El Juego y el Desarrollo Intelectual del Niño Ciego

 

Tait, P.

 

Tomado de:

 

TAIT, P. (1973). El Juego y el Desarrollo Intelectual del Niño Ciego. En AFOB. Oficina Latinoamericana. Córdoba (Argentina): AFOB.

 

 

 

INTEREDVISUAL

 


 

 

Introducción

 

 

En "El Juego y el manejo inicial desarrollo Intelectual del Niño perjudicial ciego" se enfatiza el valor que la actividad lúdica tienen la formación integral de niños disminuidos visuales, no descartándose han juego como un efectivo medio terapéutico. Se destaca que el juego estimula la curiosidad, el comportamiento oratorio y la creatividad, valores estos que incide positivamente en el desarrollo intelectual de todo niño.

 

Susana E. Crespo

 

 


 

 

 

El Juego y el Desarrollo Intelectual del Niño Ciego

 

 

Tait, P.

 

Aunque el término "juego" es una palabra común que se usa a diario, y aunque existen numerosas teorías acerca del juego, el término mismo no ha sido aún satisfactoriamente definido como para cubrir adecuadamente todos sus complejos aspectos. John Huizinga (1950), en su clásica obra sobre el juego y la cultura, dice que "el juego es una función de la vida, pero no es susceptible de una definición exacta, ya sea del tipo lógico, biológico o estático" (P. 7), Lowrey (1955) dice que el juego no es exactamente la palabra más simple de nuestro idioma. Las definiciones y sinónimos ocupan más o menos dos columnas en el Diccionario Completo de Webster" (P. 574). Además mientras que el juego es una forma de comportamiento significativa, "es, no obstante, un fenómeno que deja confusos y perplejos a muchos de los que lo estudian, como lo evidencia la incapacidad general que existe para definirlo" (Sadler, 1966, p. 273). Berlyne (1968) hasta ha sugerido que el juego ya no es una categoría útil de la psicología y quizá sería mejor abandonarla, ya que parece que el factor principal que le da cohesión es la ignorancia. Slobin (1964), en su discusión sobre el juego durante la niñez, no intenta definir la palabra pero parece que esto no impide su discusión del comportamiento. Como explica él mismo, "no podemos definir con precisión la mayoría de las palabras que usamos en nuestro lenguaje diario, y sin embargo esto no interfiere con nuestra habilidad para utilizarlas en forma consistente (P. 61). Mason (1965) cree que "es cualidad particular de ese comportamiento derecho de que puede ser generalmente reconocido e identificado como juego" (P. 528). Y Sutton-Smith (1967, P. 98 tierras piensa que es mejor insistir con una categoría general la cual es el consenso general de que se puede seguir, aunque la definición sea inadecuada.

 

 

Definición general del Juego

 

En vista de la diversidad que implica la definición de esta palabra, "el juego", y su influencia sobre el desarrollo intelectual del niño ciego, se considerará, a los fines de esta presentación en un significado más general y comprensivo, incluyendo en su esfera los términos "comportamiento exploratorio", "curiosidad", y términos similares. La literatura apoya este uso amplio del término "juego". Sutton-Smith (1967) dice que en la investigación actual, "el juego ha sido generalmente identificado con el comportamiento exploratorio" (P. 98). Burgers (1966) declara que "los términos tales como "curiosidad", "exploración diversiva", "disturbio debido a una carencia de información", "atracción proveniente de objetos que ofrecen estímulo más irregular más variado", "curiosidad epistémica" y "conflicto conceptual", aparecen como consecuencia de una tendencia hacia juego" (P. 1681). Además, diversos estudios que investigan una variedad de comportamientos implicando a niños jóvenes, a menudo recurren al examen de algún tipo de comportamiento de juego. Esto puede verse, por ejemplo, en estudios de participación social, en el cual la libre actividad de juego de niños de nursery es examinada (Parten, 1932, 1933), y en el estudio de Rubenstein (1967) de la atención materna y el comportamiento exploratorio subsiguiente en el cual el comportamiento exploratorio fue medido mediante "la presentación de oportunidad de juego" y la "disponibilidad de juguetes alcance de la mano" (P. 1093).

