Intervención Temprana: Investigación y Modelos de Servicios

 

Barraga, N. C.

 

Tomado de:

 

BARRAGA, N.  C. (1987): Intervención Temprana: Investigación y Modelos de Servicios. En ICEVH, Nº 53. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Susana E. Crespo de: BARRAGA, N. C. : “Early Intervention: Reserch and Models for Service”. No publicado.

 

 

 

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Introducción

 

Natalie Barraga nos habla sobre cómo evoluciona la visión en el niño discapacitado visual y cómo se van sucediendo las etapas madurativas hasta llegar a organizar perceptivamente las imágenes que recibe y poder así interpretar lo que ve.

                                                                                              

La frase "no existen evidencias de serios atrasos en el desarrollo visual cuando desde la primera edad se realiza una estimulación externa adecuada" es un llamado de atención para los educadores quienes deben estar siempre dispuestos a trabajar y a orientar a padres y familiares para que tempranamente inicien la estimulación visual, evitando así la pérdida de la funcionalidad del o de los ojos dañados.

 

Los Modelos de Programa para el Hogar y en el Centro Educativo nos dan pautas para organizar los servicios de estimulación temprana teniendo en cuenta la condición de los bebés, las necesidades de los padres y las posibilidades administrativas. No se debe esperar a que el niño tenga edad para ir a la escuela para iniciar su educación; cuanto antes ésta comience más cerca de lo normal será el desarrollo perceptivo, motriz, cognitivo y psicosocial del niño discapacitado visual.

 

 

 

Susana E. Crespo


 

 

INVESTIGACIÓN

 

Durante los últimos diez años se ha logrado, como resultado de la investigación, más información sobre infantes y niños preescolares, que lo que se ha obtenido en los 50-100 años previos. Ya no se acepta más el concepto de que los niños son "florecitas que regamos y que vemos crecer". Momentos después de nacer, los infantes son seres humanos dinámicos que pueden responder e influir sobre sus cuidadores Y su ambiente. Los estudios han demostrado que los infantes están biológicamente organizados para poder adquirir información del mundo que les rodea y comienzan a hacerlo inmediatamente después de nacer. En otras palabras, la conducta del bebé tiene un propósito, nuestro desafío es ser capaces de leer esa conducta de manera de poder proporcionarles los estímulos que necesitan. Las capacidades del bebé en lo que hace a su conducta visual, motriz, auditiva, social y cognitiva han sido documentadas y se conoce la secuencia del desarrollo de cada una de estas dimensiones en términos de meses y de años. Aún más: existe suficiente evidencia de los esquemas de desarrollo de niños impedidos que nos permiten conocer el momento en que ciertos atrasos pueden ocurrir en un órgano o parte específica del ser humano. Aunque me interesaría referirme a todas estas áreas sintetizaré sólo lo que hace al desarrollo viso-motor-perceptivo. Estos tres aspectos están tan interrelacionados que es imposible separar uno de los otros dos.

 

Brevemente describiré algunas de las investigaciones más relevantes realizadas con niños impedidos, luego sintetizaré lo que se ha hecho con bebés y niños discapacitados visuales. Des de ahí, sugeriré puntos críticos para la intervención temprana y luego hablaré sobre algunos modelos de servicios.

 

Durante los primeros cinco años de vida, la progresión del desarrollo visual normal se mueve libremente de una función a otra, mezclándose y superponiéndose una con la otra. Una función visual específica puede aparecer temprano o tarde o reaparecer periódicamente antes de estabilizarse. La intensidad y la variedad de la estimulación para mirar influencia el desarrollo del sistema visual y visomotor.

 

Todos los sistemas nerviosos son inmaduros en la primera infancia, y el nervio óptico no está completamente mielinizado; los componentes periféricos del sistema visual maduran antes que los de la zona de la mácula en la retina. Aunque, en alguna medida, la visión de la fóvea es funcional al nacer, puede estar menos desarrollada, hecho confirmado pues sólo se perciben movimientos gruesos. Aún así, los infantes son conscientes de muchas sensaciones visuales y comienzan a incorporar la información visual.

 

Los músculos ciliares son débiles y no pueden controlar la fijación de manera que no se enfocan los objetos. La persona con baja visión que nunca ha tratado de utilizarla experimenta una similar falta de control. En este nivel primitivo, la luz proveniente de cualquier dirección produce una reacción y la luz brillante hace que las pupilas se contraigan, reflejo que depende de la luz que la retina y el nervio óptico receptan.

