Si yo fuera rico no tendría que preocuparme por
las mismas cosas por las que se preocupa casi todo el mundo y que generan tanta tensión, frustración
y desencanto, amén de tanto trastorno mental. Pero como iba diciendo, si
yo fuera rico tendría el corazón alegre, el ánimo desbocado, el espíritu
volando libre a kilómetros de distancia, si yo fuera rico irradiaría
energía y contagiaría optimismo, me colaría en los corazones ajenos y los
ensancharía, si yo fuera rico me alimentaría del aire y de la luz y de
la lluvia y de los ríos y de los mares, si yo fuera rico me convertiría
en alimento para los corazones tristes, abatidos y solitarios. Si yo fuera
rico no precisaría de bienes materiales ni de dinero para ser feliz.
Ahora propongo intercambiar el vocablo rico por feliz y viceversa y
releer el texto. Tal vez así quede mas claro lo que quiero decir.