 

En la literatura varios informes indican que el juego de los niños ciegos es limitado. Anne_Marie Sandler (1963), discutiendo el desarrollo de niños ciegos observado en una guardería de Inglaterra, dice: "Al entrar en la guardería para Ciegos de Hampstead (esto también ha sido informado por observadores de muchas otras instituciones para ciegos) de inmediato impresiona el fenómeno que parece ser característico de la mayoría de los niños ciegos cuando se nos compara con niños videntes de la misma edad. Este fenómeno de la tendencia de estos niños, no importa cuán estimulados estén por sus maestros, al carecer de todo tipo de verdadero impulso creativo, por interés del mismo tipo, por dominar progresivamente el mundo exterior... Parece que un gran número de estos niños sienten satisfacción anormal en ser dejado solos, sumirse en movimientos autoestimulantes repetitivos, o actividades no adaptativas estereotipadas. A veces, mediante el enorme esfuerzo de los maestros, se puede obtener la cooperación de estos niños, aún posiblemente parezcan disfrutar de tales actividades como jugos del grupo, pero esta diversión es un tanto superficial, y apenas se relajan los esfuerzos del maestro, parecen hundirse otra vez en un estado de letargo (PP. 344-345).

 

Burlingham (1965) compara al alumno en una escuela de jardín de infantes normal, el cual está "invariablemente ocupado en forma activa y espontánea", (P. 196) con los niños en la guardería para ciegos, los cuales se sienten, si no se les obliga a hacer otra cosa, "motoramente ociosos, en el suelo, en un rincón, generalmente con sus cabezas sobre la mesa" (P. 196). Se refiere una vez más (1967) a esta falta del deseo de jugar, el cual es un problema para las madres y maestras escuelas de jardín de infantes, cuando discute las actividades de juego del niño ciego. "Los niños parecen carecer de deseo alguno por los objetos que les rodean, y, en consecuencia, no muestran señales de deseo de jugar" (P. 187).

 

Terapia de Juego

 

Rethschild (1960) praticó la terapia de juego con niños ciegos durante un período de cinco años en el Departamento de Servicios para Niños Ciegos, el cual pertenece al Hogar Industrial para Ciegos de Brooklyn, Nueva York. Dice (1960, P. 329) que mientras que el juego se utiliza normalmente como bases de terapia con los niños porque se supone que es el medio de expresión más espontáneo, natural y desprevenido en los niños, al tratar con niños ciegos, a menudo encontró que era necesario primero hacerles conocer el juego al niño antes de que el juego pudiera usarse como un instrumento terapéutico. "El niño ciego pueden estar acostumbrado a expresarse e involucrarse en el juego. El juego… puede ser una actividad mucho menos frecuentemente realizada y considerablemente menos importante en la vida del niño ciego que en la vida del niño con visión completa" (P. 330).

 

Singer y Streiner (1966) investigaron el contenido imaginativo los sueños y juego de fantasía de niños videntes y no videntes. Se registraron entrevistas y relatos espontáneos  del juego, fantasías y sueños de niños videntes y no videntes (edades de 8 a 12) y estos fueron evaluados independientemente por jueces, de acuerdo a su capacidad de imaginación. Los resultados probaron que los niños videntes era más imaginativos en las tres áreas, mientras que la forma y contenido de los cuentos, sueños y relatos de juego de los niños ciegos "sugieren una calidad más concreta y falta de flexibilidad o variedad asociativa" (P. 479). Sólo rara vez usaron los niños ciegos un material que derivará de sus experiencias de la vida diaria, y el contenido no difería de historia a historia, viéndose generalmente restringido a uno o dos caracteres. Singer y Streiner concluyen recomendando:

 

"En la medida que, para el niño, una vida de fantasía rica y variada puede ser un agregado valioso a su repertorio cognoscitivo y un aumento del goce afectivo, podría esperarse fuera deseable prestar especial atención al entrenamiento del ciego para relatar cuentos en forma imaginativa y practicar el juego de fantasía... Si la investigación futura apoya la evidencia de este estudio sobre la limitación imaginativa del niño no vidente, puede resultar deseable realizar un esfuerzo más consciente hacia estímulo imaginativo en el currículum educacional y en el esquema de las relaciones padre-niño (P. 481)”.

