Del Incanato hasta hoy
El Perú es producto del choque violento
de dos culturas nacidas en el Viejo y Nuevo Mundos, respectivamente; es decir,
el Perú nace a partir de la invasión española. Antes de eso lo que existía era
el Tahuantinsuyo, la sociedad inca, que fue una suerte de culminación de la
civilización generada a lo largo de siglos, por los primeros pobladores de
aquel territorio. Estrictamente hablando Perú es un producto mestizo, ubicado
totalmente en la etapa colonial de la historia, que se extiende hasta el
presente.
Pero esto que se ha venido a llamar
"encuentro de dos mundos", no fue sino una contradicción muy violenta
que abrió un abismo de diferencias sociales, culturales, raciales, ideológicas
y políticas, que hasta hoy no se subsanan. De nada sirvió la emancipación
criolla para superar este abismo; por el contrario, durante todo el período de
la República se profundizó la brecha. La
burguesía peruana que hasta hoy no puede constituirse en clase dirigente,
no logró cumplir una tarea que dio autoridad a las burguesías de otros países,
especialmente en Europa Occidental: plasmar un país moderno y desarrollado.
Perú no puede olvidar su tradición y su
historia, no debiendo caer en uno de sus grandes problemas a parte del
económico, la marginación que sufre lo propio frente a lo foráneo. Este es el
caso de las lenguas originarias en el propio Perú, frecuentemente
minusvaloradas, siendo, paradójicamente, una de las grandes riquezas culturales
del país.