 

Se estima que la agudeza visual normal del recién nacido es de 30/440 a 20/150 con posible acomodación a 18 cm. En pocas semanas el infante comienza a prestar atención a la novedad que significan esquemas más complejos, puede discriminar a la madre de un extraño y una cara provoca una sonrisa (Haith and Campos 1977). Pronto los ojos pueden fijar y seguir un objeto que se mueve lentamente 60 ó 90 cm. de su cara. La densidad de los diseños y el contraste en los objetos atrae su atención por períodos más extensos. La fijación y la re-fijación en objetos móviles a 60 ó 90 cm. se observa y una vez que comienza a desarrollarse la visión biocular los ojos siguen los movimientos de una persona.

 

La acomodación a diferentes distancias aumenta la habilidad para ver objetos móviles a 2,50 ó 3 metros. Una pobre acomodación puede reflejar límites en la sensibilidad y no en la adaptabilidad (Segal, 1974) y es una característica de quienes tienen visión disminuida.

 

La búsqueda de objetos es indicación de que se realiza el reconocimiento y la discriminación del ambiente y que es posible algún tipo de percepción de profundidad a más o menos 12-13 cm. Virtualmente pronto se advierte la flexibilidad de acomodación y la capacidad para la convergencia a 7 cm propias del adulto y el mirar consume mucho tiempo lo que refleja el nacimiento del "Control volitivo" en la dirección de la mirada basada en la memoria de previas experiencias. El desarrollo de esta búsqueda intencional y seguimiento lleva a la interpretación de esquemas espaciales y de posición que antes eran sólo elementos aislados (Bayley, 1969).

 

Los bebés miran y examinan sus manos con aparente fascinación. La coordinación mano-ojo se está desarrollando cuando recogen pequeños objetos y los estudian cuidadosamente.

 

A medida que se desarrolla la fóvea, la agudeza se afina y comienza a estabilizarse la visión biocular y la percepción debe colores. La acomodación permite que los objetos sean seguidos visualmente en profundidad a diferentes distancias. Alcanzar un juguete con la mano, mirar sucesivamente uno y otro objeto y dar la vuelta a la cabeza cuando se tira un objeto refleja el aumento de la coordinación viso-motora. El esquema viso-motor de mano-ojo y ojo-objeto se integra con el esquema táctil-motriz ya que también se advierten las variaciones en textura, peso y temperatura.

 

La discriminación y el reconocimiento de contornos y de detalles en dibujos de dos dimensiones y la memoria de lo que previamente se ha visto son indicaciones de un rápido progreso del desarrollo visual. El mirar y el ver se acompañan de movimiento y de acción a medida que emergen nuevas conductas visuales, tales como: mirar y tratar de recuperar un objeto que se cae; sonreír y hablarse a sí mismo frente a un espejo; atención a objetos más pequeños y con más detalles; reconocimiento de objetos parcialmente cubiertos.

 

Los movimientos del cuerpo en respuesta al estímulo visual aumentan ya que existe una convergencia más exacta. Conciencia de la posición de los cuerpos en el espacio y de su relación con otros objetos es otra indicación de que el desarrollo visual perceptivo se integra más con el desarrollo social y cognitivo. Una mejor integración de la información espacial y la estabilidad en la constancia de objeto se refleja por la compensación para la distancia en la estimación del tamaño, tales como la discriminación del tamaño de los zapatos de la muñeca y del adulto.

 

Las funciones visuales normales en la primera infancia constantemente cambian y se expanden. Se juega a todo tipo de juegos visuales y la imitación visual se encuentra en su más importante momento. El garabateo es espontáneo y los dibujos de objetos familiares se encuentran en los libros y se los empareja con juguetes semejantes. Hacer una torre con dos cubos y colocar una forma cuadrada en un tablero revela una refinada coordinación mano-ojo.

 

La habilidad para discriminar, reconocer y percibir una amplia variedad de elementos presentados en figuras, contrastar zonas con diferentes intensidades de figura-fondo, la perspectiva lejos-cerca, y una lógica secuencia de acciones indicadas en dibujos se hace ahora posible. Desde este momento se opera una rápida expansión del mundo visual a través de la movilidad independiente y la experimentación con juguetes, rompecabezas, dibujos y libros.

 

El desarrollo cambia durante esta etapa muy rápidamente y va del control fisiológico del movimiento de los ojos, la acomodación y convergencia al refinamiento en la exactitud y claridad de la agudeza visual y la percepción visual. Como la agudeza, la percepción depende de la integración de toda la retina con las conexiones corticales (Fooks, 1969).

 

La memoria visual se hace evidente cuando los niños buscan el juguete perdido, emparejan cubos de colores o nombran las figuras de objetos conocidos. Pronto se observan los detalles de las figuras lo mismo que las diferencias en tamaños y señalar elementos específicos en las láminas preguntando "dónde" y "qué" se convierte en un juego.

