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EL OCTUBRE ROJO DE LENIN


En febrero de 1917, la revolución democrática destrona al zar Nicolás 11 en unas jornadas de grandes dimensiones. En octubre (noviembre en el calendario occidental) los bolcheviques se hacen con todo el poder, aprovechando los errores del gobierno de Kerensky, y acaba con socialistas y mencheviques a imagen de la revolución rusa de 1917 ha quedado fijada para siempre por la visión que Eisenstein proporciona en su película Octubre. El asalto al Palacio de Invierno culmina una acción de masas dirigida por Lenín con un rigor implacable. La firmeza del proletariado en armas, apoyada en la capacidad organizativa y en la teoría revolucionaria del líder bolchevique, se configura como modelo para las futuras insurrecciones comunistas que integrarán el proceso revolucionario mundial.

La realidad fue, sin embargo, mucho más modesta. Las dimensiones del enfrentamiento que entre el 24 y el 26 de octubre de 1917 -calendario ortodoxo ruso lleva al poder a los bolcheviques en Petrogrado no son comparables a las de las jornadas de febrero del mismo año, en virtud de las cuales el zar Nicolás II se vio forzado a abdicar. El deseo de paz y la desmoralización del Ejército tuvieron más importancia que las consignas revolucionarias para determinar el resultado del combate. Entre los 150.000 hombres de la guarnición de la capital, el Gobierno Provisional encuentra sólo a un grupo de militantes de los partidos burgueses, a unos cosacos que desertan y a las 140 mujeres del Batallón de la Muerte para defender el Palacio de Invierno. La insurrección del 24 de octubre de 1917 surge como respuesta a la iniciativa del gobierno del socialista moderado Kerensky de cerrar sus dos diarios, Rabochi Put (sustituto de Pravda) y Soldat. Una apuesta insensata esta última, dado que en días precedentes las asambleas en los cuarteles se habían decantado en favor del Comité Militar Revolucionario, creado por los bolcheviques, y en contra del Gobierno Provisional. Desmoralizados y hambrientos, los soldados rechazaban sobre todo a quien pretendía enviarles al frente a luchar contra los alemanes. Quizá Kerensky confiaba en una reedición de los sucesos de julio, en los que la movilización bolchevique fue aplastada por las tropas. Pero, entre tanto, había fracasado el putsch militar del general Kornilov, con la consiguiente desorientación de los oficiales contrarrevolucionarios. Y, sobre todo, la lucha por el poder se planteaba por una y otra parte en términos muy diferentes. Ahora lo esencial será el control de los centros de poder en la capital (Correos, edificios del Ejército y la Administración, estaciones, periódicos) y, dada la configuración de Petrogrado a ambas orillas del Neva, el de la apertura y el cierre de los puentes.

Al alba del 24 de octubre fuerzas ocupan los periódicos bolcheviques.

Trotski, hombre clave en el movimiento de sóviets revolucionarios tanto en 1905 como en 1917, se hallaba reunido en el convento de Smolny con dirigentes del Comité Militar Revolucionario y la respuesta fue inmediata: había que oponerse al intento criminal de suprimir el Congreso de Sóviets de Todas las Rusias, convocado para el día 25, y la Asamblea Constituyente.

Por la tarde, en nombre del CMR, Trotski pudo asegurar en el sóviet de Petrogrado que toda la movilización era defensiva. Las patrullas gubernamentales opusieron una mínima resistencia y, al caer el día, no sólo los periódicos estaban liberadas, sino que Correos y Telégrafos, estaciones de ferrocarril, teléfonos, edificios públicos, incluido el Estado Mayor, y por supuesto los puentes, habían pasado sin lucha a los guardias rojos. El Gobierno quedaba aislado en el Palacio de Invierno, desde el que Kerensky solicitará sin éxito el apoyo de la guarnición. La mañana siguiente escapó disfrazado para buscar ayuda fuera de la capital.

El 25 los guardias rojos, mandados por un antiguo menchevique, Antonov Ovseenko, cercaron el Palacio y finalmente detuvieron al Gobierno, ya en la madrugada del 26. Lo esencial había sido la legitimación política obtenida en la reunión en Smolny del Congreso de Sóviets de Todas las Rusias: "En nombre del Comité Militar Revolucionario declaro que el Gobierno Provisional ya no existe!", proclamó León Trotski en nombre de su mayoría bolchevique. Mencheviques y social revolucionados abandonaron la sesión como protesta frente al putsch.

