LA PRODIGIOSA INVENCIÓN DE LA BICICLETA HIDRÁULICA
(Un texto onírico) (O SERÁ LA VIDA??)
Este texto fue sometido a la revisión ortográfica de W. Guord. Algunas sugerencias de W. Guord resultaron francamente inaplicaíA la noche cerrada, ventosa, amenazante de tormenta. Iba por la Costanera de un balneario. Noestabamuysegurodequefue se el correcto, y no tenía muchas oportunidades de encontrar la calle que buscaba. Lo único claro eran los relámpagos que iluminaban abruptaLmente la noche, reflejándose blanquecinos (espejándose clandestinos) (apagándose nordestinos) en Las Dunas Lo vi. Allí estaba la silueta inconfundible de Vennedek, y él. Me silbaban los bronquios y mi madre me pasó la mano por el pelito húmedo, afiebrado. Qué tenés en la cabeza, mamita? una pelota? era la fiebre. Sin duda. Es que tenés la cabeza dormida. Raro. Uno puede estar despierto, pero con la cabeza dormida. Fue hace tanto tiempo. Tan poco. Médicos. El ruido de mil casilleros con botellas de vidrio.
Me llamó en medio del trueno: Alberto!!! Por aquí!!! y tuve lejanas, presagiosas, reminiscencias… como en esos presueños de antes- dormir, cuando uno cree recordar algo que nunca sucedió. Fantasías de la mente, realidades de otros mundos. Los duendes, bah. _Vennedeeeeeeeeeeeeeeek!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! _Aquí, aquíiiiiiiiii!!!! El trueno fue poderosísimo, y rompió a llover en forma inmediata, implacable. Yo no tenía paraguas, nada, y en esos momentos no parecía verano. Me empapé en cinco metros de carrera hasta el pórtico desde donde me llamaba Heriberto. Soñaba, por la fiebre, gritaba aterrorizado. El mundo se abría. Los misterios herméticos son muy duros para un niño, que olvidó. Después, ya no importa. Esa figura amarilla, esaUn curso de agua. Un curso de agua. Y más allá, la gente, pero cuando quiero acordarme, siempre. Era allá en. Si pudiera.
_ Pasá, Roberto , dele, que se está metiendo el agua, mijito!!
Al dejar afuera la tormenta, salvo por los truenos que hacían temblar los vidrios, cambiarme la ropa empapada por otra menos empapada- que saqué de mi bolso- no-tan-impermeable, me sentí reconfortado. Vennedek había preparado el mate y una tabla con pan, salame, queso. NO pude decirle que si tomaba mate a esa hora, después no dormiría en toda la noche, porque tomarse unos mates con Vennedek era algo serio como la vida misma.
En esa época, yo tenía el pelo largo y enrulado, y era muy flaquito. Tenía pretensiones de estudiar Veterinaria, pero después de soñar con un examen final en el que me introducían en la jaula de los leones para que los examinase c(L)ínicamente , me volqué a la dichosa carrera de Medicina, que da para todo. Cuando le contaba a la gente por qué había cambiado de carrera, les causaba un asombro risueño y no me tomaban en serio, por más que insistiera/insistiese. Con los años dejé de decirlo(,) simplemente. Por eso me convertí en el médico de cabecera del Dr. Acosta y otros p(ale)olíticos, que me confiaban sus historias escarbosas seguros de mi imperturbable confiabilidad, (mi prescindible amabilidad) (mi indistinguible afabilidad) en las épocas aquellas en que trabajaba como médico oficial, que no oficialista. Fue mi costumbre decir siempre la verdad, callar cuando no podía decilla, y mi fama, no poder ser comprado. Y… mi resistencia feroz a embanderarme con banderas políticas… yo decía que el ser humano es bueno hasta que se hace político, y no había Dios que me moviera de ahí. Después bueno, pensé que al final el Partido Socialbudista no era tan malo, dado que estaba mi inolvidable Pandolfi. Pero ya era tarde. Pandolfi había muerto, lloré su muerte con amargura porque me lloraba a mí mismo, a mi propia juventud, a aquellos momentos memorables de charla y boliche con mi amigo y otros/as más, todos ellos absolutamente entrañables. Y más allá, en la oscuridad absoluta, no me esperaba nadie, y yo lo sabía. Los monstruos no necesitan oscuridad, ni usan llave.
No. Existen. Los seres humanos son los monstruos. A veces. No. Tengas. Miedo. De los que no. Existen. Sídelosqueexisten. Sin orejas largas.
Pero en esa época era un estudiante de Premedicina (?) y buscaba nuevos horizontes.
Mateando, Vennedek empezó con su charla abremundos. Desde hacía tiempo se empeñaba sistemáticamente en explicarme una increíble, absolutamente increíble historia no oficial de la Era Cristiana. Yo no podía tomarme en serio sus pretensiones de ser el último alquimista viviente, no Fulcanelli ni Canseliet… ni Catalina la Adepta, como bien lo anotara Juan Luis Borges en su opúsculo SERVITE, DOMINE. Se consigue en la Feria.
Pero en esa época yo sí me embanderaba. Era ferviente miembro del Partido Noburgués, oh privilegio. Jamás usaríamos corbata. Después llegó Pandolfi con los productos naturales, las bicicletas hidráulicas para los chinos, las cabezas cambiaron. Hasta los que nos habíamos hecho apo(ca)líticos admirábamos en secreto a Pandolfi, porque el tipo tenía una cabeza muy clara, muy grande. Pandolfi iba a la Presidencia en bicicleta, una bicicleta mejorada de esas que tenían impulsor hidráulico, se acuerdan? Claro, esas mismas, las que después los chinos nos compraban por millones. Qué épocas aquellas, verdad?
Todo fue mejorando, tanto así que los uruguayos terminamos por reconocer en la calle, públicamente, que estábamos bien. Era una gloria, te acordás?? Aprovechaban la velocidad de las bajadas y juntaban energía en el sistema hidráulico.Una maravilla.
La disgresión no venía al caso.
El tema es que en aquella mateada memorable, Roberto me reveló un secreto intemporal, eterno, que anduvo circulando por viejos castillos y monasterios durante siglos, inalterable, corrosivo. Lo supieron monjes, médicos, alquimistas, escritores, pero jamás llegó a ser público, se las ingeniaron para mantenerlo oculto.
En medio del trueno más pavoroso de todos, como en una escena bíblica, me lo dijo.
Bueno. Pasó mucho tiempo. Era algo así que tenía que ver con los colores, las cosas y una palabra rara que no está en ningún diccionario. Era algo sencillo que siempre a uno se le escapa. Más sencillo que eso. Pero pasómuchotiempo. Además no era algo tan importante. Hay cosas muchorrato más importantes que el secreto del Universo, hay cuentas para pagar, programas de televisión para ver, viajes, trabajos, enfermedades, y mil cosas más, para andar preocupándose por algo tan pavo.N. del T. Y, siempre y en todo caso, las bicicletas. Hidráulicas, si no, no.
N. del A.: puede la/el Lectora/r omitir o desomitir lo que figura entre paréntesis, incluso poner otras palabras a su gusto, y es más, imaginarse que ha leído una importante noticia acerca de una famosa vedette la cual se ha operado para parecer vieja, enferma, pobre y andrajosa. Dicha vedette se llama Karina Frizzarin, y todo el mundo oyó hablar de ella en estos días, porque el caso fue muy sonado. Ver. O, en todo caso,