 

Cowen (1968) examinó la tipificación del papel sexual de estudiantes ciegos elementales mediante el uso de un cuestionario basado en la lista de Rosenberg y Sutton-Smith de preferencias de juegos. Ella dice: (P. 41) "Los niños visualmente impedidos a menudo responden más lentamente al cuestionario, formulan más preguntas sobre las actividades, y frecuentemente dicen algo como: "Oh, ya he jugado a eso varios meses, y me gustó". Tales comentarios causaron la impresión en el examinador de que su mundo de juego es ciertamente más limitado que no revelado por los resultados de este estudio".

 

 

Papel del Juego en el Desarrollo Intelectual

 

La función más generalmente reconocida del juego espontáneo se ha visto en aspectos relacionados con el crecimiento emocional del niño. Almy (1967) ha sugerido que existe en realidad una preocupación tan extendida y persistente con los aspectos emocionales del juego que sus connotaciones intelectuales han sido descuidadas. Pero el papel de juego en el desarrollo intelectual es vital. Isaacs (1933) ha descrito al juego imaginativo y manipulativo como "el punto de partida que lleva al niño a descubrir, razonar y pensar" (P. 209). El juego imaginativo crea "situaciones prácticas que pueden a veces ser desarrolladas por razón de su sola existencia, y por lo tanto llevar al real descubrimiento, o al razonamiento y por lo tanto llevar al real descubrimiento, o al razonamiento y juicio verbales… construye un puente mediante el cual el niño pasa de los valores simbólicos de las cosas hasta la inquisición activa sobre su construcción real y forma real de funcionar... Y en su juego de simulación da sus primeros pasos hacia la emancipación de significados del aquí y ahora de una situación concreta, que la hipótesis posibles y la conciencia del "como si" (P. 209).

 

Sutton-Smith (1967), en una discusión del papel del juego en el desarrollo cognitivo, sugiere la posibilidad de que el juego produzca "una superabundancia de conocimientos como así también una disposición favorable para adoptar un conjunto de "como si" los cuales quedan ambos potencialmente disponibles si se les busca para requerimientos adaptativos o creativos" (P. 107). Piaget (1962) describe al juego como el "olor extremo de la asociación de la realidad al ego, mientras que al mismo tiempo tiene algo de la imaginación creadora que será el motor de todo pensamiento futuro y aún de la razón (P. 162)".

 

De esta manera, mientras que el juego parece ser esencial para el desarrollo intelectual del niño vidente, ¿puede esperarse que el ciego logre del desarrollo intelectual satisfactorio con esquemas de juego insuficientes? Existe evidencia de la literatura para indicar que los niños ciegos evidentes dificultades en lograr un desarrollo intelectual satisfactorio a causa de tales insuficiencias.

 

 

Conocimiento de la realidad

 

En su juego espontáneo, del niño vidente absorbe la realidad en su propia manera, egocéntrica y cargada de afecto. Esto es necesario porque el niño no puede inmediatamente adaptarse al sistema de pensamiento lógico que caracteriza la forma adulta de pensar (Almy, 1967). De acuerdo a Piaget (1962) "este pensamiento no ha sido construido, y durante el desarrollo es insuficiente para proveer a las necesidades de la vida diaria" (P. 166). La construcción del pensamiento lógico depende no solamente de la actividad del niño con cosas materiales, sino también de su colaboración social con otros niños. La integración con sus iguales en el trauma-y-traiga social del juego espontáneo lo enfrenta a la necesidad de adaptarse a sus ideas y como estas ideas no son notablemente diferentes de las propias se realiza la adaptación al pensamiento de sus iguales con mayor facilidad que al pensamiento de los adultos (Almy, 1967).

 

Los autores que han tratado el comportamiento del juego han reconocido la importancia del juego más desarrollo de un sentido de la realidad en el niño. Isaacs (1973) dice el juego dramático libre "promueve al desarrollo del ego, y del sentido de la realidad. Ayuda  a liberar al niño de sus esquemas personales, y a mejorar su disposición para comprender el mundo físico objetivo por el simple hecho de que el mundo existe" (P. 210). De acuerdo a Erikson (1950, P. 194) el niño debe descubrir "qué contenido de juego potencial puede ser adaptado solamente a la fantasía o solamente al juego autocósmico;  qué contenido puede ser representado con éxito solamente en el mundo microscópico de los juguetes y las cosas y qué contenido puede ser compartido con otros y a la fuerza impuesto a ellos. Al  aprenderlo o se dota a cada esfera de su propio sentido de realidad y dominio".

