| por Javier Perez de Albéniz | 28-abril-2000 |
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Como actriz vivió la etapa más controvertida de su vida, puesto que aceptó participar en películas de propaganda para los nacionalsocialistas. Uno de sus primeros trabajos como directora fue Triumph of the Will (El triunfo de la voluntad), un documental que recogía un hecho tan fundamental para el fascismo como el congreso del partido nazi celebrado en Nuremberg. Inmediatamente después grabó otro sobre los Juegos Olímpicos de 1936, que obtuvo un premio en el Festival de Cine de Venecia. Ambos documentales, que ensalzaban la estética y la ideología nazi, revolucionaron las técnicas cinematográficas al tiempo que herían la sensibilidad de todos los que aborrecían la dictadura del III Reich. Leni Riefenstahl rodaba estas apologías fascistas con varias cámaras y posteriormente mezclaba las imágenes con tomas y perspectivas en la fase de |
montaje. Utilizó la cámara lenta y el "travelling", procesos actualmente al alcance de cualquiera, pero entonces apenas utilizados y absolutamente innovadores. Todo el mundo en su época admiraba su trabajo, su perfección
técnica, pero muchos criticaban la parte ética sobre la que se sostenían sus películas. Los estudios norteamericanos boicotearon su obra y sus relaciones con el régimen nazi se enfriaron hasta convertirse en un enemigo de Alemania. El término de la II Guerra Mundial puso fin a su carrera cinematográfica. Los ejércitos aliados la internaron primero en un campo de prisioneros, para ingresarla posteriormente en un centro psiquiátrico. Ella se defendió diciendo que un solo interés había movido todo su trabajo: la creación artística. A finales de los años 50 se retiraron los cargos en su contra, pero jamás logró limpiar definitivamente la mancha que supuso su relación con la propaganda y el régimen fascista. A partir de ese momento se dedicó a la fotografía, realizando numerosos estudios antropológicos sobre tribus africanas.
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| A la izquierda en una escena de propaganda nazi incluida en una de sus películas. A la derecha durante el rodaje de los Juegos Olímpicos de 1936 | |
Su naturaleza intrépida no le ha permitido descansar un minuto. Después de los nubas llegaron el submarinismo, la aviación, la aventura. Ahora es el momento de hacer el balance de una vida sin freno: la biografía cinematográfica de una mujer apasionada. POR JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ
