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Susana   
Por, mvdaa   

Bego_alonso@hotmail.com

 

Susana se había quedado sola como todos los domingos, empezaba a estar cansada de sus amigas, mientras ellas salían acompañadas de chicos ella se quedaba sola en un rincón.  Siempre supo que tener amigas mucho más guapas que ella era un inconveniente pero no comprendía porque siempre le pasaba igual y acababa yéndose para casa triste y sola, ellas se iban y ni se molestaban en preguntarle si estaba bien.

No quería dejar que esto le afectase como todos los domingos, estaba alegre y quería bailar aunque fuese sola.  Hoy su amiga verónica se había ido con un rubio de película, ....lo entendía, y a Sofía un ex la había invitado a tomar una copa y no se lo había pensado dos veces.  Ahora allí se encontraba
ella, en una esquina de la pista sintiéndose patosa, torpe y fuera de contexto rodeada por chicos y chicas que ni se habían enterado de que ella existía.

En sus veinte años de vida sólo había tenido un novio, claro que eso fue en el instituto y antes de empezar a salir con Verónica y Sofía, las dos eran tan guapas que se sentía el patito feo, no importaba lo maquillada y guapa que saliese de casa, ellas siempre lo estaban mas y llamaban más la
atención.

Muchas veces sola en su habitación, los domingos por la noche lloraba y se planteaba el cambiar de amigas, su orgullo y amor propio no podía soportar sentirse fea y no deseada semana tras semana mientras sus amigas llamaban la atención en todos los sitios a donde iban.  Había domingos que le
presentaban a algún chico pero no conseguía nada mas que un simple hola tras el cual toda su atención era dirigida a sus amigas, se sentía transparente y un dolor le oprimía el corazón, era muy duro ver como ningún chico notaba su presencia.

Desde su esquina vio acercarse a un antiguo ligue de Verónica, no conseguía imaginar que les daba a los hombres que siempre querían más. Juan se acercó a ella:

-Hola Susana, estas sola?  Y Verónica?
-Hola.  Verónica creo que  ha salido un momento.
-Acompañada?
-Lo siento, no me fije.  No lo sé.

Le daba pena Juan, parecía un buen chaval y era muy guapo aunque tenia cara de niño.  Verónica había salido con él un par de veces pero lo había desechado como tantos otros que pasaban día a día por su vida y se notaba claramente que Juan sentía algo especial por ella.

-Puedo quedarme contigo hasta que aparezca? Yo he venido sólo y tú también lo estas.
-Claro, puedes quedarte, no me importa, de todas formas tampoco sé si Verónica tiene pensado volver, a lo mejor se va directamente para casa.
-No te preocupes, la espero un rato.

El rato se convirtió en una hora en su compañía, era un chico encantador, estudiaba en su mismo instituto aunque iba un año por delante de ella. Hablaron sobre la gente que conocían del instituto, los profesores, la música, antes de que se diesen cuenta llegó la hora de irse y ni Verónica ni Sofía habían aparecido.

Juan no tenia coche así que Susana se ofreció a llevarlo a su casa.  Se sentía bien en su compañía, todo era muy distinto cuando sus amigas no estaban cerca, el mundo parecía tener un lugar y un espacio para ella. Él fue muy amable, no menciono a Verónica durante todo el trayecto, cuando lo dejo en su casa se despidió de ella con  dos besos en la mejilla y un hasta mañana que a ella le sonó a gloria.

Esa noche la paso soñando con Juan.... era una pena que él estuviese enamorado de Verónica, contra eso era muy difícil luchar pero ese domingo había sido muy especial.  El lunes estaba radiante de felicidad al entrar en el instituto.  No fue hasta el mediodía que se tropezó con Juan frente a frente, el tenia una sonrisa en los labios y la saludo muy alegre, Susana no pudo evitar ponerse colorada.

-Hola Juan, que tal llevas el día?
-Bien, gracias, ahora iba a almorzar.... sabes algo de Verónica?
-No, desde ayer no he vuelto a hablar con ella, hoy creo que no tenia clase, quieres que le diga algo si la veo?
-no, olvídalo, no tiene importancia.  Sabes, te tengo que dar las gracias, ayer me lo pase muy bien hablando contigo, si no llegas a estar tu creo que me aburriría mucho.
-no me tienes que dar las gracias, yo también estaba sola, recuerdas?

Por alguna extraña razón ninguno de los dos quería despedirse, se sentían bien juntos, siguieron hablando hasta la salida y allí se despidieron con un simple hasta la vista.


Los días siguientes siguieron encontrándose y hablando, estaban creando un lazo de amistad muy bonito pero Susana sentía que se estaba enamorando locamente de Juan y no se lo podía contar ni a sus amigas.  Ellas tampoco llegaron a saber que ese domingo lo habían pasado juntos.  En realidad a ninguna de las dos les importaba mucho lo que hiciese o dejase de hacer ella, Susana ya había comprendido que su amistad no consistía en nada mas que no fuera una relación de taxista, le dolía pero eso le hacia entender el poco corazón de sus mal llamadas amigas, le dolía pensarlo pero ahora no
dejaría que se siguiesen burlando de ella, sabia que no tenia mas compañeras pero prefería estar sola que sentirse utilizada.

El ultimo día de clase al encontrarse con Juan este le pregunto que pensaba hacer el fin de semana, ella no lo tenia muy claro, no saldría con Verónica y Sofía así que no tenia ni idea de a donde ir ni con quien. Se encogió de hombros y cambio de tema para no tener que explicarle sus sospechas sobre la chica de la que él estaba enamorado...Juan tampoco insistió y se despidieron hasta el lunes.

El sábado fue triste para Susana, se paso todo el día pensando que hacer, no quería quedarse en casa y dar explicaciones a su familia y tampoco tenia muchas opciones. Al final decidió ir al centro de la ciudad al cine, por lo menos no se sentiría tan sola y abandonada.

Había elegido una película de acción y espero hasta la ultima sesión, cual fue su sorpresa al tropezarse con Juan en la taquilla.  Él la vio atónito esperando ver aparecer a Verónica, le saludo y después de darle dos besos le pregunto que hacia sola en el cine,  Susana se sentía violenta pero al final decidió contarle la verdad, había dejado a sus amigas, o lo que es peor, ellas se habían olvidado de que ella formaba parte del grupo.

Entraron juntos en el cine y se pasaron toda la película hablando y riéndose de tonterías, hacia tiempo que Susana no se lo pasaba tan bien y ya no se acordaba de cuando fue la última vez que había salido con un chico. Juan también estaba solo, todos sus amigos tenían novia y no quería hacer de carabina. Se sentía bien con Susana, ella no era ninguna belleza pero tenia algo especial, era simpática, agradable y tenia cierto encanto, además, al contrario que con la mayoría de las chicas, con ella podía hablar de todo sin ningún problema.

Antes de que acabase la película y sin saber como se estaban besando, abrazados, sin necesidad de palabras o explicaciones, simplemente estaban solos y se sentían bien juntos, no hubo caricias ni palabras bonitas, solo un simple beso apasionado que termino justo en el momento en que acabo la
película y encendieron las luces.

Los dos salieron sonrojados del cine, se sentían violentos, no se habían imaginado que pasaría eso y necesitaban tener las ideas claras. Sin hablar del tema que a los dos les rondaba la cabeza Susana acompaño en coche a Juan a su casa, al llegar él le propuso salir juntos al día siguiente, durante el trayecto le había dado vueltas a la cabeza y decidió probar suerte, le gustaba como era ella  y no tenia nada mejor que hacer.

El domingo Susana recogió a Juan en su casa a la hora acordada, fueron a la discoteca de siempre y hablaron y bailaron durante horas, todo iba muy bien hasta que sin saber de donde Susana vio aparecer a Verónica algo cabreada:
-Hola.  Vaya ......Susana... no sabia que cayeses tan bajo....ahora comprendo porque no nos llamaste este fin de semana, veo que estabas muy ocupada con Juan¡¡.
Susana se quedó pálida y sin saber que decir, Juan salió en su ayuda.
-Te pasa algo verónica? Tienes algún problema por que salga con Susana, creí que lo nuestro hacia tiempo que se había acabado.
Verónica no esperaba esa contestación de Juan, es más, estaba convencida de que seguía loco por ella, así que se sintió avergonzada y dando media vuelta y sin despedirse desapareció de su vista.

Susana aún pálida se quedó viendo a Juan:
-No debiste decirle eso, si querías volver con ella ahora no tendrás ninguna posibilidad, se fue muy mosqueada.
-No me importa.  Acabo de descubrir que no merece la pena, además no necesito irme con ella, me encuentro muy bien contigo.
Y agarrando del cuello a Susana la beso apasionadamente, ella estaba aun sorprendida por la escena de Verónica pero ante la caricia de Juan y su beso se relajo y se dejo llevar, su abrazo en medio de la pista rodeados de gente le hacia sentirse en una nube por encima de todos. Agarrados de la mano salieron de la pista y acabaron sentados en un sillón en el lado más oscuro y oculto de las vistas, allí siguieron con sus besos y abrazos, Susana se sentía la chica más feliz y especial de la disco, no le importaba las miradas de reojo, ni los comentarios, sólo pensaba en los brazos de Juan abrazándola y sus labios tan dulces y suaves pegados a los suyos, le gustaba la sensación que recorría su cuerpo cuando sus lenguas se encontraban y se descubrían, sentía que hacia siglos que nadie la había besado y necesitaba sentirse amada por alguien.
Se pasaron media hora abrazados simplemente besándose, los dos sentían mucho calor y deseos del otro pero no querían llegar a nada  más tan pronto, necesitaban darse tiempo y conocer bien sus sentimientos,  se sentían bien juntos y no querían estropearlo todo por ir muy deprisa.  Al despedirse en
casa de Juan lo hicieron con un beso en los labios, suave y rápido que los dejo a los dos pensativos el resto de la semana.

