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El Mal   
Por Keops   

Keops61@hotmail.com

 

Leyó atentamente la noticia aparecida en el periódico electrónico de ese día de Abril de 2010 “El Gobierno declara la guerra al Mal del siglo”, así es como lo habían bautizado “El Mal del Siglo”. Lejos quedaban los tiempos felices en los que no tenias que esconderte y el Mal era usado habitualmente por gran parte de la población y apenas existía el tráfico ilegal. Hoy los precios en el mercado negro eran desorbitados y mucha gente vivía terribles experiencias por haber caído en el sórdido y perverso mundo del Mal.

La persecución era implacable y la presión social demoledora. Miles de familias saltaban por los aires, aquellas donde uno de los cónyuges o algún hijo era atrapado por esa intransigente vorágine represora. Siguió leyendo la noticia “El gobierno dedica una partida especial para la formación de brigadas especiales para la lucha contra el Mal”. El cerco se estrechaba cada vez más.

A partir de ahora debería ser muy cuidadoso y extremar las precauciones, no podría confiar en nadie, ni tan siquiera en Aurora. Solo hacía quince días que la conocía y no sabía si podía fiarse de ella. Todavía no la había besado ni pensaba hacerlo hasta estar seguro de que no le delataría.

Muchos de sus compañeros en la Hermandad le habían confesado su angustia  y desesperación. Eran los casos más graves, aquellos que sucumbían a la presión pero no tenían el valor o  la voluntad de salir de ese mundo proscrito del Mal. Otros como él, sin embargo,  se enfrentaban valientemente al acoso, convencidos de su “libertad individual” para decidir su destino. La Hermandad sostenía que El Mal usado en privado no es dañino para la sociedad.

Acabó de leer la noticia y con una sensación de hastío apago su ordenador y se dirigió a la cocina, apartó una baldosa superpuesta de detrás de la nevera y extrajo el último paquete del Mal que le quedaba. Tomó uno de los cigarrillos del paquete y lo encendió con gran placer mientras se preguntaba
si realmente era un delincuente.