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Hablando con los muertos
Los clarividentes que afirman comunicarse con los difuntos –y que curiosamente nos avisan que hagamos oídos sordos a lo que nos dicen- vuelven a estar de moda, aunque las formas cambian y se adaptan a los tiempos.
Entre
ellos, ninguno es hoy en día más famoso y renombrado que John Edward, un
antiguo instructor de baile con una indudable facilidad de palabra que le sirve
para proclamar a los cuatro vientos su presunta habilidad "para conectar
con las energías de aquellos que han pasado al otro lado". De hecho, su
programa nocturno de televisión "Crossing Over" es el que tiene un más
alto índice de audiencia en la cadena Sci Fi y está a punto de ser vendido a
otras cadenas de los Estados Unidos. En la actualidad ya ha aparecido en algunos
de los programas más prestigiosos de la televisión de este país, como Larry
King Live, Dateline, Entertainment Tonight y otros, incluidos algunos
documentales monográficos sobre él y su trabajo.
Entre los considerables honorarios que cobra por sus consultas, las entradas de
sus seminarios y actuaciones, sumado todo ello a las ventas de sus libros,
casetes y vídeos, Edward parece ser una de las pocas industrias en crecimiento
en la deslucida economía estadounidense. Los críticos de Edward alegan que sus
proezas son meras ilusiones creadas por antiguos trucos de ilusionista apoyados
por una serie de prácticas tan novedosas en este campo como poco limpias. Los
que practican esta clase de "clarividencia" suelen comenzar, por
ejemplo, articulando una generalidad: "Siento que nos acompaña un hombre
mayor, una figura paternal", produciendo una respuesta que les conduce
hacia la próxima pregunta. Es el propio cliente el que, sin pretenderlo, va
aportando al "médium" los datos que necesita para hacer convincente
su actuación.
Michael O'Neill, un director de mercadotecnia neoyorquino, no tenía ningún
prejuicio hacia Edward, sin embargo, está convencido de haber sido
"investigado" por los sicarios del vidente, que de esta forma habría
llevado un paso más allá la técnica que citábamos anteriormente de extraer
subrepticiamente información del cliente. Habiendo acudido al médium para
obtener comunicación con su abuelo fallecido, pudo observar una serie de prácticas
y manipulaciones sospechosas por parte de los acólitos del presunto dotado. Por
el momento, O'Neill ha puesto un e-mail reflejando sus sospechas a la James
Randi Educational Foundation en Fort Lauderdale, Florida, donde el
"Asombroso Randi", un ilusionista que ha hecho fortuna convirtiéndose
en portaestandarte de la inquisición escéptica ha comenzado a investigar la
carrera de Edward, añadiendo aún más confusión al asunto.