En el instituto se vieron todos los días pero no quisieron recordar su cita del fin de semana, hablaban, se reían juntos y hasta se ayudaban mutuamente con sus deberes. Susana vivía como en un sueño,  Juan era maravilloso, siempre se portaba tan tierno y considerado con ella, la hacia sentir la persona más importante del mundo,  sabia que se estaba enamorando locamente de él pero no sabia muy bien cuales eran los sentimientos de Juan.

Juan por otra parte se sentía tan confundido como Susana, no sabia porque le atraía tanto, era una chica normal y él siempre había salido con chicas imponentes pero siempre había salido mal, o eran muy presumidas, o tenían muy poco cerebro o acababan engañándolo con otro, Susana era muy distinta a ellas, era inteligente, simpática y se sentía bien a su lado.  Presentía que se estaba enamorando de ella y necesitaba tenerla siempre cerca, cuando no estaba con ella no dejaba de pensar que estaría haciendo, deseaba desesperadamente que ella también se estuviera enamorando de él. Esta vez tenia la necesidad de que saliera bien.  Intuía que Susana era una chica muy especial.

El viernes estaban en la biblioteca y Juan le propuso a Susana salir esa noche, había un concierto de un grupo de Rock y él podría conseguir las entradas, Susana sin pensárselo acepto muy contenta.

Susana recogió a Juan en su casa y como era temprano y el concierto se celebraba en un local cerca de la playa, se dispusieron a dar un paseo antes de entrar.  La noche bañaba con su manto de estrellas las arenas y la playa en calma, era una noche oscura pero preciosa, sólo se oían las olas acariciando la orilla con ternura y suavidad, la playa estaba desierta, se sentaron en la arena hablando de sus vidas,  por una vez su tema de conversación eran sus anteriores relaciones y sus amistades.  Susana no pudo
evitar contarle a Juan la impresión que sus amigas habían dejado en ella, con el se sentía segura y tenia la necesidad de quitarse esa espina que le oprimía el corazón, Juan enseguida la comprendió y en su mirada descubrió el dolor que le quemaba por dentro, atrayéndola hacia sí la abrazo y dejo que ella llorara en sus brazos por tanto desengaño, por sentirse utilizada y una incomprendida durante tanto tiempo.

Su abrazo llevo a un beso, primero en la mejilla y después suavemente y con mucha ternura en los labios, los dos estaban desbordados de amor  y necesitaban saber que el otro sentía lo mismo, se devoraron la boca mientras sus manos recorrían la espalda del otro, sus cuerpos despedían fuego y
necesidad de caricias,  sus bocas fundidas ahogaron el “Te quiero” que los dos necesitaban oír.  Sin saber como acabaron recostados en la arena acariciándose, la pasión de sus bocas era comparable a la necesidad que sus manos tenían de conocer sus cuerpos, mientras Susana acariciaba el pecho de Juan desabrochando un botón de su camisa Juan hacia lo propio con las piernas de ella, suavemente acaricio sus rodillas subiendo con su caricia la falda, acaricio su cadera y su deseo aumentaba sintiéndose correspondido, la deseaba como nunca había deseado a nadie, empezaba a comprender que su necesidad era amor y sabia que Susana sentía lo mismo por él, eso le hacia inmensamente feliz.

Allí mismo,  ocultados por la cómplice oscuridad de la noche y el rumor del mar hicieron el amor y se sintieron desbordar de pasión, no les importaba el concierto, ni las miradas que pudiesen descubrirlos, se sentían los únicos habitantes de un mundo hecho a su medida, deseaban alargar el tiempo y el
amor infinitamente.

Desde aquella noche han pasado tres años llenos de amor, donde ni las amigas celosas ni los comentarios insultantes hicieron mella en sus sentimientos, al contrario, cada contratiempo y piedra del camino parecía unirlos más. Los dos tenían los mismos recuerdos y los mismos sueños, lo sabían, delante del altar viéndose a los ojos seguían sintiéndose afortunados por haberse encontrado y poder compartir juntos el resto de sus vidas, la felicidad y dicha que desprendían inundaba la iglesia y llegaba como un rayo de sol a los invitados que no dejaban de admirar con cierta envidia el amor que reflejaban sus ojos.