 

Durante el rápido período expansivo del desarrollo visual entre los tres y cuatro años, la organización de las percepciones visuales se superpone y surge con refinamientos específicamente funcionales. El posterior desarrollo de la memoria visual facilita la diferenciación y el reconocimiento del todo por una parte y viceversa, lo mismo que la percepción de elementos parciales en relación al todo. Las percepciones visuales  organizadas comienzan a surgir cuando el identificar semejanzas requiere sólo rápidas exploraciones lo que indica que las cosas se ven en su totalidad.

 

A los cuatro años el niño domina completamente la coordinación mano-ojo, realizando un control visual en la exploración y manipulación. A los cinco años el niño puede discriminar, reconocer y percibir semejanzas Y diferencias en figuras abstractas y representaciones tales como diseños completos, números y letras.

 

La relación entre las figuras abstractas y los objetos reales o sus dibujos ayuda al incremento de la interpretación visual. Subsecuentemente, asociaciones visuales instantáneas se hacen entre los objetos reales, sus figuras y los números y letras

que con estos se relacionan. El uso de símbolos grandes hace que el reconocimiento visual sea más fácil y se puede dirigir la atención hacia el análisis y la interpretación de los números y letras. Continúa la organización de las letras agrupadas en palabras y en cortas oraciones aunque el tamaño de los símbolos disminuya. El copiar letras indica el refinamiento de la coordinación viso-motriz u ojo-mano, necesaria para escribir, hecho que también se aplica a quienes tienen baja visión.

 

 

INVESTIGACIÓN CON NIÑOS DISCAPACITADOS VISUALES

 

La documentación más completa referida al desarrollo motriz en niños ciegos totales se debe a Adelson y Fraiberg (1976), Gillman (1973) y Lairy (1969). Sus informes muestran que los niños ciegos desarrollan sus habilidades motrices siguiendo secuencias diferentes a los con vista. En momentos parecía que los progresos en los infantes ciegos eran normales pero posteriormente advirtieron grandes detenciones en el desarrollo. Las detenciones ocurrían justo antes de empezar a gatear, luego justo antes de caminar, encontrándose estas dos actividades atrasadas en alguna medida. Hasta que pudo establecerse la relación sonido-objeto, después del año, pocos niños eran estimulados para organizar sus movimientos sin ayuda. La conclusión es que la exploración de los objetos con sentido puede ayudar al infante ciego a desarrollar movimientos con propósito y prevenir así los posteriores movimientos estereotipados. La estimulación necesaria para promover el desarrollo motriz incluye el contacto físico y el lenguaje para guiar los movimientos y es un factor crítico para establecer lazos afectivos con los otros seres humanos, lo que hoy se considera como la base del lenguaje y del desarrollo cognitivo.

 

Si el término legal o clínico de "ciego", significando "ceguera legal" se usa con los padres, estos pueden tomar la palabra en su sentido literal y no tratar de buscar la presencia de alguna conducta visual y, por lo tanto, no tratar de estimular al infante para que mire. Cuando existe algún problema en el sistema visual, la claridad y la exactitud pueden reducirse y el enfoque y la acomodación se hacen difíciles, lo que quiere decir que el mirar espontáneo e incidental no se produce. El niño necesita saber que hay cosas que se pueden ver, se lo debe animar para que las observe y se le deben acercar los objetos a la línea de la visión hasta que aprenda a fijar. El mirar precede al ver y ambos preceden al percibir. No existen evidencias de serios atrasos en el desarrollo visual cuando desde la primera edad se realiza una estimulación externa adecuada. Durante los últimos cinco años hemos trabajado con bebés y niños preescolares en nuestra región y se han advertido cambios  enormes en la conducta visual debido a la intervención temprana realizada por padres y maestros. Algunos niños a quienes se los consideraba virtualmente ciegos al nacer muestran ahora que ven objetos lo suficientemente bien como para motivarlos a acercarse a ellos. Algunos de quienes se pensaba que no tenían más que una visión potencial que sólo les permitía ver formas gruesas, actualmente ven detalles y discriminan y reconocen dibujos y muchas otras cosas que les rodean. Esto no hubiera pasado nunca si no se hubiera tenido maestros y padres enseñándoles a "ver".

