago realiza ante su (o sus) maestros. En él, el iniciado se compromete a fortalecer su voluntad, acallar las demandas de los sentidos, purificar diariamente cuerpo y alma, mantener su castidad, ejercitar privaciones voluntarias, fomentar constantemente los dones de su espíritu y reprimir todo deseo que no se relacione, específicamente, con su formación como mago. A cambio - y a lo largo de un tiempo de purificación y aprendizaje - se le concede el dominio sobre las fuerzas ocultas y la capacidad de realizar actos extraordinarios que ningún ser humano común puede llevar a cabo. Bastante similar, aunque con algunas diferencias, es el pacto realizado entre un iniciado y su maestro chamán. En este caso el alumno promete, entre otras cosas, borrar su historia personal para encontrar la libertad ilimitada de ser un desconocido, romper las rutinas de la vida para abrirse al libre fluir de lo imprevisible y no considerarse superior a cualquier otra cosa en el universo. Por su parte, el maestro accede, a su vez, a develar ante su discípulo los conocimientos del chamanismo. Las conocidísimas promesas realizadas a los santos o la virgen, también son pactos mágicos. Mediante ellas, solemos comprometernos ante un santo a realizar algo difícil o desagradable, a cambio de que este nos conceda algo que nos parece imposible de lograr mediante nuestros propios recursos o fuerzas. Estos son solo algunos ejemplos de pactos especiales. Pero existe uno que es el pacto mágico por antonomasia: se trata del antiguo, renombrado y temido pacto diabólico.

 

El Trato con el Diablo

 

El pacto satánico parece tener su origen en la Edad Media y esta testimoniado en numerosos libros. La escena relatada suele ser, generalmente, la mismo: un ser humano - mas precisamente un hombre - es victima de la confusión porque desea alcanzar un objetivo que parece imposible. Puede ser el amor de una mujer, un conocimiento mayor al que los otros hombres o, tal vez, una riqueza sin igual. En algún lugar de su alma, intuye la imposibilidad de lograr lo deseado... y es entonces cuando la alternativa del pacto satánico aparece. Generalmente, asume dos maneras diferentes. Una es aquella en la que el ser humano en cuestión invoca él mismo al demonio para ejecutar el convenio. La otra, es cuando el diablo sin ser llamado se presenta conociendo los secretos anhelos del mortal y, pergamino en mano para certificar el acuerdo, ofrece hacer realidad todos los deseos a cambio de adueñarse del alma del solicitante. De esta manera y mediante un complicado ceremonial, un mortal vende su alma al maligno a cambio de riquezas, poder o alguna otra cosa deseada que le resulta imposible conseguir. El pacto con Satán implica entregar el alma a la eternidad del infierno, a cambio de vivir terrenalmente de la manera deseada. En la gran mayoría de los relatos medievales, se cuenta que, una vez firmado el contrato, lo conseguido era tan placentero que prácticamente se lograba olvidar el acuerdo firmado y sus funestas consecuencias. Pero Satanás no lo olvidaba y, cuando se presentaba puntual a cobrar la deuda, muchos deudores exigían una prorroga o intentaban otras formas de pago que no fueran la eterna condena de su alma. Pero el convenio ya estaba firmado y, tal como se dijo, su cumplimiento era inexorable. ¿Como estaba firmado? Con sangre. La sangre es el elemento fundamental en los pactos con el diablo: aquel que pretende recibir algo grande, debe firmar con su propia sangre. Muchos textos y también cuadros, muestran a Satanás munido de una pluma con la que pincha un dedo de la mano del solicitante para que este pueda estampar su nombre usando la sangre a modo de tinta sobre el pergamino. Pero lo cierto es que una sola gota del fluido vital derramada al final del papel, es considerada suficiente para que el compromiso resulte ineludible.

La idea de un pacto con el diablo ha sido rechazada a menudo por religiosos y filósofos. El argumento principal para hacerlo es sostener que Satanás no tendría necesidad alguna de tomarse el trabajo de realizar un pacto y ofrecer algo a cambio de la entrega de un alma, cuando el mundo se encuentra poblado de pecadores voluntariamente dispuestos a entregar su alma a los fuegos del infierno, sin recibir nada a cambio. Sin embargo mas allá de este razonamiento, la creencia del pacto diabólico ha estado vigente desde el principio de los siglos.

Entre las muchas obras que recrean la historia de un hombre que vende su alma al diablo caben mencionarse las siguientes :

Historia de D.J.Fauster (1587), de J.Spies; Fausto (s.XIX), opera de Gounod; Corazón Satánico, película de suspenso de Alan Parker; Una mujer llamada Harry, una atractiva y exitosa comedia americana.

 

Pacto de Amor Gitano

 

Entre las tradiciones de los descendientes de la Gran Raza original figura la de sellar la unión matrimonial con un pacto de sangre. En esta ceremonia, quien la oficia realiza un pequeño corte - mediante cuchillo consagrado - en la cara interna de las muñecas de ambos contrayentes, de modo tal que la sangre brote. Luego, ambos cortes se unen y se atan con un pañuelo blanco, para que las sangres se mezclen y el pañuelo se manche con dicho fluido. La prenda se guarda como testimonio de ese pacto de amor y fidelidad mutuos en el que se ha comprometido hasta la propia sangre.