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El Cristo sangrante
Durante
la Semana Santa de 1985 un busto del Cristo de Limpias comenzó a
"llorar" sangre en la localidad alicantina de Denia. Antonia Álvarez,
propietaria de la imagen religiosa, experimentó una serie de episodios
sobrenaturales, admirados por algunos y discutidos por muchos...
Eran
casi las doce del mediodía del 28 de marzo de 1985. Antonia Álvarez, conocida
como la "curandera de Denia", limpiaba su domicilio, en el Paseo de
Saladar, cuando se percató de que una de sus imágenes religiosas parecía
llorar. Según relató luego, atónita contempló cómo unas gotas cristalinas
se derramaban por las mejillas de un busto del Cristo de limpias.
48 horas después varios medios de comunicación locales dieron la noticia.
Francisco Serradell, actual director del periódico Marina Alta, por aquel
entonces locutor de la Cadena Ser, fue el primero en narrar el suceso. Julio
Monfort y Alfredo Aracil, corresponsales de Las Provincias e Información de
Alicante, respectivamente también se hicieron eco del hecho. "La primera
vez ocurrió de noche pero no hicieron caso. La segunda fue al mediodía. El
rumor se extendió hasta que Francisco Serradell radió la información. Durante
los primeros días -recordaba Julio Monfort- sólo acudían a su hogar personas
del pueblo, pero según se difundió el tema en la prensa comenzó a acudir
gente de toda España".
Antonia era conocida por sus dotes de vidente y como sanadora. Pasó consulta
durante vados años en su casa. Se inició en ello primero en Madrid y más
tarde en Villena, Alicante. Combate diferentes enfermedades con las manos y
aplicando tratamientos con plantas medicinales. El polémico Cristo Sangrante
fue un regalo de una paciente, vecina de un pueblo de Ciudad Real, que tuvo una
infección que se extendió por todo el cuerpo. Según parece, tras ponerse en
manos de Antonia, se curó.
Periodistas y sacerdotes testigos
Algunos de los periodistas que informaron de los sucesos
vieron personalmente cómo lloraba el Cristo. "Yo vi unas lágrimas
cristalinas", afirmaba Monfort. Pero él no fue el único. Aracil,
reportero del diario Información de Alicante, también lo constató. "Sólo
se producían los supuestos milagros cuando ella estaba, si no nadie los veía.
Además, pude ver unas señales en los lagrimales y en las mejillas. Tras hablar
con vados médicos me dio que pensar".
Fue así como se levantaron primeras sospechas serias de fraude. 'Pensábamos
que el truco estaba en unos pequeños orificio junto a los ojos y que por algún
artilugio expulsaba las lágrimas. El Cristo, de escayola y no muy grande, ya
había llorado cuando iba la gente. Nunca se produjo estando yo delante',
contaba Aracil.
Los lugareños se dividían entre crédulos y escépticos, más aún cuando los
hilos acuosos se convirtieron en sangre de la noche a la mañana y Antonia dijo
estar recibiendo mensajes divinos.
Los miles
de personas que se acercaban forzaron el traslado del Cristo de Limpias a un
chalet de una amiga en la partida de las Troyas, una de las zonas más caras de
la población. Uno de los motivos fue que tal vez existiera alguna conexión con
las apariciones del Palmar de Troya.
La mudanza coincidió con el interés de la Iglesia en el asunto. Los sacerdotes
Justino Farias y Antonio Sánchez, párrocos de la localidad, comenzaron a
visitar a Antonia para tratar de esclarecer el fenómeno. El Arzobispado de
Valencia siempre mantuvo sus dudas ante el suceso. Pese a ello Farias y Sánchez
fueron partícipes de¡ misterio y llegaron a recoger pequeñas partículas de
las lágrimas de sangre que el Cristo derramaba. Hoy nada se sabe y nadie conoce
el paradero de estas "reliquias", como afirmó el padre Farias.
Análisis y éxtasis
"Las de sangre, las llegué a observar secas y sospecho
que nadie las vio brotar. Lo que sí vimos es una especie de líquido
cristalino. Estas lágrimas duraron sólo unos cinco días, luego comenzó a
llorar sangre", afirmaba Monfort. El fenómeno despertó toda clase de
especulaciones. Las autoridades y la Policía comenzaron a ofrecer juicios de
valor. "La Policía en un primer momento no intervino y las autoridades
estaban encantadas, ya que venía mucha gente al pueblo -comentaba Monfort-.