 

Aunque los niños ciegos totales deben descansar en la información táctil. y auditiva para formar sus representaciones menta les, sabemos que estas impresiones son mucho menos estables y permanentes que las que se basan en la experiencia visual. Las experiencias táctiles y auditivas son mucho menos claras y mucho más frágiles que las percepciones visuales y por lo tanto pueden destruirse antes de que puedan internalizarse y emplearse para formar la imagen mental. Como alrededor del 75-80% de los niños discapacitados visuales tienen algún potencial para desarrollar la visión útil, es imperativo que lo más tempranamente posible en la vida del niño se hagan todos los esfuerzos para asegurar el máximo desarrollo visual, asumiendo que si hay respuesta a la luz entonces existe la posibilidad, si no la probabilidad de que se pueda lograr un desarrollo visual considerable. Con esta actitud y una apropiada estimulación, es más fácil que el desarrollo motriz y perceptivo cognitivo progrese siguiendo un esquema muy semejante al del niño no  impedido visualmente

 

Para sintetizar el significado de la investigación presentada, permítaseme que me refiera al desarrollo visual, motriz y cognitivo-perceptivo, del niño total. Asumiendo que la construcción del cerebro es un proceso fisio-neuro-psicológico comprendemos que toda entrada sensorial y todo movimiento tiene que tener un sentido desde el mismo comienzo de la vida. Las primeras conductas reflejas en respuesta a la luz, al sonido y al tacto forman la base para la adquisición de las experiencias sensomotrices en los meses y años que siguen. Con orientación y con una adecuada intervención, los movimientos repetitivos aislados se internalizan en el cuerpo y en la mente desarrollando una cadena de transmisores que se organizan, en el transcurso del tiempo, en unidades o esquemas determinados. El bebé construye su mente con símbolos motrices y con símbolos visuales, táctiles y auditivos, los cuales gradualmente comienzan a cambiar para convertirse en símbolos conceptuales a medida que la maduración, la interacción, la experiencia y la interpretación facilitan la transferencia. Privamos al niño discapacitado visual de oportunidades para su desarrollo cognitivo si no intervenimos en su primer año de vida.

 

 

MODELOS DE SERVICIOS

 

El nivel y el tipo de servicio necesario y apropiado para los padres del niño discapacitado visual pueden depender de una gran variedad de factores. Es necesario responder a muchas preguntas antes de decidir el servicio más adecuado. ¿Qué saben los padres y qué quieren saber en un momento determinado? ¿Qué tipo de ayuda quieren o están dispuestos a utilizar? ¿Qué es posible en términos de logística, instituciones que proporcionan servicios, transporte y otros aspectos? Los problemas en Quebec, las Provincias Marítimas y Manitoba en Canadá probablemente tienen más semejanzas con los de Australia que los problemas en países como Inglaterra o los Estados Unidos. Población a la cual se servirá, número de casos, disposición de medios económicos y personal tienen que considerarse al tomar las decisiones. ¿Pueden los maestros aprender a enseñar a los padres tanto como a los niños? ¿Se debe considerar a los padres como los maestros primarios del niño en edad preescolar? Comprendiendo que todas las preguntas previas influencian los planes que se hacen para los niños y sus padres, presentaré algunas ideas para la planificación de servicios que pueden adaptarse a casi cualquier tipo de sistema.

 

 

SERVICIOS DE INFORMACION Y DE CONSULTA

 

Durante los primeros meses de contacto, cualquiera sea la edad del niño, los padres suelen resistirse a comprometerse con extraños debido a su propia inseguridad u otros sentimientos que los envuelven. Quizás lo único que por un tiempo  pueden aceptar es el saber que alguien se preocupa por ellos y que está dispuesto a compartir la información que posee. Necesitan que se los invite a aprender y a aceptar la ayuda, no que se los haga sentir que deben hacerlo y en ningún caso se debe hacer presión. Si las preguntas son muy simples, la respuesta también lo debe ser. Quizás la información que quieren no es la que nosotros creemos necesitan, pero cualquier cosa que pregunten significa ir un paso más adelante. Demasiada información puede, para algunos padres, resultar agobiante. Otros pueden estar hambrientos por leer y por conocer muchas cosas y se mueven muy rápidamente. Los trabajadores sociales deben ser los primeros en proporcionar la bibliografía, responder a las preguntas, interpretar la información médica y prevenir los errores y los mitos.

 

 

PROGRAMAS EN EL HOGAR

 

El segundo nivel de servicios incluido en la mayoría de los modelos es la transición gradual desde el servicio consultivo/apoyo al de educación en el hogar. Idealmente, los padres son quienes requieren este servicio y si no lo hacen se les debe sugerir. Los modelos pueden variar pero generalmente el maestro, junto con los padres, hace el esquema de trabajo a seguir con el niño en el hogar. Se debe tomar en conjunto la decisión sobre qué tareas realizar semanal o mensualmente pero siempre debe de ser algo que los padres quieren que aprenda el niño o consideran importante, siempre, por cierto, que responda a la capacidad de maduración del infante. El maestro hace las demostraciones o trabaja con los padres sobre cómo hacer para lograr los objetivos. Se deja a los padres un plan, paso a paso, sobre cómo realizar una tarea de manera que al ser controlado semanal o mensualmente se advierten los progresos. Esto es sobre todo muy importante cuando el niño es multiimpedido o acusa otros problemas porque en estos casos los progresos no son tan visibles.