 

 

El Papel de la Madre

 

Los niños ciegos se ven obligados a obtener su conocimiento de la realidad de objetos y situaciones a través de sentidos que no sean  el de la vista. Para el vidente, sin embargo, el sentido de la vista es un agente unificador que permite al individuo observar situaciones de una manera que todo lo abarca. El sentido de la vista también organiza experiencias discretas y facilita la reducción de variedades de formas a patrones o esquemas más simples. Las experiencias del niño ciego permanecen discretas y desorganizadas a menos que la observación guiada les preste organización (Lowenfeld, 1963, P. 245). Wills (1965) ha sugerido que este es un papel de la madre del niño ciego. El niño depende de su madre, a fin de obtener ayuda para lograr algún tipo de síntesis a través de la experiencia que ella provee.

 

La dificultad que tiene el niño ciego en lograr una comprensión del mundo exterior ha sido anotada por varios escritores (Cohen, 1986; Lowenfeld, 1963; Wills, 1965). Lowenfeld (1963) ha declarado que las oportunidades especiales para observación ayudarán a los niños ciegos "a evitar la caída en un esquema de irrealidad del cual tan a menudo interfiere con su adaptación posterior a los requerimientos de la vida" (P. 246), Gesell, a Ilg y Bullis (1949) han dicho que "la tarea psicológica del niño ciego es lograr una apreciación de realidades que no sean las de su propio ego" (P. 264). Deustch (1940) investigó el sentido de la realidad en los ciegos de nacimiento y encontró en ellos una notable disposición a abandonar la realidad y escapar a la fantasía.

 

 

 

El Lenguaje y el Funcionamiento Abstracto

 

Un paso importante en el desarrollo de la inteligencia se da cuando el niño lograr retirarse de los objetos reales del mundo real y manejar sistemas conceptuales organizados en forma interna y que representan a la realidad. De acuerdo a Piaget (1967) esto ocurre cuando el niño logra distinguir entre "significadores", las representaciones internas, tales como una imagen una palabra, las representaciones internas, tales como una imagen una palabra, las cuales representan algún aspecto de la realidad que puede estar presente o ausente, ser real o imaginario, y los "significados", que son los objetos o percepciones simbolizadas (cf. Robinson y Robinson, 1966). Mientras que el niño más joven (desde nacimiento hasta dos años durante el primer período sensomotor en el desarrollo de la inteligencia) puede usar unos cuantos significadores rudimentarios, no los reconoce como tales. El niño de más edad o de mayor nivel puede evocar en forma interna un aspecto del mundo el cual no está perceptualmente presente, y reconocer que es esto lo que él está haciendo. Piager distingue además dos tipos de investigadores de mayor nivel, el "símbolo" y el "signo". Los símbolos son los significadores primariamente no verbales, privados, que el niño no puede compartir. Los signos son los significadores en gran medida verbales, los cuales han adquirido un significado social y le permiten al niño comunicarse como personas. Pero el niño joven encuentra que el sistema de signos colectivos y prefabricado es insuficiente, ya que son inaccesibles y difíciles de dominar, y por lo tanto estos signos verbales seguirán siendo inadecuados durante un largo tiempo. De aquí que el niño necesitará "juego simbólico o juego imaginativo, la forma más puro del pensamiento egocéntrico y simbólico, la asimilación de la realidad a los intereses propios del sujeto, y la expresión de la realidad a través de imágenes modeladas por él mismo (Piaget, 1047, P. 127).

