|
Épica del NaufragioAutor: José Manuel Martínez Sánchez (prólogo de Jesús Ferrero) Género: Poesía (64 pag. / año 2003)Sinopsis: En Épica del Naufragio, según palabras de su prologuista, José Manuel Martínez Sánchez ha llevado a cabo una búsqueda ejemplar de la ‘cifra inconsolable’ y que, sin embargo, consuela porque lleva en ella el dolor cristalizado y convertido en música de una intimidad insobornable. Este libro obtuvo el Accesit en el III Premio de Poesía Dionisia García-Universidad de Murcia, con un jurado en el que destacaban Eloy Sánchez Rosillo y Clara Janés Nadal.Editor: Universidad de Murcia - Aula de Poesía Precio: 5 € Distribución: Albacete (Librería Popular) - Murcia (Librería Diego Marín y Servicio de Publicaciones) - CríticaÉpica del naufragio
Se conforma 'Épica del naufragio' (publicado por la Universidad de Murcia en su colección Aula de poesía) como un interesante libro de poemas, en el que su autor, José Manuel Martínez Sánchez (Albacete, 1983), ganador del accésit al Premio Dionisia García, manifiesta con una palabra abierta y sincera sentimientos de soledad, de dolor, de búsqueda y de reflexión, enredado en la herida del imparable paso del tiempo. Señala su prologuista, Jesús Ferrero, que el niño de ayer tiende la mano al poeta de ahora, sabiendo que está tocando "un rostro ya desaparecido", y se pregunta por la sombra que proyectan "los círculos oscuros que nos hacen morir y nacer en cada instante".
Dividido en dos partes, tituladas 'Mares soñados' y 'Dulce naufragio', se suceden en el volumen los poemas como escenarios todos ellos de reflexión. Generalmente son los propios sentimientos, antes enunciados, los que caracterizan los contenidos de estos textos poéticos, aunque a veces hay estímulos externos, paisajes, creaciones artísticas, evocadores escenarios, que apenas si marcan un sentido simbólico en una poesía que se distingue sobre todo por la introspección, por el lirismo melancólico de quien examina su papel en este mundo y llega a la conclusión de su condición perecedera, lo que le produce el inevitable desencanto. Pero tales símbolos no son evidencias de realidad, aunque en algún momento pueda aparecer la consabida rosa luchando en esta ocasión por permanecer frente a su obligado destino. Bernini (Santa Teresa), Roma, Pompeya, Florencia nos muestran algunos escenarios reales que servirán de marco a evocaciones sobre la trascendencia del devenir, frente al pasado, muy vivo, en contraste con el presente en algún poema excepcional como 'Sonata de lo incierto', en el que el poeta contempla su propia imagen en una fotografía remota. También la muerte acentuará, en algún otro poema, fuertes sentimientos de melancolía y tristeza, que advertiremos del mismo modo en los episodios de la convivencia y del amor, evidentes en este libro de poemas, sobre todo en 'Imagen de piedra (Poema de amor doliente)', en el que la ausencia, sugerida con San Juan de la Cruz, deja oscuridad y silencio. Son muy interesantes del mismo modo algunos textos metapoéticos que en el libro figuran. Para qué sirve la poesía, para qué el poeta: solo para engendrar un paisaje de sueños, para irrumpir en la nada y para acariciar el verso, sus palabras, su vuelo perfecto e inefable. La palabra, en efecto, como se dice en otro poema, nace del deseo y del mágico silencio y en nosotros se revela el enigma y el don de crearla. Y con la palabra, la poesía. '¿Justifica un verso la existencia?', se pregunta el autor en otro poema. El poema final, titulado 'Destino', dará respuesta no sólo a esta pregunta sino a otras muchas interrogaciones, dudas y ausencias, sugeridas a lo largo de todo el libro: "Fue al encuentro de lo invisible, / quiso hablar con las sombras futuras, / decidió recorrer la línea del viento / tras el suspiro de un atardecer inmenso: / Y no halló más que palabras difuntas, /gestos hirientes, verdades atrapadas / en el candor de un instante desvanecido”. Y ese fue, en definitiva, su "destino". Sin duda estamos ante un libro de poemas original y lleno de sugerencias, formado por composiciones de contextura formal muy variada, de andadura elegante y serena, muy reflexiva, en la que el mundo de las imágenes enriquece una palabra escogida y llena de pertinencia significativa. Todo ello va forjando un mundo poético singular, que busca un paraíso y que naufraga en la ansiedad del encuentro imposible. Pero no se naufraga sin lucha, sin rebeldía, sin insolencia, sino que se batalla hasta crear toda una épica de ese naufragio que, finalmente, deviene en desencanto: sospecha, silencio, memoria, costumbre, tiempo, olvido, desencanto en suma, que representa melancolía, mientras "Ibant obscuri sola sub nocte per umbra", mientras "todas las sombras andan solitarias", como se asegura en otro espléndido poema de este libro, todo promesa, todo futuro. Publicado por el diario La Opinión de Murcia el 30 de Enero de 2004
|
|