El
Hijo único: Ventajas y Desventajas
La llegada del
primer hijo es un momento de cierta angustia y es
el comienzo de un aprendizaje. En ocasiones
actuamos por ensayo y error o por
las enseñanzas de nuestros propios padres y
abuelos, porque lamentablemente los hijos no
vienen con un manual de instrucciones. El número
de hijos por pareja está disminuyendo
considerablemente. Esto se debe a la
planificación familiar, a que la mujer es más
activa en el mundo laboral, a una deficiente
situación económica, a la alta tasa de
divorcios y a parejas que inician familias en la
madurez. Las estadísticas muestran que 45% de
las parejas en los países desarrollados tienen
un solo hijo. En Estados Unidos, según la
Oficina del Censo, esto ocurre en una de cada
cinco familias.
El principal riesgo que tienen
los padres de un hijo único es el exceso de
atención, entendida como sobreprotección. En un
reportaje de Newsweek del mes de abril, se cita
al sociólogo francés Jean Claude Kaufman, quien
atribuye el aumento de las familias de hijo
único al individualismo. Esta decisión es
"un compromiso a medias entre las
aspiraciones individuales del padre y la madre, y
el sueño de constituir una familia. Un solo hijo
no es lo ideal, pero resuelve la
incompatibilidad". También se acusa a los
hijos únicos de ser egoístas, mimados e
irresponsables, como por ejemplo en China, donde
se les llama "pequeños emperadores",
dado que los profesores se quejan de lo difícil
que les resulta hacerles obedecer y dejar los
caprichos. Pero, ¿es siempre éste el caso?
Ventajas y desventajas
"El hijo único se
desenvuelve en el mundo de los grandes. Por eso
son muy racionales, verbales, manejan argumentos
y están acostumbrados a que se les dé una
explicación para todo. Esto a veces puede hacer
más difícil su integración con otros
menores", dice la psicóloga chilena
Patricia Müller. Una dificultad del hijo único
está en que no tiene hermanos hacia los cuales
desplazar sus conflictos. El hecho de tener un
hermano o hermana es importante para el niño, le
da seguridad y confianza, además de que le
permite desarrollar el sentido de la competencia.
Otro aspecto es que cuando en la pareja hay
conflictos, el hijo único tiene un mayor
sentimiento de culpa, porque no tiene con quién
desahogarse o compartir las crisis de sus padres.
Para la psicóloga Mónica Heresi, "lo peor
que le puede suceder a un niño es tener un
hermano, porque cuando nace sufre de celos, tiene
fantasías de abandono y deja de ser el centro de
atención. Sin embargo, sólo hay una cosa peor:
No tener hermanos. Con ellos, se aprenden valores
como la solidaridad, la competencia bien
entendida, el poder pelear y reconciliarse, entre
otras cosas".
Entre las ventajas de ser hijo
único se encuentra la creatividad, dado que en
los momentos de soledad la desarrollan con mayor
facilidad. Igualmente la capacidad de reflexionar
sobre sí mismos y de autoobservarse. Son más
generosos y ordenados, presentan un desarrollo
lingüístico superior al normal, tienden a tener
una gran autoestima y son más estables
emocionalmente. Para facilitarlo, es
imprescindible que los padres no les presten
demasiada atención, es necesario aprender a
controlar el exceso de temor, de lo contrario
crearemos niños inseguros. Los padres deben
tratar de no valorar de forma superlativa al
niño y evitar frases como "eres el
mejor", reemplazando estas frases por otras
como "lo has hecho muy bien".
La inscripción temprana del
niño en guarderías y centros de recreación es
una buena opción para su desarrollo integral, ya
que allí aprenderá a usar herramientas para el
funcionamiento grupal, cooperación,
competitividad y habilidades sociales.
Fomentar la autonomía
Los padres son los encargados
de fomentar la autonomía en sus hijos y deben
ser cuidadosos de no exagerar algunos
comportamientos, para evitar actitudes negativas.
El riesgo más común es que esa atención
exclusiva que podemos prestarle a nuestro hijo se
transforme en una actitud sobreprotectora. El
padre sobreprotector actúa, siente, piensa,
decide y quiere por su hijo. Señala el
especialista en educación para padres, el
psicólogo clínico Miguel Angel Conesa:
"Quien lleva la peor parte en la educación
con tintes sobreprotectores es el hijo, que es
tratado y considerado inútil y no sale de ese
armario mental donde lo han encerrado. Se torna
un ser indefenso al que nunca han enfrentado con
la realidad ni con los problemas. Va a ser un
cero a la izquierda mientras no se dé cuenta de
que puede hacer cosas. Antes de hacer nada, antes
de moverse hacia un lado u otro, mira a su
todopoderoso progenitor para que le dé su
consentimiento. No sabe, ni quiere, ni puede
hacer nada sin consultar. Cuando el hijo
sobreprotegido se enfrenta a su primer problema,
huye despavorido: No sabe hacerle frente..."
Los niños educados en
autonomía, llegan a ser hombres y mujeres que
son capaces de establecer sus propias reglas, son
independientes, no necesitan constantemente
referirse a otra persona y son libres para hacer
las cosas, porque saben hacerlas. Educar en
autonomía y libertad es más incómodo que
hacerlo desde presupuestos de obediencia ciega,
porque es más sencillo dar una orden que pedir
opinión y dialogar los intereses. Pero, educar
en autonomía, señala Conesa, "no es hacer
o dejar de hacer una cosa u otra, sino a partir
de un talante general a favor de esta actitud,
querer crear personas autónomas". Es un
convencimiento general y global que cada uno
merece ser como es y ser independiente. Para
ello, existen algunas acciones a favor de la
autonomía, y lo normal sería dejar que el niño
pueda elegir su ropa en tiendas o, si es posible,
cómo se quiere vestir, y hacer esto desde que
son pequeños, ya que a edades muy cortas los
niños tienen gustos y preferencias particulares;
preguntarle al niño su opinión cuando el tema
se refiere directamente a él, como por ejemplo
cambios de horario, cómo organizar una tarde,
qué prefiere hacer. Permitir que se distancie
cada vez un poco más de nosotros, si es lo que
le apetece, enseñarle conductas básicas de
higiene y educación que le hagan sentirse
formando parte de un grupo que las comparte.
Enseñarle a desenvolverse solo, cruzar calles,
semáforos, entre un sinfín de conductas
relacionadas con la autonomía.
Recordemos que autonomía y
libertad van juntas. Educar un hijo autónomo es
una buena forma de educar en libertad. Si hacemos
esto un hijo único nunca será problema y podrá
disfrutar a lo largo de su vida todos sus logros
y momentos de felicidad.
Luego de efectuar la lectura,
realice el siguiente ejercicio: Hijo único, ventajas y desventajas:
comprensión lectora
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