 

 

La Articulación de la Experiencia

 

Margaret Lowenfeld (1976) ha señalado que los niños no pueden articular sus experiencias ya que sus experiencias tienen una base que difiere de las de los adultos. Por ejemplo, para el niño pequeño, los sentidos del olfato, gusto y tacto son mucho más importantes que los del oído y la visión. Por lo tanto, el adulto, el cual depende del oído y del ojo es incapaz de imaginar lo que el niño está experimentando. Esta posición es similar a la de Piaget cuando éste discute la necesidad del niño de asimilar experiencia a su propio nivel. Como se dijo anteriormente, Piaget distingue entre los símbolos, los cuales son los significados privados, primariamente no verbales que el individuo no puede compartir, y los signos, los cuales son significadores en gran medida verbales, y que han adquirido un significado social. El medio por lo cual un niño progresa de el significador privado al social puede perfectamente ser el de las experiencias del juego. Hartley, Frank y Goldenson (1952) dicen que el valor de las experiencias de juego puede ser que "ocupan un lugar intermedio entre las impresiones sugestivas e inarticuladas y el lenguaje estructurado y conducta prescrita de la comunicación social adulta" (P. 18).

 

Si ahora vamos a la discusión de Burlingham (1961) sobre el desarrollo del lenguaje en el niño ciego, es aparente que se enfatiza la verbalización antes de que ocurra el necesario desarrollo previo no verbal. De acuerdo a Burlingham, es aparente que el niño ciego, después de una demora inicial, aprende el habla rápidamente, y para cuando llega a la edad de jardín de infantes, habla con fluidez y tiene vocabulario más extenso del niño vidente.

 

Esta es una de las esferas que la madre estimula. El habla provee al ansiado contacto que la madre no ha tenido. Les ha faltado la respuesta a su mirada y expresiones faciales. El habla no solamente compensa esta falta, sino que también asegura a la madre que su niño no es retardado además de ciego. (P. 136).

 

Burlingham continúa diciendo que mientras los niños normales imitan el habla de su madre y esto no lleva a discrepancia alguna entre sus conceptos y los de su madre, porque las impresiones visuales que son verbalizadas son compartidas por ambos, no ocurre así como el niño ciego y su madre. La madre del niño ciego puede, en muchos casos, seguir verbalizando mientras se basa en impresiones visuales que el niño ciego no puede compartir, en lugar de ofrecerle al niño palabras basadas en sus propios sonidos, percepciones táctiles y sensaciones corporales. Mientras que de esta manera las palabras verbalizadas por el niño no se conectan a su propia experiencia sensorial y carecen de la fuerza emocional necesaria para incorporar estas palabras al vocabulario del niño de una manera independiente y significativa, las palabras derivan un significado emocional basado en el placer de la madre y el elogio para su logro. "El niño ciego que aprende el lenguaje de su madre toma la salida más fácil; es decir, parece adquirir entendimiento, cuando en realidad sólo adquiere palabras" (P. 136).

 

Lownfeld (1963, P. 248) se retire la dificultad del niño ciego para adquirir conceptos verbales suficientes. Cutsforth (1932) estudió la "irrealidad verbal", es decir, el aprender a nombrar las cosas sin tener experiencia real o idea alguna de ellas, y halló que los niños ciegos usaban conceptos visuales cuando otros conceptos sensoriales basados en experiencias familiares podrían haber sido usados y habrían sido más significativos. Un estudio posterior realizado por Nolan (1960) indicó que el verbalismo visualmente orientado no era ya el problema discutido por Cutsforth debido, posiblemente, como lo sugería Lowenfeld (1963, P. 249), a los métodos modernos de instrucción acarreados por los hallazgos de Cutsforth. Sin embargo, Harley (1963) si halló el verbalismo causado por la falta de concreción y experiencia directa continúa siendo problema importante. Harley dice que "a medida que el niño ciego instruido en el verbalismo (palabras y conceptos a los cuales puede adosar relaciones experimentales insuficientes) puede a menudo las aceptar descripciones verbales de otros en lugar de adquirir impresiones necesarias a partir de experiencias concretas mediante sus propios sentidos" (P. 9).

