La tierra aun esta cubierta de ramos marchitos,
las flores rociadas con la fría humedad de la mañana parecen unirse a mi silencioso llanto,
queriendo buscar el alivio me pierdo en el recuerdo de nuestros mejores
momentos....
Casi ya ni me acuerdo de cómo nos conocimos. El primer día que
te vi aparecer en el bar donde se reunía la pandilla, una extraña sensación
me recorrió el cuerpo, me invadió la seguridad de que te conocía hacia
mucho tiempo sabiendo incluso antes de que nos presentasen que era la
primera vez que nos veíamos, mas tarde tu me confesaste que habías sentido lo
mismo.
No sé si el primer momento fue decisivo, no lo sé, sólo recuerdo como
una película que pasa a cámara rápida que desde ese instante nos hicimos
inseparables, lo hacíamos todo juntos y vivíamos para compartirlo
todo, supongo que en el fondo fue un error, con el tiempo el amor se marchita
como las flores que descansan sobre tu lecho de muerte, quedan muchos
recuerdos, mucho cariño, costumbres, rutina y un sinfín de facturas compartidas.
Con el tiempo los dos necesitamos aflojar las cuerdas que nos unían y
hacernos independientes, sabiendo que nunca nos separaríamos, -tampoco era eso
lo que buscábamos-, teníamos la necesidad de descubrir que había mas
gente y emociones en la vida aparte de nuestro mundo hecho a la medida de los
dos.
En nuestra libertad descubrimos emociones nuevas, sentimientos que nos hacían sentirnos importantes y de nuevo jóvenes, me comparaste con
otras y yo te compare con otros, los dos salíamos ganando, volvíamos a unirnos
sabiendo que éramos lo mejor que podíamos encontrar. Vivimos
experiencias nuevas en otros brazos, besamos otros labios, nos perdonábamos y
siempre volvíamos a nuestra cama deseándonos con mas fuerza y pasión que el día
anterior.
Un día me enamore de otro, sabia que esta vez no era un juego, mi mente
y mi cuerpo ya no volaban a tu lado después de otros encuentros, sólo
vivía y pensaba en él, recuerdo que tú lo notaste y interrogándome
encontraste solamente evasivas y excusas banales, temiendo perderme me
sorprendías con flores y palabras de amor a diario, yo ya no podía corresponder a tus
abrazos con la misma pasión sincera, tu luchaste por mi amor con uñas
y dientes. Nunca sabré si descubriste mi encuentro con él, mi
noche de amor apasionado, de deseo irrefrenable en sus brazos, nunca sabré si me lo
perdonaste o lo guardaste en un rincón de tu corazón destrozando
tus sueños.
A pesar de la libertad que nos prodigamos ahora te confieso –un poco
tarde lo sé- que sólo te engañe una única vez, lo hice por amor al igual
que por amor volví a tu lado al amanecer, descubrí en sus brazos que a nadie
amaría como a ti, que la pasión que sentía con él se moriría y no quedaría
rastro de cariño. También sé que lo volvería a hacer, el cuerpo es débil,
mis deseos pudieron con el pudor y el arrepentimiento no tuvo cabida en mi.
Viví el momento con la fuerza devastadora de un huracán, aunque
supiese que te podía perder no podría dejarlo de hacer.
También sé que tu tuviste tus deslices, desconozco si fue amor o
simple entretenimiento, pero lo sé, sé que volvías a mí después de estar
en otros brazos y otra cama, nunca necesite una explicación, sabia que me amabas
y con eso reconozco que me bastaba, te encargabas de demostrarme tu amor
en cada encuentro, en cada abrazo y beso, era feliz sabiendo que por muchas
que hubiera en tu vida yo seria la única dueña de tu corazón.
Todo lo bueno acaba, la felicidad también tiene su fin, recuerdo que
una noche lloraste en mis brazos como un niño, con lagrimas bañando tu
cara y tus manos temblorosas acariciando mi espalda me dijiste que habías
llegado a tu fin, yo lo presentía, sabia que algo no iba bien, besando tus
ojos y tapando tu boca con mis labios no te deje seguir, no quería escuchar la
verdad, mi alma se rompía viéndote sufrir, no podía permitir que
destrozases mis sueños. Que egoísta fui, en ese momento solo pensaba en mí,
y tu sufrir? Y tu dolor?, Sé que es tarde pero necesito tu perdón. Ahora
quisiera volver a vivir ese momento y decirte que te quiero, que has
sido mi gran amor, lo único importante de mi vida, quisiera volver a
estar en tus
brazos y ofrecerte parte de mi vida para que siguieses compartiéndola conmigo.
La vida es muy injusta, después de esa noche todo paso muy rápido,
todo fue muy frío, tu vida se apagó lentamente como una vela y yo la veía
alegarse de mí, me pase el tiempo pensando en lo sola que me quedaría y no
pensé en ti hasta que te vi morir, entonces fue tarde para enmendar mi error.
El frío me cala los huesos, desde que te fuiste la alegría le
pertenece a otros, el amor solo es un recuerdo lejano que tiene grabado tu nombre,
la libertad que necesitaba en otros tiempos ahora me sobra pero me falta el
aire, tu olor y tus caricias, tu calor.... ahora me faltas tu y antes me
sobrabas.
Que macabro destino, hoy soy yo la que te trae un ramo de flores, es una
pena que no las veas ni las huelas, nunca has visto uno igual,
lo hice con mis propias manos eligiéndolas una a una, pensando en ti mientras
lo hacia, rociándolas con mis lagrimas y depositando en ellas mi amor que
ahora te entrego como lo hice siempre, pero es una despedida definitiva.
Hoy me voy de esta ciudad, los recuerdos me matan y no me dejan vivir, sé que
nunca te recuperaré, tu te has ido... debo empezar una nueva vida lejos del
ayer, hoy he venido a decirte adiós.