Jaime Sendra, entonces alcalde, dijo que el tema no incumbía al Ayuntamiento,
pero luego afirmó que 'esto como si duraba diez años'. La noticia dio
publicidad a la ciudad'.
Pasadas cuatro semanas del primer episodio sobrenatural, el sinuoso camino que
conduce al chalet se colapsaba de automóviles y devotos cada primer sábado de
mes. Autobuses de toda España dejaban a multitud de devotos cerca del chalé
para rezar el rosario, escuchar los mensajes de la Virgen y contemplar los
supuestos fluidos sanguinolentos del Cristo. "Cada vez que acudía allí,
había unos cinco o seis autobuses aparcados. Calcula cuánta gente venía cada
semana", recordaba Monfort.
Muchas investigaciones en busca del engaño que rodeaba a los milagros dienenses
se pusieron en marcha y fueron unos análisis, los efectuados sobre unas
muestras recogidas por la Guardia Civil, los más contundentes: "La sangre
del Cristo era mercurocromo".
"Ante la dimensión del asunto -explicaba Monfort- una pareja de la Guardia
Civil de la Comandancia de Alicante se presentó allí. Eran de la Brigada de
Información. Llegaron allí de paisano e intervinieron el Cristo porque se
pensaba que podía haber algún tipo de estafa. Estuvo un día en la Comandancia
de Denia y luego lo llevaron a la de Alicante para analizar las lágrimas, pero
todo fue extraoficial... Tras comprobar que era mercurocromo le devolvieron el
Cristo y le pidieron que no continuara con los milagritos".
Poco
después Rosario Leo, una amiga de la vidente encargó unos nuevos análisis en
Vergel y en el Hospital de la Fe. los resultados concluyeron que la sustancia
era sangre de Rh positivo. Ésta fue para varios investigadores la prueba que
avalaba el prodigio. las gotas de sangre que emanaban del Cristo eran un fenómeno
paranormal ya que no correspondían con la de Antonia, pero ¿porqué no se
comprobó qué grupo sanguíneo tenían el resto de los implicados en el caso,
como fueron los hijos y amigos cercanos de la vidente? Tras estos polémicas
acontecimientos el caso cayó en el olvido.
Materializaciones, comuniones místicas y estatuas
sangrantes.
En años posteriores el número de curiosos y creyentes
decreció. Durante seis años, en Semana Santa era cuando más personas acudían
atraídas por la pasión que Antonia sufría en su propio cuerpo. En Pascua los
mensajes virginales se multiplicaban. Antonia recibió supuestas comuniones místicas
en diferentes ocasiones y ante gran número de testigos, se materializaron
diversos objetos de la nada e incluso se produjeron lluvias de pétalos de
rosas; unos hechos que se sucedieron año tras año y que he rescatado del
olvido gracias a varias grabaciones de vídeo en los que aparecen los éxtasis,
estigmas, comuniones místicas y otros fenómenos paranormales.
Pero la fe de los seguidores en la quiromántica comenzó a deteriorarse. El
patrimonio de Antonia Álvarez y su familia crecía y ninguna de sus profecías
se cumplía. Varios incondicionales, arruinados e hipotecados debido a las
cantidades de dinero que la donaban, la denunciaron por estafa.
Absuelta de la estafa celestial
El 28 de septiembre de 1990, Erika Voigt, Catalina García de
la Reina Delgado, Rosa Rubio, Rosalía Álvarez Algarra (hermana de la vidente),
Salvador Martínez y Juan Antonio Martínez presentaban en el Juzgado de
Instrucción de Denia y ante Don Ricardo Cabedo, Fiscal Jefe de la Audiencia
Nacional de Alicante, una denuncia contra Antonia Álvarez.
Según los documentos a los que he tenido acceso, sus seguidores se querellaron
porque "Antonia Álvarez, que parece que es una vidente religiosa, manifestó
que un Cristo que tenía en su casa lloraba; algunas de las personas antes
citadas, incluso indicaban que vieron el fenómeno. La vidente, según decía,
siguiendo órdenes de la Virgen, señaló a los anteriores denunciantes que había
que aportar dinero para construir una capilla".
