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¿Quién Fue Galileo?

El italiano que revoluciono la astronomía. Un observador implacable. Un hombre que, para no ser torturado, fue capaz de renegar de sus propias teorías. Estas son tan solo algunas de las versiones que circulan sobre Galileo Galilei.

Galileo Galilei fue matemático, físico y astrónomo. A el se deben inventos tales como el termómetro, el compás, la balanza hidroacustica y el primer telescopio para astronomía que presento en Venecia en 1603. Su personalidad - desafiante - le valió el rechazo de los científicos y la clase alta de Pisa, Venecia y Florencia. Gustaba de beber en las tabernas con sus amigos y de arreglar las discusiones a golpes de puño.

A todos intrigaba por que Galileo solía arrojar piedras desde la torre de su ciudad natal, al tiempo que observaba con cuidado todos los detalles de la caída y tomaba notas que nadie comprendía. Así fue como el entusiasta investigador concluyo, y plomada mediante, en que si los cuerpos caían ligeramente al Oeste de donde él los lanzaba era porque la Tierra se desplazaba en esa dirección. Sin embargo, su teoría no encontró demasiado eco en sus contemporáneos: los hombres y mujeres de esa epoca no estaban dispuestos a abandonar facilmante la creencia tranquilizadora de que la Tierra, sostenida por Dios, era el centro - fijo - del Cosmos y en torno a ella miles de estrellas, tan inmoviles como si estuvieran pintadas en un telon, centellaban para ofrecer un atractivo espectaculo al ojo humano.
Aunque muchas celebridades disfrutaron de sus inventos (fabrico mas de 100 telescopios por encargo para reyes y nobles europeos) ninguno pudo ayudarlo lo suficiente a la hora de enfrentarse con el Tribunal de la Inquisición.
Dos sacerdotes jesuitas y un cardenal, sus más grandes enemigos, lo persiguieron hasta verlo tras las rejas, condenado a cadena perpetua por dudar de la perfección, de lo incorrupto y de lo inmutable del Cielo.

El juicio fue despiadado e inhumano. Para librarse de las torturas y por temor a ir a parar a la hoguera, exhausto después de veinte días de malos tratos y castigos, Galilei renegó de sus enseñanzas, negando que el Sol es el centro del mundo y esta inmóvil y en su lugar, a la vez que tuvo que admitir por cierta la teoría contraria y pedir perdón a la Santa Iglesia por sus errores y herejía. Afortunadamente, el Papa Urbano VIII acepto cambiarle la sentencia por un arresto domiciliario, lo que le permitió seguir escribiendo, ya postrado en su lecho y a escondidas, hasta el instante de su muerte.

No obstante, tuvo que pasar mucha agua bajo el puente para que la ciencia y la Iglesia reconocieran el talento genial del físico italiano y aceptasen que, por mucho que lo nieguen, la tierra eppur sí muove (sin embargo se mueve).