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Dominio Psíquico
Como Influir Sobre Otras Personas
Una técnica sencilla, de fácil aplicación, que le permitirá evitar que los demás dominen las situaciones y lo ayudara a lograr sus objetivos.
Hay personas que se caracterizan por tener el control de las situaciones e influir de manera contundente sobre quienes las rodean. Este tipo de personas generalmente obtiene lo que desea, ya que sus gestos, posturas y formas de mirar manifiestan la seguridad necesaria y, en ocasiones, le permiten neutralizar al adversario con cierta facilidad.
El ejemplo mas simple y corriente de todos los tiempos lo constituye el mal de ojo. Se trata de la influencia negativa que cierta gente ejerce sobre otra a través de la mirada. Las víctimas son seres mas débiles que el atacante y por ese motivo están predispuestas al perjuicio. Pero esa debilidad puede revertirse con determinadas técnicas corporales cuyo conocimiento nos permitirá no solo saber cuándo pretenden dominarnos, sino además neutralizar la posibilidad de ese dominio y establecer nosotros el control.
Cómo Neutralizar al Otro
Cuando una persona se coloca en una posición amenazante o agresiva, lo notaremos porque adoptará alguna de las siguientes posturas (o varias, combinadas, en casos en que esto sea posible):
De pie, con el cuerpo hacia adelante y la mirada fija en nosotros (mirada que nos da incomodidad). Una persona en esta postura está invadiendo nuestro territorio y mostrando agresividad.
Sentada, las manos en la nuca, con los brazos formando así dos triángulos a cada uno de los lados de la cabeza. De este modo, el otro nos está indicando que tiene el poder, lo mismo que si hay un escritorio y la persona coloca los pies sobre él.
La cabeza baja, pero los ojos fijos en el interlocutor.
Los brazos cruzados, formando puños con las manos.
Los brazos cruzados, con los pulgares hacia arriba.
De pie, con las manos en la cintura. Esta es una postura desafiante.
¿Qué hacer, si nuestro interlocutor adopta alguna de estas posturas? La mejor forma de neutralizarlo es colocarnos nosotros exactamente en la misma posición que el otro y mantener esa posición. Así, lograremos que la persona en cuestión se sienta mal y cambie de postura: de esta manera la habremos desarmado y el control de la situación pasará a nuestras manos. Por supuesto, si usted entra a la oficina de su jefe para pedirle un aumento de sueldo y éste está marcando su lugar de poder con los pies sobre el escritorio, usted no hará lo mismo, pero sí podrá emitir un comentario gracioso, bien ubicado, que obligue a su jefe a bajar los pies y adoptar otra actitud.
El Poder de la Mirada
Cuando el logro de nuestros objetivos depende de nuestra relación con otras personas, los ojos se transforman en el mejor modo de comunicación. Una persona que no puede mirar al otro a los ojos, desvía la mirada o pestañea constantemente, demuestra inseguridad y revela que no es digna de confianza. Por el contrario, quien mira todo el tiempo fijamente a los ojos, lejos de dejar ver lo opuesto al caso anterior, indica falta de tacto o falta de interés. Estas son las claves de las formas en que debemos mirar al otro:
Para concretar un negocio, conviene mirar al interlocutor al centro de la frente, la zona del tercer ojo. Esta mirada denota seriedad e invita a establecer un contacto comercial positivo.
Para establecer un contacto amistoso, lo mejor es dirigir la mirada al triangulo que forman los ojos y la boca de la otra persona.
Para conquistar a alguien que nos atrae, lo ideal es posar los ojos en los del otro unos momentos y alternar esta mirada con la observación de otras partes de su cuerpo. Este es el tipo de mirada íntima que nos acerca al otro y provoca el mismo tipo de mirada como respuesta.
La Mejor Forma de Actuar
Lograr el dominio psíquico no implica que tendremos que hipnotizar a los demás o movernos con intenciones de dañarlos, sino simplemente poner en práctica ciertas técnicas que nos permitirán evitar que los otros nos manejen a su antojo y tener el control de las situaciones cuando sea necesario. Hemos visto el significado de ciertas posturas corporales y de ciertas miradas; veamos ahora cómo combinar ambas cosas para lograr nuestros objetivos.
Para los negocios y las reuniones, conversaciones o entrevistas de trabajo, lo mejor es sentarnos con la espalda derecha, la cabeza en alto, bien puesta sobre los hombros y las manos sobre la mesa o el escritorio. La mirada debe dirigirse a la frente de la persona que habla, pestañeando normalmente.
Para entablar una relación de amistad, lo mejor es mostrarnos relajados, no cruzar las piernas ni los brazos y utilizar la mirada social que abarca el triangulo formado por los ojos y la boca.
Para evitar que una persona nos domine, lo mejor es adoptar su postura a fin de neutralizar su influencia y luego, demostrar seguridad, bien sentados en nuestro asiento o bien parados sobre nuestros pies, la mirada dirigida siempre a la frente del interlocutor.
Para cerrarse a la influencia de una persona negativa, podemos cruzarnos de brazos y también de piernas, postura que revela incomodidad, pero que además establece una barrera entre la otra persona y nosotros. Lo mejor en este caso es también dirigir la mirada al tercer ojo del otro.
Para acercarnos a alguien que nos atrae como potencial pareja, resulta conveniente la mirada íntima que detallamos con anterioridad, al tiempo que nuestra distancia física con el otro se acorta y ladeamos la cabeza simpáticamente.
Seguridad y Practica
Si deseamos lograr el dominio psíquico de que hablamos, necesitaremos practicar asiduamente antes de lanzarnos a aplicar estas indicaciones. Lo más conveniente es ensayar las posturas, los gestos y las miradas frente al espejo y luego comenzar a cambiar nuestra manera de actuar. Cuanto más seguros estemos de nuestros conocimientos, más posibilidades tendremos de demostrar esa seguridad en nuestra relación con los demás.