ALEXANDR KERENSKY 1881-1970.Su nombre se asocia con el Gobierno que dirigio los destinos de Rusia hasta el derrocamiento del zar. Nació, como Lenín, en Simbirsk. Fue diputado en el Parlamento de 1912. Miembro del Partido Socialista Revolucionario, tras desempeñar las carteras de Justicia y Guerra, en julio de 1917 encabezó el Gobierno Provisional hasta el golpe bolchevique de octubre. Forzado al exilio, Kerensky sobrevivió 53 años a los hechos históricos que protagonizó. Murió en Nueva York.

El poder ya pertenecía a los sóviets, pero el partido de Lenin no estaba dispuesto a tolerar una nueva dualidad de poderes. El día 26, mientras despuntaba una resistencia en

Moscú que dura hasta el 2 de noviembre, una nueva reunión del congreso de sóviets aprobaba «una paz democrática sin anexiones ni indemnizaciones", la entrega de la tierra a los campesinos y el establecimiento de un gobierno provisional, llamado Consejo de Comisarios del Pueblo para marcar su ruptura con el pasado burgués. Lo presidió Lenin, con Trotski en Asuntos Exteriores y Stalin de comisario para las Minorías Nacionales. El congreso de los sóviets había agotado sus funciones. Trotski desempeña el papel de protagonista en las jornadas de Octubre -comienzos de noviembre en el calendario occidental-, pero es Lenin quien con su determinación al frente del partido bolchevique crea las condiciones inmediatas y fija los objetivos revolucionanos. Apenas ha llegado desde el exilio suizo a Petrogrado bajo la protección alemana el 4 de abril de 1917, Lenin deshace las dudas sobre la postura a adoptar ante el Gobierno Provisional, encabezado entonces por el príncipe Lvov.

Sus Tesis de abril son inequívocas: ningún compromiso con el Gobierno, desenmascaramiento de su carácter capitalista, reconocimiento de que la revolución ha cumplido ya su etapa burguesa y ha de pasar a la proletaria, declaración de que la república parlamentaria es ya un objetivo político del pasado, por lo cual el partido bolchevique ha de preparar la conquista del poder bajo la consigna de "¡todo el poder para los sóviets!"

Desde sus escritos de juventud, Lenin había definido la revolución socialista como el resultado de la convergencia entre la conciencia de clase, inspirada por una minoría, y una organizacion muy cohesionada de militantes profesionales, capaces de conferir a la acción política una dimensión bélica contra el enemigo de clase.

VLADÍMIR ILICH LENIN

Lenin odiaba la autocracia zarista, pero su visión de las cosas estaba impregnada del contenido antidemocrático y antipolítico que sembró el antiguo régimen, incluso entre sus opositores. La democracia era una meta a alcanzar, pero con el propósito de superarla de inmediato en el camino del socialismo. La noción del pluralismo político era ajena, toda forma de gobiemo era una dictadura y el Estado, un garrote (sic) dispuesto a garantizar el dominio de una clase sobre otra. En vísperas de la toma del poder, sus ensoñaciones plasmadas en El Estado y la revolución le permiten dibujar una utopía de democracia proletaria, desburocratizada y con la gestión directa de los trabajadores. 

La determinación revolucionaria de Lenin, enunciada en abril, tuvo ocasión de verse confirmada en las semanas que precedieron al golpe de Octubre.

Refugiado en Finlandia desde el fracaso de las movilizaciones obreras del 3-4 de julio, Lenin contemplaba desesperado que la dirección bolchevique en la capital se conformaba con una oposición política a Kerensky, que se había convertido en líder de las fuerzas burguesas emanadas de la revolución de febrero. Para él no había otra salida que la insurreccional, aprovechando la debilidad del Gobierno y el ansia de paz de los soldados. "Las tropas no avanzaran contra el gobierno de la paz", aplica, y "Kerensky se rendirá". Llegó a amenazar con su dimisión del Comité Central, pero fue su presencia fisica en la reunión del órgano dirigente, el 10 de octubre, lo que llevó a decidir la toma inmediata del poder. Como es sabido, la oposición fue tan áspera que sus dos lugartenientes, Zinoviev y Kamenev, llevaron su disconformidad a la prensa: el previsible fracaso desataría la represión contrarrevolucionaria. Trotski y Stalin secundaron juntos al líder, que sólo en la noche del 24 de octubre tomó la dirección política de los aconteciinientos desde el convento Smolny. Una vez triunfante el putscb, la nueva prueba de fuerza fue para Lenin imponer el monopolio del poder para los bolcheviques. Las protestas de mencheviques y social-revolucionarios, respaldadas por la huelga generalizada de funcionarios, empleados de banca y la amenaza de los ferroviarios, parecían aconsejar un Gobierno que integrara a todas las fuerzas obreras.

1870. Nació en Simbirsk en el seno de una familia acomodada.

1887. Su hermano Alexandr es ejecutado por atentar contra el zar Alejandro III.

1891. Se gradúa en Derecho por la Universidad de San Petersburgo.

1894. Convertido en un propagandista de los medios obreros, publica ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?