 

Preferentemente, el maestro debe ser varias personas a un tiempo o debe trabajar un grupo de especialistas, tales como enfermera, especialista en orientación y movilidad (entrenado para trabajar con bebés), terapista físico u ocupacional u otro padre con un niño mayor. Al principio el padre puede desear recibir ideas de varias personas, otros pueden sentirse confundidos si tienen demasiados maestros y prefieren a la misma persona por un período más largo de tiempo. Este plan funciona mejor si se organiza un horario con los padres por tantos minutos 3-5-10 veces por día según las conveniencias de la familia. No olvidemos a los otros hermanos y la habilidad que éstos tienen para trabajar con el infante a veces con tanta o más eficiencia que los padres. Aunque el modelo de educación en el hogar se utiliza especialmente durante los dos primeros años puede continuar por más tiempo hasta la edad de ingresar a la escuela cuando las distancias y el transporte  constituyen un problema.

 

 

SERVICIOS EN EL CENTRO

 

Una transición entre la educación en el hogar y el programa en el centro se puede lograr cuando el niño de dos-tres años (o en edad de desarrollo de dos-tres años) es llevado al centro dos o tres veces por semana durante algunas horas. Los maestros y los otros especialistas trabajan con el bebé y evalúan el progreso en varios aspectos del desarrollo. Los padres pueden observar lo que se hace y tienen reuniones con otros padres o con los distintos especialistas. Aprenden y al mismo tiempo reciben apoyo y estímulo. Estos centros pueden ser organizados por agencias de la comunidad o privadas, ser parte de la escuela pública o constituir proyectos especiales de demostración. Quien administra el centro tiene menos importancia que qué es lo que pasa en él y cómo se sienten los padres. Lo que es importante es que el "currículum" sea diseñado por especialistas de discapacitados visuales que saben cuándo intervenir y que proporcionar para facilitar el desarrollo en las áreas donde puede haber algunas carencias. Comúnmente el programa incluye:

 

Aprender a usar los sentidos, es necesario proporcionar todo tipo de actividades estimulantes e interesantes para hacer que el niño tome conciencia de las diferencias en la estimulación sensorial. Otra parte del aprendizaje son las actividades pasivas e interactivas de movimiento coordinadas con la estimulación sensorial. A medida que hay progresos se introducen habilidades de autocuidado, comer y vestirse. Se agrega a las experiencias de aprendizaje la imitación, la discriminación, la exploración y el juego según las etapas de desarrollo. Algunos niños pueden necesitar sesiones de terapia individual. Cuando tienen 4-6 años las actividades pueden ser más estructuradas y aprenden a organizarse y a comportarse siguiendo algunos esquemas prefijados comenzando así a asumir responsabilidades y conductas independientes.

 

Como dijo Helen Keller, el problema no es la ceguera si no que lo que se debe evitar es la pereza del cuerpo y de la mente. Lo que tratamos de hacer con la intervención temprana es mantener el cuerpo y la mente ocupados desde el momento del nacimiento; si esto se puede hacer el niño disminuido visual evoluciona en forma similar a los otros niños desde el punto de vista social, emocional, motriz y cognitivo.

 

Sus conductas pueden diferir en la forma en que se mueven y en los medíos que utilizan para lograr los objetivos en sus vi das, pero sabrán que son personas en el verdadero sentido de la palabra.

 

Toda la evidencia de que se dispone señala el hecho de que la intervención temprana marca una gran diferencia en el progreso evolutivo del niño disminuido visual/multiimpedido y esperar hasta que tenga seis años causa un atraso innecesario y permite que se adquieran hábitos que nunca más son superados. En este año de las personas discapacitadas enfoquemos la próxima década hacia los servicios que se deben ofrecer a los niños en edad preescolar y a sus padres.

 

Barraga, N. C.

 

 

Referencia bibliográfica:

 

BARRAGA, N.  C. (1987): Intervención Temprana: Investigación y Modelos de Servicios. En ICEVH, Nº 53. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Susana E. Crespo de: BARRAGA, N. C. : “Early Intervention: Reserch and Models for Service”. No publicado.

 

 

 

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