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La vida es una cola   
 por, Srta. Young   

 

 

Cuando llegue al banco no tuve que introducirme muy a fondo, ya que desde la puerta había una larga cola de personas que estaban de pie con posturas zigzagueantes, cada uno con sus papeles para hacer algún tipo de operaciones bancarias. Casi estuve a punto de darme media vuelta y volver en otro momento, pero recordé que hoy era el ultimo día para pagar los recibos en los bancos. Sólo admitían el cobro de los recibos a primeras horas de la mañana. A partir del mediodía no podría pagar los recibos, así que, no tuve mas narices que ponerme detrás de la última persona de la cola, haciéndole el favor de cubrirle la espalda, subirle de categoría, ya no era último, ahora era yo, la última de este larga y ondulante cola. Una vez mas, me eche una bronca a mi misma por ser tan dejada y perezosa, siempre con las cosas para la última hora. Pero era una de las cosas a las que no me acostumbrada nunca, junto a muchas cosas de mi vida, como por ejemplo, decir "NO" ante los chantajes emocionales de la gente.

  -Niña, ¿es aquí donde se paga los recibos de agua?

  Una anciana jorobada que tenia una cara arrugada me preguntaba con su mirada de perrito abandonado.

  -Si, señora, este es uno de los bancos que cobra este tipo de recibos.

-¡Ay Jesús! ¡pero cuánta gente!

-La verdad es que sí. Parece ser que nos hemos puesto deacuerdo para venir todos juntos a pagar.

-¡Ay, ay, ay, Señor! ¡Cómo me duelen las piernas!

-¿Qué le ocurre señora?

-Hija mía la vida, hija mía, que soy demasiado mayor y mis piernas ya no aguantan tanto como tú que eres tan joven.

(Señora, quizás no sea solamente la edad lo que sus piernas no aguantan creo yo, que es su peso, mire que usted es gorda, he visto ancianas gordas, pero como usted, pesara usted unos 100 kilos o más. ¿Por que las personas cuando envejecen se ponen tan obesos? ¿Yo también me pondré así? ¡Ohhh! ¡Qué horror! Tengo que hacer la dieta otra vez.)

  -Pobrecilla

-He tenido una vida muy dura, hija mía, cuando yo era tan joven como tu…….

Ya esto era parte del chantaje emocional, si no funciona con las penas, pues exprime el seso del otro, contando las batallas de su vida sin pedir permiso si me interesa escuchar y aguantar el masque. Es una tortura escuchar aquello, incluso sabría como sigue, ….. joven que tu, hubo una guerra civil y pasábamos…..

-mucho hambre, entonces cogíamos muchas enfermedades porqué estábamos muy débiles y no habían tantos remedios como hoy en día……

  No, Señor, ten piedad, yo solo he venido a pagar unos recibos y luego quiero irme a dar un paseo hasta que llegue la hora de almorzar con mi Paco. Yo quiero ser una mujer feliz sin problemas, por que la gente esta empeñada en amargarme la vida, estropearme la mañana tan hermosa.

-¿Señora, quiere usted ponerse delante mía?

-¡Oh! No, hija mía, soy vieja pero no una caradura

-No es usted una caradura, usted se lo merece porque ha tenido una vida mas dura que la mía.

-¿En serio que no te importa?

-¡No, que va! Adelante, a mi no me importa.

-¡Ay! Hija mía, eres un cielito, que Dios te bendiga

-Amen.

-Muy bien, me pongo delante tuya que tu me has obligado, ¿vale?

-Vale.

  La mujer se puso delante de mi tan contenta, luego estiró su brazo y toca el hombro del chico que estaba delante, cuando el chico giró su cabeza para ver quien le había interrumpido su pacifica espera de la cola, vi que tenia cara de tonto, este también cae como yo, ya verás.

  -Buenos días, amable señor (¿por qué era amable? Si todavía no ha hecho nada por ella, eso quiere decir que estaba segura de lo que iba a conseguir y ya le estaba agradeciendo anticipado, las mujeres mayores son tremendas, se lo saben todo.)

-Buenos días, señora

-¿Lleva usted mucho tiempo en la cola?

-Unos 10 minutos señora

-¡Ay! ¡Dios mío!, ten piedad con esta anciana con una vida muy dura.

-¿Qué le ocurre señora?

-Es mi pierna, que no creo que pueda soportar esta cola tan larga porqué cuando yo era joven………

  Me niego a seguir escuchando porque prefiero mas pensar en como Dinio de Marujita puede soportar a las mujeres mayores, en fin, sin yo haber sacado alguna conclusión satisfactoria, la mujer ya se encontraba al principio de la cola y estaba pagando los recibos, mientras yo todavía seguía la ultima de la cola, aunque eso sí, habíamos avanzado unos tres pasos, algo era algo, los tres pasos quieren decir tres personas menos, contando con aquella anciana que algo estaba contando de su dura vida al cajero entreteniéndole mas tiempo, para que la cola no avance. Paciencia Dara, paciencia, ya sólo me quedan trece personas mas, ¡sólo trece! Tuve que abanicarme con los recibos porque me estaba agobiando la situación. Vi pasar a aquella anciana que ya no era tan anciana. ¿Por qué milagro se había rejuvenecido en unos minutos?, ni siquiera tenia su joroba, ¿dónde lo había metido?, ¿y esos pasos tan firmes? ¿No decía que sus piernas no aguantaban? Pero si camina mejor que un soldado de la guerra. Al llegar a mi lado, nos cruzamos las miradas, ¡la muy cochina me guiño el ojo! ¡Maldita sea! ¡Mi vida si que es dura!