1897-1900. Condenado a Siberia, donde se casa y escribe El desarrollo del capitalismo en Rusia.

1898. Durante su destierro nació el Partido Obrero Socialdemócrata en Rusia (POSDR). Le nombraron jefe del diario del partido, lskra.

1902. Publica ¿Qué hacer?, donde define las funciones de un partido revolucionario marxista.

1904. Dimite del periódico Iskra. Insiste en crear un partido obrero revolucionario.

1905. Vuelve a Rusia, donde habla estallado la revolución.

1912. Los mencheviques son expulsados del partido. Nace el periódico del POSDR, Pravda (La verdad»

1914. Aboga por combatir la guerra y transformarla en revolución.

1916. En El imperialismo: fase superior del capitalismo, afirma que la revolución sólo es posible en un país.

1917. Estalla la revolución rusa. Escribe Las tesis de abril, propone reparar la conquista del poder de los sóviets. Publica El Estado y la revolución y defiende la dictadura del proletariado.

1918. Creó la Cheka, policía política, y el Ejército Rojo, y con la oposición de Trosky firma la paz de Brest-Litovsk. También escribe La revolución proletaria y el renegado Kautsky, en contra de los socialdemócratas alemanes.

1922. Se muestra muy crítico con Stalin. Sufre una hemiplejia.

1924. Muere totalmente paralítico.

La respuesta de Lenin fue doble, admitiendo únicamente la presencia en el Sovnarkom por unos meses de sus satélites, los social-revolucionarios de izquierda. Por un lado, la represión, suspendiendo periódicos y deteniendo a los líderes del principal partido burgués, los demócratas constitucionales (kadetes), y sobre todo poniendo en marcha un organismo de Estado con el cometido de eliminar por encima de toda ley a los "enemigos del pueblo", saboteadores y adversarios de todo tipo: la Comisión Pan-rusa Extraordinaria de Lucha frente a la Contrarrevolución, más conocida como Cheka. Ante la previsión de que "la burguesía se dispone a cometer crímenes abominables", un órgano encargado de su exterminio, que pronto convirtió en idílicos los días del último zarismo.

Por otra parte, el problema de fondo, la eliminación de la democracia vigente por un día con las elecciones de la Asamblea Constituyente (175 bolcheviques sobre 715 diputados), y por otro, el 5 de enero, con su reunión en el Palacio de Táuride. Tras no aceptar el ucase bolchevique de renunciar a sus propios poderes, la Constituyente fue disuelta con escarnio y violencia.

JOHN REED Escribió el libro Diez días que conmovíeron al mundo, prohibido en la URSS durante la dictadura de Stalin. Fundó el Partido Comunista Americano. Murió de tifus en Moscú y fue enterrado en el muro del Kremlin.

"El viejo concepto de democracia", de democracia burguesa, "ha quedado superado en el proceso de desarrollo de nuestra revolución", explica Lenin ante el VII Congreso del partido, el 8 de marzo de 1918. La denominación de socialdemócrata es abandonada en favor de la de comunista. Cinco días antes la paz era firmada con Alemania en Brest Litovsk: la revolución cumplía su promesa a cambio de perder territorios sobre los que vivió antes un tercio de la población rusa. Entre tanto, cosacos y oficiales zaristas, pronto conocidos como blancos, y los prisioneros armados de la Legión Checa iban encendiendo focos de una guerra civil contra los rojos, guerra brutal que sólo se resuelve en favor de los revolucionarios en mano de 1920, que han de prevalecer también sobre una intervención de tropas aliadas, británicos, franceses, norteamericanos y japoneses, que desembarcan en el país para apoyar, aunque sin ninguna convicción, a los contrarrevolucionarios. Pero sin solución de continuidad se desarrolla, entre abril y octubre, la guerra ruso-polaca, que con la derrota comunista ve frustrarse ante Varsovia la primera ocasión de exportar el régimen soviético. En uno de los avatares de la guerra civil el zar y su familia serán bárbaramente asesinados en Ekaterinburg (17 de julio de 1918).

