MIS POESÍAS
Dulce mujer de nombre esperanza
¿Donde estas mi fiel filliña?
Reina en mi corazón,
de mi alma dulce amada,
destronada, despojada de poder
por aquel que me señala.
¿Donde estas?
¿Donde estas mi fiel filliña?
Cuando al toque de trompetas
salgo al campo de batalla;
mas perdida y al volver
no hay quien cure las heridas,
son profundas:
no hay quien entre ya en tu casa
vuelve el rostro de tu padre y quédate,
hace tiempo le escuché
que son siete las batallas que me esperan,
ven conmigo, profetiza como antaño una victoria;
despertada de tu sueño ya cantaste aquella vez,
e Israel salió con vida
¿Donde tienes tu morada fiel filliña?
Hoy te llamo, ya te espero...
como anhelo tus pupilas
pues en ellas, mi pecado reflejado
es tan liviano...
Himno al verdadero amor
De tu gracia mi estandarte
gratuidad del afligido.
Nada me llena, nada
todo es vacío.
Todo sin ti es vana gloria:
Llena este odre de vino.
¿Quien conoce tus maneras?
Tan paciente...esperanza del batido
dolorido reincidente.
Servicial como el Cordero,
pues al mal no te resistes
ni esclaviza tu talante.
Generoso, nunca envidia conociste
ni jactancia te envolvió.
¿Podré algún día amar así?
¿Como amarte amor?...
ven tu a por mí.
La gran ramera de nombre soberbia
Maldita tu entre las siete
hermana mayor de tus otras,
engendra fieles sirvientes...
Soberbia que ciegas y matas
cultivo fértil del maligno,
engañas tan sutilmente...
Toda la paz que has robado
hay uno que se que la tiene:
por ti escribo Padre estas líneas
y no a esa maldita ramera;
que habiendo bebido su vino
hizo tu gracia virtud,
hizo de este el mas bello.
Maldita tu entre las siete,
seduces tan falsamente...
maldigo tus formas y orgullo
vete de esta mi casa
de esta mi vida, vete.
El verdugo
Maldito sea el verdugo
que mata y ata cadenas,
engaña y culpa al culpable...
¿Quien sino el que señala,
afable temor a la muerte
inyecta en nuestras entrañas?
Por este somos esclavos
por suerte nuestros pecados,
por culpa, pena de muerte.
Hermana soledad
Soledad del alma mía,
fría dama en el destierro...
pena y muerte,
culpa y mal del exiliado, dolorido
siempre busca sus raíces.
Aun así, soledad mía,
como velo en el desierto
fuiste filtro de mi huida.
Para Adan fuiste motivo
del encuentro con su ego.
De Cain su ejecutor,
pues en tí sació su hambre
y fue comida, sin querer, del malhechor.
De Noe dulce amorío
como escrute al corazón.
Abraham, hombre valiente,
a por ti partió en su día,
batalló; vencedor de la batalla
y coronado de la fe, vivió por ella...
Tanto Agar como Ismael
acusaron tus maneras,
no dejaron el camino
caminaron a tu sombra
sendas vidas...
A Esau le derrotaste,
y cansado ya de ti
por comida, en un suspiro
rechazó su principado.
Escenario del regreso,
del encuentro, alegría para dos,
soledad del alma mía
juez y parte,
se tu digna en ese día
y cuídame.
Tuyo soy
Llámame, Señor,
alto y claro llámame;
sabes mi nombre.
Átame, Señor,
fuerte contigo al madero;
sabes mi culpa.
Quiéreme, Señor,
solos los dos en mi pena,
quiéreme.
Líbrame, Padre, del yugo,
no deja arar mis terrenos,
ábreme Padre tus yagas
pues solo el descanso esta dentro.
Ser
Puedo jugar con palabras,
cuentos y rimas cantar
puedo llenar un vacío:
aparentar.
Dolor que dueles al alma
ego que oprimes mi corazón,
deja ya de jugar conmigo
a ser Dios...pues no lo soy.