 

 

La Respuesta a los Juguetes


Sutton-Smith presenta el punto de vista que "cuando un niño juega con objetos particulares, variando sus respuestas con ellos en forma de juego, aumenta el rango de sus asociaciones para esos objetos particulares. Además, descubre muchos usos más por esos objetos que de otra manera. Algunos de estos usos pueden ser exclusivos de él mismo, y muchos serán "imaginativos", "fantásticos", "absurdos", y quizá "serendípticos". Presumiblemente, casi cualquier cosa existente en el repertorio del niño de respuestas  y conocimientos que pueden ser combinadas con cualquier otra cosa para obtener un resultado novedoso, aunque naturalmente esperaríamos que las experiencias intensas y recientes desempeñaran un papel destacado. Mientras que es probable que la mayor parte de esta actividad asociativa y combinativa no es de utilidad alguna excepto como un ejercicio autoexpresivo y de autorecompensa, también es probable esta actividad aumente el repertorio que el niño tiene de respuestas y conocimientos de manera que si se le formulan preguntas de "creatividad" acerca de objetos y asociaciones similares, es más probable pueda producir una respuesta única (es decir, creativa). Vale decir que el juego aumenta el repertorio de respuestas del niño, el cual es un aumento que tiene un valor potencial (aunque carece de utilidad inevitable) para respuestas adaptativas subsiguientes (PP. 101-102).

 

Sutton-Smith adelantó la hipótesis de que los niños demostrarían un mayor repertorio de respuestas para con aquellos juguetes con los cuales habían jugado mucho que para con aquellos con los cuales habían jugado menos; o, más específicamente, los varones y niñas tendrían un mayor repertorio de respuestas para objetos de su propio sexo que para con los objetos del sexo opuesto. Esto resultó ser así y ya el número de respuestas no estaba relacionado a la inteligencia, Sutton-Smith interpretó los resultados como un ejemplo de la manera en que las respuestas desarrolladas durante el juego pueden ser usadas adaptativamente cuando existe una demanda. Hablando en términos generales, un individuo es capaz de un rango más amplio de respuestas adaptativas puede estar mejor equipado para enfrentarse a situaciones de crisis.

 

Anne Marie Sandler (1963), hablando de los niños ciegos que ha observado dice que "su actividad no parece guiarles hacia la misma creatividad y a los niños videntes. Muestran un empobrecimiento de su vida interior, lo cual lleva a la relativa "vaciedad" del ciego, tan a menudo descrita en la literatura (P. 359). Singer y Streiner (1966) hablan de la carencia de comportamiento exploratorio en los niños ciegos, lo cual "suministra la base para las combinaciones asociativas novedosas que se convierten en el alimento de la fantasía" (P. 481). Mc Andrew (1962) encontró que los niños ciegos eran más rígidos y temían aventurarse en territorio extraño, como lo ejemplifica la frase "Sólo sé hacer lo que me enseñaste" (P. 376).

 

 

El Juego Espontáneo y el Programa Educacional

 

El juego es un elemento vital en el desarrollo intelectual del niño. A falta de él, el proceso puede retardarse, o distorsionarse en formas que pueden parecer no relacionadas al juego, pero que en realidad lo están. Los educadores de niños ciegos pueden necesitar fomentar actividades de juego espontáneo antes de poder lograr algún comportamiento de aprendizaje académico significativo en el aula o aún una adaptación satisfactoria a la vida.

 

En la educación, se reconoce que el juego ocupa un lugar significativo en la instrucción. Sin embargo, este juego generalmente debe coadyuvar a y específicamente útil. Los niños juegan al bingo para aprender los números, a la ronda para mejorar su coordinación, al loto, a Simón el Simple, y otros, para enseñarles algo académicamente respetable. Estos ejercicios ofrecen la oportunidad para el aprendizaje tradicional recubiertos como algo así como una capa de azúcar. Sin embargo, no pueden ofrecerse estas actividades a cambio de algo como el juego espontáneo, el cual establece los cimientos sobre los cuales se construirá el desarrollo intelectual. A medida que parece menos probable que el niño ciego participe activamente en el juego espontáneo, es responsabilidad de aquellos que trabajen con niños ciegos el asegurarse de que no se descuide éste aspecto de su programa educacional. Debe realmente enseñársele al niño ciego a que se enfrasque activa, creativa e independientemente en actividades de juego espontáneo si es que va a lograr un desarrollo intelectual satisfactorio máximo.

 

 

Tait, P.

 

 

Referencia Bibliográfica:

 

TAIT, P. (1973). El Juego y el Desarrollo Intelectual del Niño Ciego. En AFOB. Oficina Latinoamericana. Córdoba (Argentina): AFOB.

 

 

 

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