En medio de una hambruna pavorosa, aquellos que fueran símbolo de la revolución, los marinos de Kronstadt se rebelaron, siendo reducidos en marzo de 1921 por el asalto de 50.000 soldados al mando de Tujadievski, el mismo que a continuación dirigirá el terror ejemplar en el campo. Tras la experiencia de estatización de industrias y finanzas, supresión del comercio privado e introducción del trabajo forzoso, con el llamado "comunismo de guerra", la economia estaba hundida: en relación a 1913 la producción industrial había caído el 82%, la productividad el 74% y la producción de cereales el 40%. La población hambrienta buscaba refugio y alimentos en el campo. Era, además, la ocasión para lanzar la ofensiva contra los agricultores acomodados, cargándoles con la culpa del hambre de 30 millones de rusos. Además, la revolución tenía que cumplir su designio mundial y a ello se consagraron cuantiosos recursos desde que en marzo de 1919 se pone en marcha la Tercera Internacional, concebida por Lenin como "el partido mundial de la revolución". Otro partido de perfiles más concretos, el Comunista de Rusia, crecía también -los 24.000 bolcheviques del momento de la revolución pasaron a más de 700.000 en marzo de 1921-.

Rosa Luxemburgo y el espartaquismo

Sus restos aún no han aparecido. El cadáver de Karl Liebknecht. asesinado junto a Roxa Luxemburgo. se encontró en un canal de Berlín el 31 de mayo de 1919. Habían sido liquidados la mañana del 15 de enero por los militares que les trasladaban a la cárcel de Moabit por orden del jefe de la Junta de Gobierno, el social demócrata Friedrich Ebert. Según Luxemburgo, la revolución debía ser un auténtico movimiento de masas y no canalízarse por el estrecho marco del aparato del partido y de los sindicatos. Así, el

La catastrófica situación de 1920-1921 hizo imprescindible el viraje conocido como la Nueva Política Económica (NEP). Lenin reconoció que era imposible alcanzar de modo inmediato el socialismo a partir de un país atrasado y semi destruido por la guerra. La pequeña industria, la producción agrícola y el comercio libre se encargaron entonces de poner en marcha de nuevo la economía hundida desde 1917. Los salarios volvieron a ser pagados en dinero. Hubo empresas devueltas a sus propietarios y algunas reunieron a cientos de trabajadores. Los bienes de consumo reaparecieron en las tiendas, aunque sólo al alcance de una minoría, los nepmen, nuevos ricos despreciados por los hombres de la revolución.

Pero no por ello Lenin abandonó su política de exterminio de toda clase de enemigos. A favor del hambre, el 26 de febrero de 1922 lanzó la ofensiva contra la Iglesia ortodoxa: la confiscación de los bienes eclesiásticos debería ir acompañada de una represión despiadada de los religiosos. El 6 de junio de 1922 se abrirá el proceso contra los dirigentes socialistas revolucionarios acusados de terrorismo contra el Gobierno: varios fueron condenados a muerte, y si bien las penas resultaron conmutadas por la presión internacional, nunca fueron liberados y en los años treinta fueron ejecutados. "En mi opinión", escribe Lenin en mayo de 1922 al responsable de la Justicia, "hay que ampliar el campo de aplicación de la pena de muerte a todas las formas de actividades de menchevique, socialistas revolucionarios, etcétera. Encontrar una nueva pena que fuera la expulsión al extranjero. Y dar con una formulación que vincule estas actividades con la burguesía internacional".

Con un punto de grandeza, los escritos del último Lenin presentan una búsqueda desesperada de las razones por las cuales su proyecto de emancipación del proletariado pura y simplemente no funciona. Reaparecen las lacras del Estado zarista, los dirigentes que pueden sustituirle no ofrecen la menor confianza, y, sobre todo, las demandas de la sociedad no son atendidas. No encuentra salidas porque no está dispuesto a renunciar a la dictadura del proletariado ni al papel del partido vanguardia. Pero reconoce que los antiguos explotadores por lo menos eran capaces de alimentar a los obreros, cosa que los comunistas no lograr. Y que el partido dista de ser esa "gota en el mar del pueblo" que activa el protagonismo de las masas trabajadoras. Su testamento doctrinal equivale a una profecía: "...Sólo podemos gobernar si sabemos expresar con acierto lo que el pueblo piensa. Sin esto, ni el Partido Comunista conducirá al proletariado, ni el proletariado conducirá a las masas, y toda la máquina se desmoronará".

EL ZAR NICOLÁS II

1879-1940. El última zar de Rusia nació en Tsárskoye Seló. En 1894 sucedió a su padre, Alejandro III, cuya política absolutista prosiguió. Los reveses de la guerra ruso-Japonesa obligaron a Nicolás II a convocar en los años siguientes varios parlamentos, sin que con ellos remitiesen sus hábitos autocráticos. La decisión de entrar en la 1 Guerra Mundial derivó en el derrocamiento del zar en febrero de 1917. La familia real fue ejecutada por los bolcheviques en Ekaterinburg en julio de 1918. Sus restos mortales fueron inhumados 80 años después en San Petersburgo.


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&COPY 1999 Juan Luis Jimeno juanluis123@openbank.es y juanluis123@canal21.com/ Madrid (España)