El abogado Arturo Alonso defendió y asesoró temporalmente a los denunciantes.
"Les dijo que había que hacer una capilla en unos terrenos. Concretamente
-relataba Alonso- en tres anegadas de 831 metros cuadrados cada una, propiedad
de Rosa. Pactaron que dos serían, devueltas y que Antonia se quedaría con una,
aunque todo fue bien distinto. Hizo un chalé con un moderno palomar y unas
perreras para ejemplares muy caros".
Todo parecía
haber sido un maquiavélico plan que fue dando sus frutos durante cuatro años,
según el letrado.'El móvil de todo esto era hacer una iglesia. la forma de
recaudar los fondos era la siguiente. Pongamos un ejemplo: Un primer individuo
pedía un crédito de 'X" pesetas que supuestamente se destinaría a la
construcción de la capilla. Recibía el dinero una segunda persona que
solicitaba un nuevo préstamo y era avalado por el primero. Cuando recibían la
suma correspondiente se la daban a esta persona. Una tercera pedía un nuevo préstamo,
le avala la número uno y se lo daba en mano a la persona en concreto. Así
sucesivamente. Se pidieron créditos a los que más tarde no se pudieron hacer
frente. Unos se perdieron y otros no. Toda la familia de la vidente vivió a
costa de ello. Esta persona llegó a declarar durante el juicio que encontraba
montoncitos de dinero por la casa que presuntamente dejaba la gente que ella
curaba'. La crisis económica de las familias fue in- soportable; casas, coches
y todo su patrimonio fue embargado al no poder hacer frente a las mensualidades
de devolución de los créditos solicitados.
Tras las primeras declaraciones de la vista, Arturo Alonso decidió abandonar el
caso ya que "ellos seguían y siguen creyendo en los sucesos milagrosos que
presenciaron. Después -comentó ell letrado- llegaron a ponerme
denuncias". El nombre de la vidente no sólo quedaría empañado por la
supuesta estafa, sino que también fue relacionada por la prensa en otros
turbios negocios dedicados a la videncia. la fe movió montañas... y dinero.
No se
encontraron pruebas del timo religioso y así, el 15 de junio de 1995, la Sala
Tercera de la Audiencia de Alicante absolvía a la vidente en la Sentencia NI
337 ante los Sres. ilustrísimos D. Rafael Baños, D. José Manuel García-Vilialaba
y D. José Mira.
La Nueva Jerusalén
En la actualidad, la milagrosa imagen tiene su capilla en un
terreno colindante con el chalet de la discordia. En el templete, inaugurado en
julio de 1996 y llamado la Nueva Jerusalén por mandato divino, se siguen
reuniendo los fervorosos admiradores de la interlocutora celestial y de la
imagen religiosa. Acuden cada primer sábado de mes y durante tres días a la
semana a las seis de la tarde, para dar gracias rezando el rosario por los
favores divinos recibidos. Antonia Álvarez quiere desprenderse de¡
protagonismo de anteriores tiempos y ahora es la Asociación del Santísimo
Cristo de Lágrimas la que rige los designios del santuario. Ellos archivan y
clasifican los mensajes celestiales, tramitan informes de prodigios a las
autoridades eclesiásticas y no dejan que pasen periodistas con cámaras de
fotos y televisión. El gremio periodístico no es bien recibido. Allí se
guarda en una urna de cristal y bajo llave el Cristo Sangrante, para que devotos
y curiosos veneren y observen la escultura. En otra vitrina de la estancia se
atesoran cada uno de los objetos que de supuesta forma milagrosa surgieron
durante las apariciones la corona de espinas, los pañuelos marcados por la
sangre del busto religioso y de la vidente durante sus trances estigmatizados,
el rosario y un trozo de tela granate regalado por la Virgen y del que pidió
que se realizara un manto.
Los
sucesos acontecidos son únicos en su género. la última vez que la vidente
vivió la pasión de Cristo fue en 1998. Un año más tarde la Virgen anunciaba
en un último mensaje el fin de las muestras milagrosas. Ya no hay más mensajes
públicos, ni estigmas, ni comuniones místicas, ni prodigios de otro tipo. Sólo
queda el recuerdo de unos quiméricos hechos que marcaron la fenomenología
mariana española y que pasarán a la Historia como un fraude más, burdo y
cutre, para unos, y como una prueba celestial para otros.