  Así estuve yo, cerca de 40 minutos, en la cola que caminaba lentamente, muriéndome de la rabia y de desesperación por quererme marchar del banco. Ya cerca de mi turno, vi que solo habían dos cajeros, no me extraña que haya una cola tan larga y que vaya tan despacio. Ya me quedaban solo las personas que estaban siendo atendidas. La siguiente era yo. Aquello me hizo sentir ligeramente contenta con una pequeña emoción de que ya me tocaba y seria liberada, vería otra vez la luz del Sol. Por fin, termino uno de los mostradores, yo tan feliz me acerque al cajero, pero de repente me cerro en mis narices las dos ventanillas que estaban delante del mostrador.

  -Perdone, señora, no le puedo atenderle, mi compañero le atenderá ahora mismo

-¿Pero por que? - Me sentí desesperada, si por fin me tocaba, ¿por qué tengo que esperar más?

-Es que como veo que ya quedan pocas personas en la cola, tengo que dejar estas gestiones a mi compañero y yo ocuparme de otros asuntos.

-¿Y por que no me atiende como última persona y luego se marcha?

-Lo siento, señora, no puedo hacer eso, no se preocupe que enseguida le atenderá mi compañero

-¡No, yo quiero que me atienda usted y ahora!

-Pero señora, no se ponga así, no se da cuenta que yo le atiendo a usted, luego tengo que seguir haciendo con la siguiente persona porque ese chico también me puede decir lo mismo.

-¡Pero si llevo mas de 40 minutos esperando!

-Esto es así, señora, lo siento, pero yo tengo que seguir mi trabajo y desde que mi compañero termine con ese señor, le atenderá a usted. Yo no puedo entretenerme mas tiempo con usted.

-¡Claro, es por su culpa, si usted no fuera tan grosero y me atendiera desde el principio, el tiempo que hemos perdido discutiendo, hubiese sido tiempo suficiente para cobrarme los recibos!

-Es usted quien me ha entretenido, yo le he dicho que no le puedo atender ¡y punto!

-¡Pues vale, pero no me siga llamando Señora! ¡Qué sólo tengo 28 anos y no estoy casada y nunca me casaré para no soportar a un hombre como usted! ¡Así que no soy señora!

-¡Está bien, señorita! ¡Adiós y buenos días!

  Le clave mi mirada, si con ellas le pudiera hacer daño, ya estaría muerto aquel hombre. ¡Pero que cabrón! ¡Y que gafe soy! Tenia que llegar yo para cerrar las ventanillas. ¡Siempre igual! En la cola del super también me ocurre lo mismo, llego yo, la cajera tiene que cambiar el rollo de la máquina o no tiene cambio. O en una hamburguesería, me toca a mí y tiene que estar cambiando el aceite del freidor o reponer los refrescos y sólo los tienen calientes.

  -Señorita, pase por aquí, por favor

-¡Por fin!!!

-Venga, no se ponga así, que ya tiene algunas arruguitas, si se amarga tanto les saldrán mas

-¿Cómo??? ¡Pero bueno!, ¿Está usted abanicando en un incendio o qué?

-¿Qué quiere decir?

-¡Qué estoy super cabreada y encima me dice que tengo arrugas!!!!! ¿Por que no se empeña en hacer bien su trabajo y dejar de arruinar la vida de los demás?

-¡Bueno, bueno, pero que exagerada! No se ponga así, ¿vale? Que enseguida le hago sus operaciones.

  Sentí salir humos de la cabeza y tener la cara roja de la rabia. Intenté calmarme. Espero largarme pronto de aquí.

  -Bueno, esto ya esta, aquí tiene sus recibos pagados. ¡Ah! y quería comentarle que estamos en una promoción que regalamos un equipo de vajillas porcelanas.

-¿Y me lo van a regalar por todos los insultos que he recibido?

-Bueno, me encantaría regalárselo por ese motivo, pero tiene usted que  ingresar 500,000 pesetas y se lo regalamos. ¿Ve usted a mi lado, esa cajita tan mona? Pues le regalamos ese conjunto tan bonito de vajillas para que usted se lo pueda llevar cuando se case.

Yo siempre he pensado que en este mundo existe un diablo de verdad, hay personas que han nacido para jorobar a los demás y este era uno de ellos.

-¿Por qué cada palabra que usted escupe es un veneno?

-¿Cómo? ¿Por qué?

-          Porque, en primer lugar, si yo tuviera ahora 500,000 pesetas no me haría falta que me regalaran esa vajilla barata de tienda de "a todo cien". En segundo lugar, es que no pienso volver a este puto banco y en tercer, o sólo se casan los gilipollas como ustedes que no son capaces de utilizar ni siquiera una vajilla. Prefiero comprar las vajillas en el rastro que tiene mas calidad que esa mierda que tiene usted allí.

 

Después de este discurso descargador me sentí mejor y comencé a salir del banco, había perdido una hora y media en esa oficina solo por intentar a pagar unos recibos. Acercándome a la puerta de la salida vi la luz, me sentí como un preso salir de la cárcel. ¡Por fin era libre! Vi la hora, ya eran cerca de mediodía, ahora no podría irme a dar un paseo, tendría que irme directo al super para comprar comida y si no me doy prisa no saldría del super ni para merendar. Me esperaba otra larga cola para todo.

La vida es una gran cola.